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miércoles, junio 26, 2013

Angeles en sus sombras

Ni porteros, ni hipótesis sobre potenciales criminales, tampoco pistas ni siquiera el móvil de la muerte. La entrada de hoy tiene que ver con pensar en qué pasa con los pibes. Con ellos y los adolescentes, que se vuelven sombras, que no son escuchados, que son ignorados, qué tienen ingenio y talento para aparecer publicitados, pero que en lo cotidiano no participan en conversaciones, no son considerados por los docentes cuando se ausentan sin explicación. También son interrogados por las autoridades, por los adultos.
Nosotros, sí, nosotros vamos por ellos y por sus certezas, por sus faltas de argumentaciones cuando se quedan atrapados a algún sueño a alguna ilusión. Nosotros los cuestionamos, les pedimos precisiones, sin saber qué hacer con el devenir, con nuestras miserias, con nuestra falta de compromiso, en pos de un ego narcisista que niega al otro y a los otros.
Ahí, estamos simulando hablarles en nuestro emperrado monólogo, pisamos sus balbuceos, les preguntamos "¿qué te pasa?" y, salvo que respondan algún argumento de manual, de esos de lugares comunes, esos que supimos disimular en nuestra niñez o adolescencia y que hoy resuenan más arcaicos que nunca, no les damos demasiada atención.
Pienso en Angeles Rawson nuevamente, volviendo cual autómata de su clase de gimnasia, a atravesar en casa su incertidumbre "si estoy viva, me gustaría estudiar...", había dicho vía facebook, antes de que sea tarde. Y nadie repara en eso, no pensando en buscar culpables, si no en esa convicción que la llevó a anticipar su muerte, acaso por un prematuro escepticismo. La piba no está, los pibes (de la calle, de las escuelas, de las redes) van por el Minecraft, por Violetta, por Candy Crush, Miscrist, la play, las fotos para postales de los diarios que los muestran apesadumbrados cuando son víctimas (de abusos, de bulling, o librados a su suerte), o exultantes cuando modelan para smarthpones o algún producto nuevo del mercado.
Si cartonean, si se bardean en la puerta de los boliches, si se proyectan a la fama con fallidos y engañosos formatos de teve, poco importa. Ellos, aún sin hablar, nos dicen algo. Aunque a esta altura resulte más cómodos equipararlos con sombras angelicales. De reflejos efímeros, de accidentales resolanas.

Smells like teen Spirit

CARGADO DE PISTOLAS 
Y JUNTO A TUS AMIGOS 
ES DIVERTIDO PERDER 
Y PRETENDER 

ELLA ESTÁ MUY CANSADA 
Y BASTANTE SEGURA 
OH NO, YO SÉ 
UNA PALABRA SUCIA 

HOLA, HOLA, HOLA, ¿CUAN BAJO? 
HOLA, HOLA, HOLA, ¿CUAN BAJO? 
HOLA, HOLA, HOLA, ¿CUAN BAJO? 
HOLA, HOLA, HOLA... 

CON LAS LUCES APAGADAS 
ES MENOS PELIGROSO 
AQUÍ ESTAMOS AHORA 
NOS ENTRETIENE 
ME SIENTO ESTÚPIDO 
Y CONTAGIOSO 
AQUÍ ESTAMOS AHORA 
NOS ENTRETIENE 

UN MULATO 
UN ALBINO 
UN MOSQUITO 
MI LIBIDO 
SI 

SOY EL PEOR EN LO QUE 
HAGO MEJOR 
Y POR ESTE REGALO 
ME SIENTO BENDECIDO 

NUESTRO PEQUEÑO GRUPO 
HA SIDO SIEMPRE 
Y SIEMPRE SERÁ 
HASTA EL FINAL 

HOLA, HOLA, HOLA, ¿CUAN BAJO? 
HOLA, HOLA, HOLA, ¿CUAN BAJO? 
HOLA, HOLA, HOLA, ¿CUAN BAJO? 
HOLA, HOLA, HOLA... 
Letras4U.com » letras traducidas al español

CON LAS LUCES APAGADAS 
ES MENOS PELIGROSO 
AQUÍ ESTAMOS AHORA 
NOS ENTRETIENE 
ME SIENTO ESTÚPIDO 
Y CONTAGIOSO 
AQUÍ ESTAMOS AHORA 
NOS ENTRETIENE 

UN MULATO 
UN ALBINO 
UN MOSQUITO 
MI LIBIDO 
SI 

Y YO OLVIDO 
SOLO POR QUÉ SABOREO 
OH SI, YO CREO 
ESO ME HACE SONREÍR 

LO ENCUENTRO DIFÍCIL 
ERA DIFÍCIL DE BUSCAR 
OH BIEN, LO QUE SEA 
NO ME IMPORTA 

HOLA, HOLA, HOLA, ¿CUAN BAJO? 
HOLA, HOLA, HOLA, ¿CUAN BAJO? 
HOLA, HOLA, HOLA, ¿CUAN BAJO? 
HOLA, HOLA, HOLA... 

CON LAS LUCES APAGADAS 
ES MENOS PELIGROSO 
AQUÍ ESTAMOS AHORA 
NOS ENTRETIENE 
ME SIENTO ESTÚPIDO 
Y CONTAGIOSO 
AQUÍ ESTAMOS AHORA 
NOS ENTRETIENE 

UN MULATO 
UN ALBINO 
UN MOSQUITO 
MI LIBIDO 
SI

martes, noviembre 27, 2012

Torpeza infantil

Tengo notoria debilidad por ese período donde la infancia y la adolescencia se (con) funden. Y no por haberla pasado particularmente bien; si hasta recuerdo la inmanejable angustia de la previa a los 13 como quien sabe que la pelea cotidiana va camino a profundizarse.
Y sin embargo, todavìa me gustan los guiños del olvido de los deberes, del partido ignorado para caminar por la cuadra o por los andenes de trenes abandonados. Las bromas que sacan a relucir nuestro rubor y el ajeno. Las preguntas incómodas por lo espontáneo, no como las de ahora, cesudas, maliciosas, psicopateras; sino las frescas las que pueden desatar la calentura ingenua u obligarnos al silencio por el simple hecho no saber qué retrucar, o no tener las ideas claras para expresarlas en palabras.


Las torpezas infantiles, entiendo, como tantas otras torpezas, a esta altura no son otra cosa que virtudes plenas. Cada día que pasa o queda, comprendo que no existen mejores cosas que los equívocos. Las verguenzas, los complejos (pero combatidos)... bueno en la lista terminan colándose cuestiones que poco o nada tienen que ver con la infancia y mucho con el discurso impuesto (impositivo me gusta más, en realidad), que refleja instalarse en la adultez.
Y, entre este divague que surge del "deber escribir algo" para un blog de resonancias esporádicas, rescato el cruce de miradas, familiares y ajenas. Las horas libres o liberadas de obligaciones efìmeras; los sonidos reiterados a merced de cualquier canción-obsesión para reproducirla de la noche a la mañana y así hasta el infinito.
Las líneas rectas y curvas del garabateo, las bicicleteadas sin destino fijo, los sueños amorosos con mujeres imposibles, aunque cercanas; las jugadas probadas sin aprender con el fracaso merodeando y sus ganas de estigmatizarme en ese rol. Pero sigo, las siestas del pilón de historietas, las escondidas barriales, las peleas con bandas ajenas, los proyectos voladores o viajeros.
Torpezas infantiles o si quieren, alientos vivos.