jueves, diciembre 01, 2016

Cual aforismos riverianos

Los próceres del viejo, hablando en voz alta

"Vivimos porque somos hijos de la guerra.
Que la paz no sea con nosotros.
Y lloré por él, por mí, por los pocos
que no se ofrecen en el mercado"
Andrés Rivera, El verdugo en el umbral

"Me veo, en alguna de las desveladas noches en que recupero al orador de la revolución
Veo, cuando alzo la pistola, lustrosa, aceitada, a la altura del corazón, el río
inmóvil y tenso y violáceo contra el horizonte, y el sol, quizá, al este del horizonte, y
a Moreno, pequeño, enjuto" (De la Revolución...)

Castelli mira a un hombre que flota en el mar aferrado a
unos maderos, mira a su padre que, sentado del otro lado de la mesa, levanta
un dedo y repite que se embarcó en Cádiz, escucha que el anciano dice
que olvidó muchas cosas, menos una: el destino es una casualidad que se organiza..

Lo veo escapar a don Facundo Quiroga, y sé qué hora del día es. Y sé que vivo, en
silencio, un largo momento de placer. Y que me lo gané. Y que ese largo momento de
placer me rejuvenece […] Los míos miran la cara del general Paz y no comprenden
cómo un inválido los lleva a la victoria. […] Miro a Quiroga tendido sobre el lomo
de su caballo, escapando de los matungos flacos de una partida de hombres que elegí
para que vaya detrás de él, y lo aprese, y me lo traiga. (Ese Manco Paz)


To the moon

Fly me to the moon
Let me play among the stars
Let me see what spring is like on
A-Jupiter and Mars
In other words, hold my hand
In other words, baby, kiss me
Fill my heart with song and let me sing for ever more
You are all I long for
All I worship and adore
In other words, please be true
In other words, I love you
Fill my…

Un mundo de intersecciones

"Hay tantas terapias opcionales como números de adictos"
El cuasisilogismo que sugirió Néstor a partir de su experiencia (hoy coordinador de uno de esos tratamientos) podría transpolarse a la idea de patria.
Entonces, en la extinción de mi semana de caminatas porteñas, imagino las ya arcaicas clases matemáticas de clásicos círculos en pizarrones, cruzándose, separando pero también uniendo conceptos comunes y opuestos.
Y en tren de conflictos cotidianos sumé a los anticristinistas que aman a Lilita, desconfían de Mauricio, creen en el psicoanálisis y descartan o no se convencen del todo con la posibilidad de la vida eterna.
Del otro lado en este juego de circunsferencias inclusivas y descartes, vi a los devotos de la Señora que toleran a Boudou, no así a Delía, se ríen de las ocurrencias de Aníbal, aunque ni en pedo volverían a votarlo.
Así, desordenadamente, vi que mi juego de intersecciones supera por lejos a las proyecciones de las curas y los adictos.
No hay tantas patrias como sujetos si se considera que cada uno alterna semicírculos, según las circunstancias.
Sumando más ejemplos, la prueba podría implicar a los que gustan del rock nacional, pero no ven con buenos ojos a los actores locales haciendo cine. O los que sucumben con la cumbia, pero también adoran el cine mainstream con villanos yankis, del estilo Rápido y Furioso.

Están los racinguistas que odian a Máximo y se abstienen de opinar sobre Rodríguez Larreta, aunque consideran a Mirtha una genia "a su edad" y embanderan a una de sus musas, Alfano "porque está rebuena todavía".
Los bosteros que odian a Angelici, idolatran a Román y ahora tienen un interrogante con Carlitos. Esos mismos que pagarían una entrada en el Colón para ver Toscana pero ni le hablen de Macbeth (para sumar parcialidad elitista del mismo club)
Ya sé, exagero y la duda, si ya no abandonaste este post es ¿adónde quiere llegar este tipo?
Acaso después de pasar por un chino y sobreponerme a sus precios y a la humedad callejera, entendí que eternamente estaremos entrecurzados en nuestras elecciones.
¿Más los argentinos? Probablemente, acaso hay tantos compatriotas como pensamientos estancos y dinámicos con puntos de encuentros y desencuentros, azarosos y voluntarios.
Debe estar en uno (o en varios) correrse de una a otra semi (un cuarto) de circunsferencia para compartir por un rato al menos, visiones comunes.
Es el infinito y sólo eso, lo que examina nuestra finitud.
El mundo en otra rotación hoy retorna y recupera el mensaje segregacionista de otros tiempos con un único y ya poco sutil objetivo: que cada uno se plante en su superficie y no joda ni se entrometa en el círculo del otro.
Tosudamente obstinados, como quien intenta frenar el movimiento planetario y determinar nuestro modo de vida a dos o tres maneras, aún con la tecnología haciendo el juego de esta nueva Babel de sordos, habrá que aprender a juntarse y hasta reírse de las diferencias.
Hay tantos muros como formas de voltearlos en este mi (nuestro) mundo de infinitos círculos, infnitas (o finitas o medianamente infinitas y así sucesivamente) existencias por compartir.



miércoles, noviembre 30, 2016

Himno de gestión

Caridad y comprensión, ¡aleluya!
y verdad en el amor, ¡aleluya!
Entusiasmo en la acción, ¡aleluya!
alegría en la unión, ¡aleluya!

Nuestra entrega debe ser, ¡aleluya!
un canto del corazón, ¡aleluya!

En la entrega debe haber, ¡aleluya!
gozo, alegría y paz, ¡aleluya!

Buscar allí donde no hay nada

Reviso mis especulaciones.
Mis preguntas retóricas (mi laguna cerebral las había sustituido por empíricas, hipotéticas y hasta ¡edípicas!, antes de encontrarlas)
Tal vez de ese bucear la nada, resulte algo.
Una asociación arbitraria entre  los rasgos y parientes lejanos.
Una siempre grata sorpresa respecto de lo naturalmente bello, que excede las fotos retocadas o dispuestas para una decorosa y perfecta imagen que obliga la red social (esa que todo lo simula, que todo lo vuelve insoportablemente joven)
Reviso, digo y en otros aspectos tampoco aún buscando, encuentro nada.
Nada en los abrazos de mis hijos que pasaron a mejor vida, mérito del crimen adolescente (mataron y siguen matando a sus padres con una insoportable e inmanejable indiferencia)
Y busco en esta soledad palermitana impuesta para que de sentido al devenir, que hace un tiempo (¿dos, tres años?) dejó en suspenso el porvenir.
Y entre tanto silencio semejante a la incertidumbre, me entusiasmo cual consuelo de escriba, con las voces diferentes del Rivera lúcido. Le cambié sus próceres admirables con sus mandatos libertarios, por laburantes y gremialistas de carne y hueso.

Lo rescato por realzar el rol de la vejez desde una sabiduría que plasma magia o algo semejante a la eternidad con un solo hecho y sin ningún salvoconducto salvador: saber decir que no a tiempo y volverse grande por ello.
Y en esto de revolver en una búsqueda inútil, allí (o aquí) donde parece que nada nuevo existirá, acumulo siluetas, ojos, olores, calles, sabores que pudieran pertenecerme en otras circunstancias y que, por obra del azar, durante unos minutos se vuelven literatura. Individual, por ahora, pero sarandeadora de rutinas que enmudecen.
Y que, por caso, a veces amargan mi paladar imponiéndose el buche del fracaso.
A mi, que en mis años mozos ("no seas contestador", tiraba mi vieja) me gustaba o hacía todo lo posible por vomitar.

El anagrama de argentinos, Rozas, Palermo


Mañana cualquiera en los albores del año o lo que queda de noviembre. Me despierto y Rivera con su fraseo engaña mi vista en una oración. Leo argentinos, ahí donde dice sangriento. Sí, un anagrama perfecto que decido escupir en facebook.
Mi amiga Karina (Nismann) con más clase devuelve mi descubrimiento con otro: ignorantes.
Rozas, el de El Farmer, se cuela temprano en la estela de lo que dejó Canal Encuentro, tras su renovación. Ahí está nada menos, el maestro Andrés, persiguiéndome (mentira que es casualidad) junto a De la Serna y Pompeyo. Hay otros escritors, Kohan, Sáenz Quesada, Gamberro y un escenario presto a ser armado de la obra que ya había visto a comienzos de este año.
Hay preguntas sobre el efecto endiablado del prócer bonaerense. El escritor que me subyuga cuenta en este documental argentino (¿sangriento?) que Rosas conocía como pocos el pasto de cada terrateniente por su sabor. Qué guacho este Juan Manuel y qué turro don Andrés, siempre con más cartas en la manga que el resto.
Veo la casa del restaurador en Palermo, hacerse trizas por orden del gobierno argentino, allá en 1899 para encausar la historia y colocar en lugar de la grieta de entonces, un majestuoso monumento de Don Faustino.
¿Hay alguien que sea capaz de responderle a este hombre?, se preguntó el Supremo según los historiadores entrevistados, notablemente molesto con el Facundo que aludía a su persona.
Otro tira que Rivera sacó del destierro de la palara a ese hombre que tantos “Viva Rosas” enorgullecieron a los hijos ¿confundidos? del peronismo.
Veo al Turco, sí Menem devolviéndolo a su tierra para eternizar el maleficio de nuestro noble país. Nadie entierra los dolores, ni se atenúan en el exilio, apenas disimulan o se aquietan por un tiempo.
A mil revoluciones les corresponden mil grietas y así, sucesivamente.
Con la llegada del hombre, un nuevo monumento, éste a caballo se erige en 3 de febrero para enfrentarse arquitectónicamente al gran Sarmiento, que había reemplazado la vivienda del derrotado.
Por un instante siento ganas de cambiar la caminata cerca de la mezquita que me propuse por estos días y visité hace años (Saverio chiquito, en patas, corriéndola y deleitándose con esa alfombra gigante que se expandía por el edificio sagrado) para mis fotos torpes (así me salen) de los dos hombres en cuestión enfrentados.
Me imagino con el sol abrasador porteño esquivando los maullidos del botánico, los estruendos del metrobus y la reconstrucción sarajevoquiana (¡que tul!) de la Ciudad. Eludir la maldecida (así me gusta llamarla) Rural y, por fin llegar a esa arena donde la puesta vale nuestra historia entre polvo de ladrillo emprolijado y árboles cuidadosamente preservados.
Sin embargo, la perspectiva modifica mis preconceptos y, por ende, a este texto. Una pareja hippie se refresca en la fuente del monumento del maestro que dobla y triplica en tamaño al del tirano, con su caballito grotesco. Ahí un par de laburantes descansa, hasta que el fuego del mediodía lo obliga a cambiar.
Ahí están los dos, uno dueño de la palabra hoy olvidado del sentido educativo y liberador (ése que después incomodó a nuestra burguesía) y otro, cual macho pero en silencio, haciéndole el juego al siempre cuestionable valor descripto como argentinidad.
Uno y otro conviven acá y  allá lejos la “ignorancia” del terruño que poco o nada sabe a plata. Lugar que no da para semejantes y extinguidos sujetos.  

Un gobierno inconsistente

Abandonemos por un rato la grieta y las cuestiones militantes para debatir. Veamos los números fríos que sugieren sus especialistas y dejemos relatos de ficción con bolsos, garitos y propiedades en todo el territorio para hablar de políticas de Estado concretas.
Pensemos qué sucedió en lo que va de 2016 con el PBI, con la inflación, con la inversión, con el salario, con las Pymes, con los nuevos emprendimientos, con la construcción, con la venta de autos, con el desarrollo energético, con la UIA, con la evolución en el turismo, con el crecimiento en los municipios, con la seguridad, con la educación, con la pobreza, con el hambre, con los planes sociales, con la jubilación, con la investigación científica, con la comunicación social, con la salud, con la asistencia social....
Analicemos todo esto y reconozcámonos defraudados como usuarios, como ciudadanos comunes, como padres, trabajadores, hijos, educandos, integrantes de un mismo territorio, de un espacio que nos une desde nuestro crecimiento, desde la evolución histórica de nuestros ancestros y digamos que, aún cuando el consenso virtuoso de los medios nos explican que lo heredado es el primer argumento de todos los males de este mundo, hay un patriota que te aumenta su mercadería porque no tiene en claro un precio común, hay un profesional que no comprende cuál es el mérito de dedicar más horas a su labor, hay un laburante que vio en silencio la pérdida de horas extras por la suspensión de su jornada laboral, hasta que las cosas mejoren. Hay un bancario más pendiente de las variables financieras que de quien diariamente le confía sus ahorros, hay un docente que debe rendir cuentas, mientras las aulas se descuidan, se vacían, en nombre de una sagrada y ficticia educación.
Nos quieren buenos y críticos sobre lo que pasó.
Pero yo no vi por ahora, una buena razón desde este gobierno que explique por qué el territorio argentino merece ser bien vivido. Por lo menos de este lado de la torta, no hay una sola señal.

lunes, noviembre 21, 2016

Ceo, decime qué se siente...

Los plutócratas, el fin de la tregua y las confesiones del tío Federico

     
                 
Alejandro Bercovich
abercovich@diariobae.com
Las empresas y sus lobbies no están para tirar manteca al techo. El mismísimo Adrián Werthein, capitán del poderoso Grupo W y de Telecom, debió llamar personalmente a varios amigos para que no pegaran el faltazo el martes al último almuerzo del año del Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (CICyP), donde se anunciaba como único orador a Jorge Lanata. Los 292 ejecutivos que terminaron pagando el cubierto de $2.600 no alcanzaron a cubrir el costo de la pomposa comida en el salón Versailles del hotel Alvear, pese a que solo se alquiló la mitad del espacio habitual. La Unión Industrial, que entre lunes y martes recibirá a medio gabinete para su Conferencia anual, dejó de lado al lujoso Sheraton de Pilar y al sofisticado Sofitel de Cardales y optó esta vez por el Parque Norte de Armando Cavalieri. Todo un símbolo del ajuste que cruzó a la Argentina en 2016 con la sola excepción del Estado, que se endeudó más que todo el resto de Latinoamérica junta para evitar recortar gastos mientras sacrificaba recaudación por rebajar impuestos como las retenciones o Bienes Personales.
No es que a Hugo Sigman, Luis Etchevehere, Liliana Sielecki o Guillermo Dietrich les falten $2.600 para apurar un carpaccio de salmón y un medallón de lomo escuchando a Lanata negar con aire distraído que haya un “periodismo militante” macrista. Los ingresos del 1% más acaudalado de la población, como mostró la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del nuevo INDEC, crecieron este año muy por encima de la inflación. La riqueza de los ricos es mayor en dólares y en términos reales que doce meses atrás. Lo que está en peligro no es ese stock sino el flujo futuro. Con el consumo popular sin atisbos de recuperación y en un contexto internacional mucho más complicado, enterrar capital en Argentina no seduce a patricios ni a forasteros.
El zar aeroportuario Eduardo Eurnekian, muy escuchado en Olivos, lo resumió ante BAE Negocios al salir del Alvear. “El problema no es la tasa de interés. El problema es que no hay ninguna señal de que se ataque el problema de fondo: la competitividad”. La decepción cunde también entre los dueños de laboratorios nacionales. Los Roemmers, amigos del Presidente, vivieron días de zozobra al ver que acreedores pedían la quiebra de Roux-Ocefa y que el concurso que abrió HLB en 2014 también entraba en declive. Son dos de sus competidores más antiguos y naufragan pese a haber subido sus precios por encima de la inflación.
El propio CEO de Roemmers, Eduardo Machiavello, protesta cada vez que puede por las pequeñas vendettas que desde la Casa Rosada le dedica su archienemigo Mario Quintana, a quien acusó de haber encabezado el lobby para que Macri vetara en 2012 la ley porteña que prohibía vender medicamentos en kioscos y góndolas. Para evitar conflictos de intereses, Macri ya le pidió al entonces jefe de Farmacity que deje todas las decisiones sobre temas de salud en manos de Gustavo Lopetegui. Pero el antiguo CEO de LAN también demora más de lo que ellos quisieran en aprobar pagos de medicamentos que compra el Estado. ¿Habrá intercambio de mensajes entre los dos vicejefes de Gabinete para eludir las órdenes presidenciales?
Cuentos del Tío
El presidente de La Anónima, Federico Braun, tampoco cree que estén dadas las condiciones para invertir en Argentina. La confesión se le escapó anteayer en el arranque de las jornadas de la Asociación de Supermercadistas Unidos (ASU), en una reducida rueda de prensa a la que solo se había convocado a un puñado de medios. Pero el tío del jefe de Gabinete Marcos Peña Braun y del secretario de Comercio, Miguel Braun, amplió esos conceptos en un reportaje que le hicieron Alejandro Galliano y Hernán Vanoli para la revista Crisis. Allí sostuvo que el supermercadismo criollo no está cartelizado y que apenas se junta para “coincidir frente a un enemigo común, como pasa con algún sector de este gobierno”. Al frente de ese sector identificó a Alfonso Prat-Gay, a quien adjudicó el proyecto de Ley de Góndola, que de aprobarse lo obligaría a destinar un 20% de sus espacios de exhibición a productos pyme nacionales. Su verdadero impulsor es el subsecretario de Comercio Interior, Javier Tizado, quien todavía no logró quebrar la resistencia de sus superiores.
La del ingeniero Braun no es una opinión aislada. Según un sondeo de la consultora BDO difundido ayer, la cantidad de ejecutivos que cree que el país es atractivo para invertir bajó de 88 a 67% entre enero y octubre. Pero en el mismo reportaje, el dueño de La Anónima fue más allá en su diagnóstico. ‘Argentina tiene una improductividad que nos va a llevar y ya nos está llevando a la ruina’, aseguró. Y ante una consulta sobre la creciente oferta de bienes de consumo importados en sus locales, agregó que “si en Argentina no importás los juguetes, vas muerto’.
No es casual que en el año que lleva Macri en la Rosada, la Cámara de Importadores (CIRA) haya duplicado su cantidad de asociados, de unos 500 a casi mil. El auge de la cámara coincide con la salida de su histórico presidente, Diego Pérez Santisteban, quien la abandonó para trabajar como asesor en el Ministerio de la Producción cuyo jefe de gabinete es su hijo, Ignacio Pérez Riba. Sería injusto culpar a Diego, porque el aluvión de nuevos socios se dio en el contexto de una apertura generalizada. Su influencia en Producción, además, le permitió a la CIRA convocar a conferencias como la que hará la semana próxima, con rutilantes presencias como la del jefe de la AFIP, Alberto Abad, de la Aduana, Juanjo Gómez Centurión, y hasta de la canciller Susana Malcorra.
En la UIA, la avalancha de productos importados en plena retracción del consumo es un problema solo para algunos. El gerente general de Aceitera General Deheza (AGD), Miguel Acevedo, volvió a negar ayer que sea algo generalizado. La Federación de la Industria Textil Argentina (FITA), no obstante, informó que en los primeros nueve meses del año la producción del sector cayó un 12,5%, mientras las cantidades importadas crecieron hasta el 108%. Eso motivó 4.500 suspensiones de personal y despidos como los que esta semana debió formalizar la hilandera TN Platex y antes había dispuesto Alpargatas, dos de las mayores firmas del rubro. Las fábricas de los Karagozian tienen capacidad para producir 5.000 toneladas de hilado por mes y a duras penas llegan a vender 2.000. Invertir en ese contexto suena al menos osado.
Canadienses
Lo que el establishment dejó de vislumbrar es el rebote vigoroso que preveía para la economía real durante el 2017 electoral. El “festín financiero en plena recesión” que describió esta semana el corresponsal de El País, Carlos Cué, tiene el defecto de la volatilidad. En el almuerzo del CICyP, por ejemplo, el presidente del Banco de Valores, Juan Nápoli, advirtió a quienes lo acompañaban en la mesa su preocupación por el impacto del batacazo de Donald Trump sobre América latina y sobre el plan económico oficial. “Este esquema financiero cerraba con el dólar planchado, pero ahora que sube en toda la región no va a quedar más remedio que acompañar esa tendencia”, explicó.
Con una devaluación mayor a la prevista, la inflación de 2017 desbordaría el 17% prometido por Federico Sturzenegger. Y para peor, ya habrá terminado la tregua que le extendió la CGT al Gobierno a cambio del pago de la deuda con las obras sociales. Los sectores descontentos de la patronal fabril y de la central obrera, de hecho, organizaron un foro propio en el mismo Parque Norte para ventilar sus penas una semana después de la Conferencia Industrial.
Aunque Roberto Lavagna haya parangonado el modelo macrista con los de la dictadura y el menemismo, todos los procesos dejan enseñanzas y nada vuelve como se fue. Los industriales que ya fundieron en los 90 optan ahora por convertirse en importadores antes de caer en bancarrota. Y los gremios probablemente salgan a protestar antes de quedarse sin afiliados. No en vano el que más atención les presta a los despedidos por culpa de la importación es Rodolfo Daer, sigiloso operador del nuevo triunvirato y antiguo jefe de la CGT que acompañó pasivamente el ajuste de Menem.
El Gobierno haría bien en tomar nota de que las reacciones que provocan los abismos sociales ensanchados durante los últimos 40 años son cada vez más virulentas. Lo sugiere en su libro -“Plutócratas”- la ministra de Comercio Exterior canadiense, Chrystia Freeland, quien anoche cenó en la quinta de Olivos como parte de la comitiva que acompañó en Buenos Aires al joven primer ministro Justin Trudeau. Al mejor estilo del francés Thomas Piketty, aun sin ser marxista, la periodista destaca lo inviable de que un CEO estadounidense haya pasado de ganar 42 veces lo que un obrero en 1980 a embolsar 380 veces ese salario en 2012. Un tema de conversación algo incómodo para una cena con el gabinete de Cambiemos.

lunes, noviembre 07, 2016

El inconsciente, el otro, el poder


Espacios de libertad es el título del artículo que ayer publicó JPF en Página 12

Cuando las crisis internas (existenciales, ordinarias o materiales) van acogotando la garganta y resecando las neuronas, los planteos profundo de nuestro filósofo piden una vuelta de calesita más, un no rendirse.
Entonces uno lee:
"No creo en el inconsciente. Creo en una subjetividad cuyo ser libre es sofocado por los mensajes del poder. Atractiva es la fórmula de un psiquiatra francés. El inconsciente es el discurso del Otro. Todos los días el poder somete la libertad de las personas. 
El discurso del Otro es el discurso del poder".

No conforme con esto, el autor de El ejército de Cenizas (para no agotarnos en sus libros de Hegel, el peronismo, etc y sí considerarlo como un también saludable relator de ficción), suma a la contratapa un  mantra existencialista.

"Hay otro dictum. Uno es lo que hace con lo que hicieron de él. También Sartre confesó como todo soñador, “confundí mi desencanto con la verdad”.

Y en esa prisión que puede ser la cultura, condicionándonos desde lo primero, el poder, desde su potencia, José Pablo le encuentra la vuelta (o una salida) a la otra cárcel, el lenguaje.

"Desde niño, uno aprende un idioma. El idioma lo domina. Pero un miembro del espacio de libertad está ahí para decir su palabra. Ha encontrado su propia voz. Ya no es hablado por el discurso hegemónico sino que emite sus propias palabras. Cuando uno deja de estar sometido por el discurso del poder. O sea: cuando esto sucede ya no nos domina el idioma. Hemos creado el nuestro. Con él, hablamos con nuestros compañeros de grupo.
Una lectura es eficaz si nos cambia, sea mucho o poco. Debe contribuir a la naciente profundidad de mi conciencia".

Que cada uno tome e interprete lo que quiera. Yo creo que el escritor comprometido, como aquel que relata o transpola lo que le sale de las entrañas, le habla a uno. A nosotros.
Bah, me gusta pensar eso, sigo con otro párrafo que me parece aleccionador en tal sentido.

Todo grupo corre sus riesgos. En una obra de Camus, Los Justos, alguien alentado por el espacio de libertad al que pertenece, tiene que matar a un personaje de la monarquía. Cuando lo ve llegar, la orden que le fue dada no la puede cumplir. 
La orden lo abandonó. 
Ahora está solo. 
Surge la soledad que todo militante experimenta alguna vez.
El espacio de libertad siempre está en peligro.

Estamos todos solos, como creo haber tirado alguna vez en este blog.
Solitariamente libres o liberados a hacer lo que se nos cante con aquello que intenta gobernar nuestros sentidos.
Sin embargo, me resisto a pensar que algo así se pueda modificar cortándose uno, rumiando opciones dentro del propio rollo, haciéndole frente al idioma que nos domina, como un niño revolviendo vocales en un largo e inútil balbuceo.
¿Acaso las jergas, los códigos, las voces cómplices no refieren a un aprendizaje compartido?
¿Colectivo?
¿No es el guiño cómplice que elaboramos lo que nos da sentido al momento de comunicarnos?

Todavía sigo pensando en el tipo que se cruza con la chica en 1984 y, con su cuaderno en blanco (o libro prohibido, según Orwell) se mueven al margen de lo que ordena el régimen.
JPF dispara otra fórmula cual doblepensar.

Aprovechémosla.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-313545-2016-11-06.html

lunes, octubre 31, 2016

Figurate











Figuración (Almendra)

Figúrate que pierdes la cabeza, sales a la calle sin embargo el mundo sigue bajo el sol, todo bajo el sol
debajo del sol.

Figurate que no eres mas un hombre sales a la calle sin embargo hay árboles como hubo ayer, calles como ayer luces como ayer.

En la plaza todo te parece igual tu ya no eres hombre pero llorarás si vas a perder tu amor
alguien te ha dicho ya aunque no eres real vas a perder tu amor.

Figurate que pierdes la cabeza y aunque no lo creas se te va la voz como se fue tu piel
nada te queda ya, sólo la realidad.

La realidad es caminar igual tu ya no eres hombre pero llorarás
Si vas a perder tu amor alguien te ha dicho ya
aunque no eres real vas a perder tu amor.

Figurate que has vuelto a ser el mismo nada te contenta a partir del alba
te verás caer, ya sin figurar, te verás caer.

#BlackMirror: El futuro o su peor reflejo


Oportuna síntesis la sugerida desde twitter en relación a la nueva joyita de Netflix en su tercera temporada.
Black Mirror es una combinación de Alfred Hitchcock con Lars Von Trier. Quienes duden de tan retorcida comparación no tienen más que ver los tres primeros capítulos para asumirla sin quejas.
La primera historia, Nosedive (Caída en picada)  impacta por un increíble sistema de arbitrariedades. Tan vigente como hoy son los criterios para calificar personal al momento de emplearlos o la exacerbada manera de premiar que sostienen los amantes de Instagram al momento de repartir o quitar estrellas y mimos.

Un cruce, una mirada, alcanza para incorporar la data (y la calificación del otro), lo que obliga a una automática y permanente sonrisa para obtener el tope máximo del premio. Lo que  parecen gestos de cortesía y un intercambio cordial, sin embargo, puede verse alterado al momento de aspirar a  mejores comodidades, conseguidas inevitablemente, si nuestra calificación mejora.


Ver a la joven Lacie pidiéndole ayuda a su terapeuta para lograr más estrellas y así estar habilitada a alquilar una mejor vivienda, remite al viejo interrogante del paciente y su analista "¿Qué debo hacer para obtener lo que quiero?" La recomendación no tiene mucho de misterio: no repartas tantos mimos a la gente de servicios, ni regales tus elogios, procurá involucrarte con gente de otro nivel (¿social? por supuesto) y eso te permitirá una mejor ubicación.
Así la muchacha apuesta a una vieja compañera del secundario, acaso la más popular, quien termina teniéndola en consideración como dama de bodas (no gratuitamente) Y allá va Lacie por sus 4,5 estrellas...hasta que la vida -en formato blackmirror, lógicamente-, mete la cola.


El segundo capítulo "Playtest" (todos son unitarios), muestra a un hijo confundido, tras la muerte de su padre que abandona momentáneamente a su madre para recorrer el mundo y encontrar una respuesta interior a su existencia. Las chances de animarse a ser conejillo de indias para un videojuego y así recuperar el dinero perdido de su travesía, lo llevará a un callejón sin salida. La presencia de mamá en este baile, sellará la historia.

El tercero de la tercera temporada "Shut up and dance", es una provocación a quienes reclaman un marco moral a las nuevas tecnologías. Un virus aleccionador en la computadora de un adolescente, le dará un correctivo fatal. Al concluir este capítulo, cualquiera podrá suponer que los perversos intrusos que se cuelan para señalar actos innobles (¿impuros? desde una moral standar), son claros en sus impensados castigos.
El espectador, sin embargo, podrá preguntarse ¿está bien destruir a aquellos cuyas acciones resultan cuanto menos condenables?
En lo personal pensando en la serie, duele que cada historia termine mal. Sí ya sé, hace a la esencia del formato y ese es el sentido de las producciones Netflix: Enada bueno ocurrirá si el criterio de cada relato debe ser sostenido de principio a fin".
Tal su coherencia global.
Hay también un argumento justificativo que sostiene que "la tecnología no es mala, si no lo que la gente hace con ella", aunque me cueste creer que una 9 mm tenga un buen fin en si mismo. No creo exagerar con tal comparación.
Pero ya está, el espejo negro que se cuelga en una pared como la sombra que acompaña nuestros secretos preciados en cada paso solitario, ya ganó un lugar en formato HD. Acaso quien se atreva a romper tal modelo, seguramente tendrá siete años de buena suerte. Como pinta el futuro imaginario, los merecemos.












jueves, octubre 20, 2016

La grieta que se hace abismo

Mientras Majul pregunta compungido y preocupado desde LN si Francisco vendrá en 2018, mientras Malkovich me habla desde la TV Pública para tentarme a un espectáculo impagable en el Coliseo (por su valor simbólico, pero sobretodo, por no estar al alcance de ningún bolsillo de laburante), reviso mi recorrido barrial en un conurbano a punto de marchitarse, aunque el calendario diga primavera.
Con los amigos de la biblioteca MB concluimos que ya no hacen falta listas negras ni quema de libros para apretarte, "te asfixian económicamente con los impuestos y ya está".
Un quiosco de la calle 15 refuerza esta idea, la mujer ofrece "llevá lo que quieras", extendiendo sus brazos sobre una estantería semivacía. "Estoy pensando si reponer o cerrar", comenta. Las cuatro lucas del alquiler no parecen ser el único obstáculo, seis de luz "más impuestos, más la gente que no tiene un mango, me deja sin ninguna salida", dice y su mueca sonriente, intenta despegarla de la angustia que se hizo piel.
La chica que la acompaña en la puerta, asiente casi con lágrimas en los ojos. La venta de ropas para chicos tampoco resulta. Cinco lucas de recaudación y una deuda que crece en silencio, la obligan a adelantar el final de su contrato.
"El problema es qué hacer", continúa la quiosquera. "A mi edad, cerca de jubilarme, ¿quién te toma para algo?" Los logros de la mujer -o mejor dicho su esfuerzo como microemprendeora-, están a la vista:
lo que era un galpón abandonado, se transformó en un digno localcito con luces, ventanas y refacciones varias. "Y ahora, ¿cómo recupero ese dinero?"
La hago corta: dos hijos sin laburo, una nieta, otro por venir y la herencia que dejó su amado y difunto esposo, está próximo a desvanecerse.

Las calles patrulladas contrastan con lo visto y oído. Si los devotos al gatillo fácil y a las botas se enfurecían con aquella sensación de seguridad, ahora continuarán recargados detectando potenciales delincuentes, con sólo revolear sus cabezas.
Recorro la ciudad-pueblo y proyecto un desierto controlado por cyberpitufos que estén dispuestos a preservar como sea los escasos locales de electrónicos y señalándonos a todos como notables sospechosos, hasta que los documentos digan lo contrario. Y ni eso, claro está.

"Nos robaremos entre nosotros, nos acusaremos entre nosotros", especulo, mientras el grupo de whasap del barrio advierte que la alarma fue encendida otra vez "porque hay alguien que me da desconfianza", asume una señora a la hora de Telenoche y América Noticias.

La calle principal ensalza un escenario invernal. John, el actor que además hace música, me habla desde la tele de la pizzería Princesa. Decenas de locales con carteles en venta y galerías vacías como instalaciones de nichos, demuestran lo inminente: "se fue todo al carajo hace rato y nadie te lo cuenta, por si las moscas".
Enfrente, el templo satura con tubos fluorescentes, hay uno cada dos o tres cuadras y mucha gente que sigue con atención una plegaria desconsolada.
La fe mueve montañas o encarrila a las almas, antes de sus próximos delitos.

Me dan ganas de responsabilizar, en esto de reprochar al viento, a las pedorradas discusiones de las redes. Veo a un futuro no tan lejano (si no ahora), a pibes haciendo de las pantallas, un atrofio semejante al paco.
Así el deterioro físico de quienes lo porten, serán reemplazados por una linda edición con instagram.
Te cambio mis comentarios x emoticones. Te cuento lo que me gustaría que me pase si pudiese despegarme de aquí. Habrá que ver si no hay muerte masiva con la inminente incorporación del wifi a boletas impositivas.
Igual, por ahora que todos estemos enchufados garpa. Y mucho.

Encima nos sale mal esto de tomar el rol impostado de antecesores contándonos la precisa. "mirá pibe", ¿quién puede encarar semejante puesta y ser escuchado? Y encima ¿para decir cuál verdad inconsistente?

Por suerte queda siempre el fútbol. Ahí será el enésimo debate en relación al futuro presidente que no fue de AFA, la tristeza de Messi. Ah, en un somero cálculo compartido con un compañero de laburo, llegamos a la conclusión que el Barza le pagará 40 millones de euros por cuatro años, lo que equivalen a 700 millones de pesos ¡por año! Que no me digan tristeza nao tem fin. Al menos en su caso.
Están también las transmisiones del fútbol. La Corpo ya labura en esa cuestión y los cableoperadores (otros cibermediáticos) volverán a  cobrarte aparte.

Y así como la tipa de los caramelos habló sin esperar consuelos ni contraargumentos, uno desea equivocarse con lo evidente. Nos quieren indefensos, quietos, sin aire.

Por las dudas, al hogar que de vez en cuando oficia de trinchera (nunca de diván) me traje tres libros más de Don Andrés. En casa, entre un rompecabezas que arrancó recién (día de la madre mediante), sonetos del padre de Hamlet cruzados con Morrison, la habilidad para la tela y colgarse, entre ediciones lalistas (sí x la Espósito), entre todo eso, el viejo cabrón y utopista tiene su lugar preferencial.

Después a amargarse con cosas más pueriles pero necesarias como bancar a Gaby Milito frente a los colegas amargos, buscar una serie soñada que sirva para entender que por 40 o 50 minutos se puede ser miles de otros y, cuando esta puta lluvia lo habilite, empezar sí con la huerta terapéutica de zapallos, tomates y albahaca.

Hacer un micromundo aquí abajo en el abismo, mientras los que nos empujaron al precipicio, siguen explicándonos desde las pantallas lo mal que nos portamos señalando la grieta que supieron martillar.