sábado, abril 25, 2026

El Perfil del Peter (Thiel) en cuestión


Nada mejor que zambullirse (vía Claude) en el perfil del hombre que hoy (sin conferencias en la Rosada y medios desentendidos en la canasta familiar) ocupa nuestro interés periodístico y digital.


Peter Andreas Thiel nació el 11 de octubre de 1967 en Frankfurt, Alemania Occidental. Su familia se mudó a Estados Unidos cuando tenía un año, viviendo primero en Cleveland y luego en California. Fue un prodigio de las matemáticas y lector ávido de ciencia ficción. Estudió filosofía y derecho en Stanford, donde cofundó la revista The Stanford Review, de orientación conservadora, y donde también conoció a Alex Karp, su futuro socio en Palantir.

Conocido por cofundar PayPal, Palantir Technologies y la firma de capital de riesgo Founders Fund, y por haber sido el primer inversor externo de Facebook. Su patrimonio neto estimado por Forbes rondaba los 20.800 millones de dólares en 2025. 

En 2003 cofundó Palantir Technologies, una empresa de análisis de datos y software de seguridad, con apoyo inicial de agencias gubernamentales. Palantir construyó herramientas para inteligencia y finanzas, y cotizó en bolsa en 2020. Su fondo Founders Fund se hizo famoso por respaldar startups ambiciosas: su cartera incluye Airbnb, SpaceX, Lyft y numerosas apuestas en IA y biotecnología. 

También impulsó la Thiel Fellowship: un programa que otorga 100.000 dólares a jóvenes para que abandonen la universidad y creen empresas. Es un gesto coherente con su escepticismo profundo hacia las instituciones educativas tradicionales.

En cuanto a la complejidad de su perfil es destacable que Thiel no es un empresario que opina de política, sino un pensador político que usa los negocios como instrumento. 

En un ensayo de 2009 publicado en Cato Unbound escribió que "la expansión de los beneficiarios del Estado de bienestar y la extensión del derecho al voto a las mujeres —dos electorados notoriamente difíciles para los libertarios— convirtieron la noción de 'democracia capitalista' en un oxímoron"

En ese mismo ensayo escribió "ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles", una declaración programática que lo acercó a sectores autoritarios tanto dentro como fuera de Estados Unidos. 

Como coautor junto a Blake Masters de De Cero a Uno, Thiel produjo un libro que en China vendió más copias que en todo el resto del mundo combinado —lo que él atribuyó al entusiasmo chino por la tecnología, aunque sus críticos señalan razones más ideológicas: el libro funciona menos como manual de startups y más como un blueprint para la concentración de poder oligárquico. 

La figura del "Dios-Emprendedor"

Eric Sadin critica la mitología del emprendedor que Thiel promueve en su capítulo sobre "La paradoja del fundador". Para el filósofo francés, estos líderes actúan como nuevos césares que no buscan innovar para la humanidad, sino imponer un orden digital global sin fronteras.

Mientras Thiel dice que para ir de 0 a 1 se requiere un esfuerzo excepcional y una visión contraria. Byung-Chul Han advierte en La sociedad del cansancio que este imperativo de "poder hacer" se convierte en una autoexplotación voluntaria donde el individuo se cree libre mientras se consume bajo la promesa del éxito.

Uno de los pilares de Thiel es "el secreto" (verdades que nadie más ve). Desde Infocracia, Han argumenta que la era digital en la que Thiel opera en realidad destruye el pensamiento profundo al reducir todo a datos y transparencia absoluta, lo que impide que existan verdaderos "secretos" u horizontes de futuro diferentes a la acumulación de información.

Frente al entusiasmo de Thiel por la IA y la automatización, Han señala que estos dispositivos "irrealizan el mundo" y eliminan la alteridad, convirtiéndonos en esclavos de nuestras propias herramientas digitales en lugar de creadores soberanos. 


En resumen, mientras Thiel ve en Silicon Valley la última frontera de la libertad y la innovación, Sadin lo ve como un nuevo colonialismo mental y Han como una prisión digital de rendimiento infinito.



La relación con Trump y la política

Thiel fue el rostro público del apoyo de Silicon Valley a Trump en 2016, hablando en la Convención Nacional Republicana, donde anunció públicamente que era gay, republicano y americano. (Rolling Stone) 

Su influencia política fue tan determinante que el periodista Dave Weigel tuiteó durante la Convención de 2024: "Ahora es el partido de Peter Thiel" —dado que su estrecho asociado J.D. Vance fue elegido compañero de fórmula de Trump. 


Por qué genera polémica su presencia en Argentina

Thiel desplegó una agenda que combinó reuniones de alto nivel con el gobierno de Milei, incluyendo un almuerzo con Santiago Caputo y una cena en la casa del ministro Federico Sturzenegger, donde también estuvo el canciller Pablo Quirno. (Infobae) 

Habría cerrado la compra de una casa en Barrio Parque y estaría analizando propiedades en la Patagonia. 


La preocupación de fondo no es que un inversor millonario visita Argentina. Es quién es ese inversor y qué hace su empresa principal. Palantir cultivó lazos estrechos con agencias de seguridad de EE.UU., particularmente durante la administración Trump. 

En Israel, los críticos alegan que sus plataformas de IA y datos se usaron en operaciones militares en Gaza, potencialmente contribuyendo a las decisiones de ataque. Al Jazeera

El CEO de Palantir, Alex Karp, reconoció en 2020 que las tecnologías de la empresa "se usan, en ocasiones, para matar personas". 

Según el periodista tecnológico Tom Knowles, los militares del Reino Unido, Ucrania e Israel son clientes de Palantir, al igual que las seis ramas del ejército estadounidense. Red Flag

En 2025, la publicación por Palantir de lo que se denominó un "manifiesto" de 22 puntos —un resumen del libro de su CEO sobre una "república tecnológica"— fue descrito por críticos como "tecnofascismo" y una amenaza impulsada por IA a la existencia de la humanidad. Al Jazeera


La hipótesis más extendida entre analistas y organizaciones de derechos digitales es que Thiel viene a explorar un contrato de Palantir con el Estado argentino. 

En EE.UU., Palantir fue acusada de respaldar herramientas de control migratorio y policial que agregan vastos conjuntos de datos personales, incluyendo información médica, habilitando la elaboración de perfiles y generando preocupaciones sobre el debido proceso. Al Jazeera La pregunta es si esa arquitectura de vigilancia podría trasplantarse a un país con historia reciente de espionaje político ilegal.


La afinidad con Milei no es accidental ni meramente económica: ambos comparten la desconfianza en las instituciones democráticas tradicionales y la apuesta por la tecnología y el mercado como sustitutos de la política

Lo que en EE.UU. es una posición filosófica marginal aunque influyente, en Argentina —con su historia de dictaduras y aparatos de inteligencia usados políticamente— adquiere un peso diferente cuando se habla de potenciales contratos de vigilancia masiva con el Estado.


Los medios argentinos reportan que Thiel estaría analizando comprar propiedades en la Patagonia, aunque aclaran que no está claro si su interés incluye tierras productivas. Infobae Eso es todo lo confirmado. El resto es interpretación, y conviene ser explícito al respecto.

Lo que se infiere por su patrón de comportamiento global

Thiel tiene un historial muy documentado de comprar tierras remotas en el hemisferio sur bajo una lógica que combina al menos tres motivaciones:

1. El refugio ante colapso global ("doomsday prepping" de élite)

Thiel posee una propiedad de 477 acres en la ciudad lacustre de Wānaka, Nueva Zelanda, con vistas a montañas nevadas, y otra propiedad en Queenstown equipada con una sala de seguridad (safe room). Bloomberg 

Sus planes para esa extensión incluían un complejo tipo búnker integrado en la ladera de la montaña. Sin embargo, ese proyecto fue rechazado por el gobierno local neozelandés, en parte por las hostilidades entre Thiel y el consejo municipal. The Conversation

Nueva Zelanda ya no es opción tan accesible para él. La Patagonia argentina —remota, escasamente poblada, con geografía similar— encaja en el mismo patrón. Su amigo y empresario Martín Varsavsky lo explicó sin rodeos: Argentina puede ser "un refugio para la tercera guerra mundial nuclear que esperemos que no sea necesario, pero que es siempre una posibilidad". Infobae

2. El interés en energía nuclear

Durante la cena en casa del ministro Sturzenegger, Thiel habló mucho de inteligencia artificial y del futuro de Argentina, especialmente de su potencial energético. El empresario está muy interesado en energía nuclear. Infobae 

La Patagonia concentra buena parte de la infraestructura nuclear argentina (Atucha está en Buenos Aires, pero hay proyectos de expansión en el sur) y enormes reservas de recursos naturales estratégicos.

3. El patrón histórico de compra de tierras en Patagonia por parte de multimillonarios extranjeros

No es un fenómeno nuevo ni exclusivo de Thiel. En los últimos 15 años, magnates de todo el mundo, captivados por la belleza de esta vasta región, compraron enormes extensiones de tierra que incluyen ríos, lagos y montañas. Entre ellos figuran la familia Benetton (casi un millón de hectáreas), el financiero Joseph Lewis (14.000 hectáreas en Chubut) y Ted Turner (10.000 hectáreas en Neuquén). IPS News

Lo que cambió con Milei es el marco regulatorio: su administración derogó la ley que impedía a extranjeros comprar tierras en zonas de frontera, lo que abrió la puerta a adquisiciones en regiones que antes estaban vedadas. 21st Century Wire


Grupo familiar y de afectos

El matrimonio

Thiel se casó con Matt Danzeisen el 11 de octubre de 2017 —su cumpleaños número 50— en una ceremonia íntima en Viena, Austria. El anuncio de la boda sorprendió incluso a personas cercanas a él, ya que la pareja había mantenido su relación completamente en privado durante años. Danzeisen trabaja como jefe de Inversiones Privadas en Thiel Capital, la firma de su marido, con foco en biotecnología, IA y fintech. Anteriormente fue vicepresidente en BlackRock. 

La dinámica de la pareja es llamativa: Thiel es el pensador público, provocador, que da discursos y escribe manifiestos; Danzeisen es su exacto complemento —analítico, mesurado, que prefiere el silencio y deja que su trabajo hable por sí mismo. 


La red de afectos e influencia: la "PayPal Mafia"

El círculo cercano de Thiel trasciende lo familiar y tiene una dimensión histórica notable. Fue él quien introdujo a JD Vance ante Trump en Mar-a-Lago en 2021. 

Vance había trabajado en uno de sus fondos de capital de riesgo. Su colega de larga data Ken Howery cofundó Founders Fund con él y fue nombrado embajador en Dinamarca. David Sacks, quien coescribió un libro con Thiel, se convirtió en el "zar de IA y criptomonedas" de Trump. Fortune.

Thiel es inversor en varias de las empresas de Musk, incluyendo SpaceX, Neuralink y The Boring Company, mientras que el esfuerzo de DOGE de Musk reclutó personal específicamente del mundo filantrópico y empresarial de Thiel. Bloomberg.



Es una red que funciona más como una corte medieval que como un grupo de amigos: lealtades cruzadas, intereses económicos compartidos, y Thiel en el centro como figura de autoridad intelectual y financiera. Dentro de Silicon Valley, es conocido coloquialmente como el "don" de la PayPal Mafia. 


Virtudes destacables

1. Visión anticipatoria genuina. Su historial como inversor no es el de alguien que sigue tendencias: apostó a PayPal cuando los pagos digitales eran marginales, a Facebook cuando era un proyecto universitario, a SpaceX cuando colonizar Marte parecía ciencia ficción. Acierta con frecuencia precisamente porque mira donde otros no miran.


2. Capacidad de formar y potenciar talentos. Fue Thiel quien introdujo a su mentoreado JD Vance ante Trump, y quien financió sus campañas políticas. La Thiel Fellowship —que da 100.000 dólares a jóvenes para que abandonen la universidad y emprendan— ha producido fundadores notables como Vitalik Buterin, creador de Ethereum. Hay toda una generación de emprendedores y políticos que le deben, al menos en parte, su trayectoria. Sea cual sea el juicio ideológico sobre ese capital humano, la capacidad de detectar y nutrir talento es real. (cosa de Claude IA), NO DE UN SERVIDOR.

3. Coherencia intelectual. Puede uno estar en desacuerdo profundo con sus ideas, pero Thiel no es un oportunista que adapta el discurso al viento. Las posiciones que sostiene hoy —sobre la democracia, el monopolio, la tecnología como alternativa a la política— las viene desarrollando desde los años 90. Hay una arquitectura filosófica consistente detrás, aunque sea cuestionable.



Debilidades o zonas oscuras

1. La relación con el poder, sin mediaciones institucionales. Su tesis de que "la libertad y la democracia son incompatibles" no es solo una provocación filosófica: es la base sobre la que construyó décadas de acción política concreta. El problema no es que critique a la democracia liberal —eso puede ser legítimo—, sino que la alternativa que propone es, básicamente, el poder sin contrapesos de quienes acumulan suficiente capital tecnológico. Él mismo.

2. El episodio Gawker: el uso del poder como venganza. Después de que Gawker lo outed como gay, Thiel financió en secreto la demanda de Hulk Hogan contra el medio, llevándolo a la quiebra. 

El caso tiene una complejidad real —Gawker violó su privacidad— pero la respuesta fue desproporcionada y reveló una disposición a usar la riqueza para silenciar medios que lo incomodan. Es difícil de conciliar con alguien que se presenta como defensor de la libertad individual.

3. Las conexiones con Epstein. El nombre de Thiel apareció en distintas tandas de archivos desclasificados del caso Epstein. Según The Guardian, en noviembre de 2018 el financista le escribió para invitarlo a visitar su isla privada. Otros correos sugieren intercambios sobre el Brexit. La Nación.


4. El punto ciego de clase. Su proyecto Seasteading —ciudades flotantes fuera de toda jurisdicción— o la compra de refugios en Nueva Zelanda o la Patagonia son, en el fondo, la expresión más honesta de su filosofía: construir un mundo paralelo para quienes pueden pagarlo, dejando al resto en el mundo con sus problemas. Es coherente con sus ideas, pero también es su límite más evidente como pensador: no tiene respuesta para la pregunta de qué hacemos con los que no pueden escapar.

5. La distancia entre el discurso libertario y la práctica. Palantir vive de contratos estatales —el ejército, la CIA, ICE. Thiel critica al Estado mientras su fortuna depende de él. Es una tensión que sus críticos señalan sistemáticamente y que él nunca resolvió de manera satisfactoria.


Su infancia itinerante y la exposición a culturas marginales

Hay un dato biográfico que casi no aparece en los perfiles estándar: durante parte de su infancia vivió en el sur de África y el suroeste africano —la actual Namibia—, donde asistió a siete escuelas primarias diferentes, muchas de ellas con uniformes obligatorios y castigos corporales. 

Esto moldea algo en su carácter que se suele pasar por alto: Thiel no es un producto puro de Silicon Valley. Conoció mundos muy distintos al californiano cuando todavía era un niño. Su cosmopolitismo no es el del turista rico; tiene raíces más tempranas y más ásperas.

El filósofo detrás del inversor: Girard y Strauss

Su desarrollo intelectual estuvo marcado profundamente por René Girard —el filósofo francés de la teoría del deseo mimético, con quien estudió en Stanford— y por Leo Strauss, el pensador político que sostenía que las élites deben preservar "mitos nobles" para mantener el orden social. Esto no es anecdótico: explica su visión del mundo mejor que cualquier etiqueta política. Thiel cree, como Girard, que los deseos humanos son imitativos y generan violencia; y cree, como Strauss, que ciertas verdades duras no deben decirse en público. Es una posición filosófica coherente, aunque inquietante en alguien con tanto poder real.

La obsesión con la inmortalidad

Entre sus proyectos más llamativos figura su interés en la parabiosis: la transfusión de sangre de personas jóvenes en las propias venas como método de desaceleración del envejecimiento. The Conversation Thiel trata el envejecimiento como un problema a resolver, no como una inevitabilidad, y ha financiado empresas como Unity Biotechnology, Calico y Ambrosia LLC, que ofrece estas transfusiones como tratamiento. Pressfarm También practica el ayuno intermitente de 18 a 20 horas diarias como parte de su enfoque de "biohacking".

Arte, cultura y deportes

En 2005, Thiel coprodujo el film Gracias por fumar (Thank You for Smoking), la adaptación de la novela de Christopher Buckley. Money Inc Es una elección que dice mucho: una sátira mordaz sobre el lobby del tabaco y la industria del spin, donde el protagonista es un relacionista público que defiende lo indefendible con brillantez retórica. Difícilmente una coincidencia en alguien que hace lo mismo en el plano ideológico. 

Sus películas favoritas incluyen Star Wars y Sin lugar para los débiles (No Country for Old Men), atraído por las temáticas del destino, la suerte y cómo los individuos pueden cambiar su futuro. 

Ajedrez: más que un hobby

Comenzó a jugar ajedrez a los 6 años y llegó a ser uno de los mejores jugadores jóvenes de Estados Unidos, obteniendo el título de Life Master de la Federación de Ajedrez de EE.UU. Pressfarm 

En 2016 realizó el movimiento ceremonial inaugural en el juego de desempate del Campeonato Mundial de Ajedrez. No es casualidad: el ajedrez —juego de información perfecta, sin azar, donde gana quien piensa más jugadas hacia adelante— es la metáfora más exacta de su filosofía de negocios e ideología.

Deportes propios: Ultimate Frisbee y surf

Acá hay un dato que sorprende. Thiel fue jugador competitivo de Ultimate Frisbee, es cofundador y presidente de la Disc Sports Association —el organismo internacional rector de todos los deportes con disco— y forma parte de los directorios de USA Ultimate y de la World Flying Disc Federation. Futrli Es decir: no es solo un aficionado, es una figura institucional en ese deporte. También practica surf, levantándose antes del amanecer para tomar las olas en California, y senderismo en zonas como Marin County, Big Sur y —dato pintoresco— la Patagonia. 

El deporte como campo ideológico: los Enhanced Games

Aquí hay algo verdaderamente revelador. Thiel apoya financieramente los Enhanced Games, una competencia deportiva que permite el doping abiertamente y que se lanzará en Las Vegas en mayo de 2026. 

El evento, respaldado también por el fondo 1789 Capital de Donald Trump Jr., promete recompensas de un millón de dólares por batir récords mundiales. Yahoo Sports El modelo de negocio es explícitamente antiregulatorio: si el olimpismo prohíbe las mejoras químicas y tecnológicas del cuerpo, Thiel construye una competencia alternativa donde son bienvenidas. 

Es su filosofía aplicada al deporte.



Más información

https://www.nzherald.co.nz/indepth/national/how-peter-thiel-got-new-zealand-citizenship/



domingo, abril 19, 2026

El "los quiero" de Mónica

Extraña impresión había dejado el último encuentro con Mónica. 

Fue como buscar todo el aire posible por sentise ahogado. O quedarse medio zombie después de tropezarse, con el piso susurrando "pará, quédate un poco más acá”, dejando la duda de si será suficiente el envión al momento de levvantarse para seguir con lo de siempre. Caretearla entre quienes nos conocemos demasiado no iba a ayudar.

Entonces, llegamos con el Bocha y Sandra a la casa de su hijo Tomás. Allí recostada, entre dolorida y molesta, nuestra amiga esperaba sin tanta convicción respuestas y razones que le ayuden a comprender las incongruencias para entender los límites del daño de su salud.

Algo bajoneada y cansada nuestra amiga de secundario aguardaba, no tan convencida, soluciones vagas o motivos convincentes como para dar pelea y borrar un evidente e insoportable dilema: ¿hasta cuándo?

 Qué decirle, cómo alentar ilusiones, de qué modo convencerla de que aquello que la atravesaba solo a ella, a su cuerpo, a su certidumbre, podría definitivamente irse del mismo modo en que vino. 

Había enojo, fastidio, desdén y cualquier lugar común o frase hecha terminaría por empantanar del todo nuestra balbuceante conversación.

 


Distinto fue el ánimo del reencuentro, aunque no por esto menos sencillo. Había sucedido años atrás, a raíz de la visita en grupo a Néstor en esa suerte de hogar-refugio que, además de albergar a nuestro amigo de secundario, reunía a adictos en recuperación. En esa tarde opaca del barrio sureño de Bosques, apenas salimos nos inventamos una alegría. Había que sanear la angustia del cabezón viéndolo hacer malabares contra lo que era un inminente diagnóstico mortal.

Surgió de la nada ir a la cancha para tamizar una pena que permita menguar nuestra preocupación latente. Entonces Mónica sonrió como una nena con chiche nuevo.  “Vamos”, accedió decidida sin medir si el futbol del Rojo lograría dar vuelta la carga de la jornada.

Su gesto espontáneo me retrotrajo a su frescura adolescente. La ex novia de Néstor, pero también la del Bocha, esa morocha que subyugó a un amigo, ratificaba su atractiva timidez indescifrable, pero también algo de audacia que en la memoria la distinguía del resto.

Eventual bailarina de un lento en cumpleaños de quince y cómplice en esto de transitar familias disfuncionales o dolores solitarios, Panza (el apellido se imponía en la cotidianeidad) compartió una amistad prescindente de palabras y de expresiones elocuentes.

 

Aquella que con Moniquita devino en dúo dinámico inclaudicable, una longilínea, en tándem con su amiga histórica más bajita, rebosaba esa tarde noche futbolera de entusiasmo haciendo que los recuerdos (su casa cerca de Pavón, Piñeiro, el viaje a Bariloche, algún eventual cruce porteño, etc.) resurgiesen para sentirnos, al menos por dos o tres horas, bancándonos las horas en un aula desabrida de 3ro primera del ENCA.

 


Calculo que a Mónica, Marcelo y a mí, testigos del Libertadores, el encuentro nos dejó algo de frustración. Resultado que sin embargo compensamos a la salida con pizza terapéutica.

La cena sirvió de repaso de la jornada entre el relato esperanzador de Néstor y las voces tribuneras de nuestro amargo y querido club y cierto sarcasmo por un reencuentro no tan juvenil.

 

Más tarde, otras reuniones sirvieron para descubrir la devoción de la muchacha por su hijo Tomás (que estuvo a nada de hacerla pincharrata), su gusto por la soledad y la negativa a volar y hasta vacacionar. Porteñaza, que le dicen. Sumamos conversaciones que remitieron a un perfil que supuse entre gótico y rockero. En vano vi cómo inevitablemente los ochenta fueron ampliando una distancia más acorde al circunstancial de vida que a posibles diferencias de pensamiento.

 

Del día a la mañana Mónica Panza se volvió pieza clave del Dream Team, grupo de chat creado antes de la pandemia con ella, más Sandra, Bocha Capi y Susana. Con ésta última no faltaron cruces, aunque de esa contienda devino el querible “Monimoni” inventado por la Su, parodiando sobreelogiosos comentarios del sector masculino del team a la morocha. Chanza de celos por reírnos un rato.

 

Juntarse durante los años del encierro fue agua en el desierto. La casa del Negro ofició de reducto mágico con debates banales y existenciales. Las pausas de éste y Mónica para fumar tanto en el departamento como en eventuales pizzerías, daba a Panza cierta clase que remitía a modelos de la infancia.

En la memoria seguía latente esa piba tímida, algo chicata y atractiva, de sonrisa pícara y gesto porfiado frente a compañeros cancheros o alumnas engreídas.

Típico de quien sabe por demás, sin necesidad de hacer alarde de eso.

 


Durante el último año, fueron dos, tres a lo sumo, las reuniones del Dream devenido en quinteto.

A Mónica le pesaba el futuro inminente verse jubilada, sin tener que ir al trabajo. Sin embargo la continuidad dentro de la empresa que la vio crecer le dio cierta tranquilidad.

No se pensaba haciendo largos viajes o buscando destinos demasiado complejos. De sus preocupaciones hablaba sólo si le preguntaban. Esa distancia lindante con un pudor extraño. Protector acaso o tal vez denso. Imposible saberlo.

Igual ingenio no le faltaba. Como cuando su departamento la dejó sin agua y eligió anotarse a un gimnasio cercano, donde las duchas compensaran la irresponsabilidad de la administración de su edificio, frente a la demorada reparación.  

-        -  ¿Y hacés gimnasia?

-         - Maso, me da fiaca, confiaba risueña.

 

“Cómo los quiero”, solía repetir al grupo, cobijándonos con la frase que hizo propia, de un afecto que supimos recibir y que resonaba necesario. Indestructible. Sentimiento nuevo, acaso, en relación a la distancia de quienes fuimos o supimos ser. Seguramente más genuino, así “los quiero” en tiempo presente.

 Antes de iniciar este texto, me imaginé revisando tapas de discos, husmeando bibliotecas, repasando fotos viejas, rastreando razones, argumentos que ayudaran a comprender esto que pasa. Como quien busca esa partícula que descifre lo inexplicable del asunto.

Que indique por qué, por más que se rece, se invoque a expertos o pensemos en la curación como plausible e inminente, hay tabas que no pueden darse vuelta.

Por qué de la noche a la mañana la enfermedad puede llegar y maniatarte, amedrentar la rebeldía, castigar, desarmarte.

 Por qué en esa tarde de un verano sin calor, con Sandra y Bocha temimos torpes en abusar de frases hechas solo por intentar dar con esa inyección de optimismo que la ayude a recuperar sus pasos y con ellos, levantarse.

 

Acaso el silencio de Marcelo, curtido junto a Mónica en otros tiempos en esa complicidad de cigarrillos callejeros, guarde parte del secreto de esa partícula insuficiente que uno no encontró y que todavía todos no podemos entender.

 

Panqui, rockera, enigmática, leal, voraz en su humor de acotaciones simples, certeras, luego de transitar sus temores (que nunca simuló), Mónica nos despidió antes de tiempo.

Como quien dice “vayan a hacer lo suyo”.  

 

Con todo, su “los quiero” continúa resonando a nuestras espaldas como fuerza protectora. Acaso un salvoconducto para seguir un poco más.  

 

domingo, abril 12, 2026

Mucho pendiente

Se extingue el domingo, la mochila pesa. Tantas son las ganas de compartir cosas en este contexto de silencio y al mismo tiempo densas, arduas. Estudiar chino o garabatear una novela resulta un bálsamo en mes y medio donde la muerte ya no se hizo carne, si no aliento.


Hay un par de post en boxes sobre una esquelita copada que armó Lacan al cierre de su Seminario XVI cuando gentilmente lo invitaron a cerrar sus charlas. El tipo se enfoca en la cuestión del Otro, motivación que me permitió adentrarme a uno de sus tantos laberintos.


También guardo un pretencioso análisis sobre el cuadro La vuelta del Malón que está en Bellas Artes e implica una provocación. Ya verán, espero que guste.


En el camino donde falta guita como esperanzas, oímos a impotentes promulgando fines de civilizaciones y celebrando robos "un crédito en dólares no es matar".

Fuimos (somos) parte de las filas de bondis y trenes. También de un abril atípico veraniego. De un Rojo discreto (prometedor para mí).

De no bajar un gramo, de por fin entregar tesis para hacerse Magister (ojo no es Masinger, sólo magist...) De una hipótesis recargada acerca de los incansables y multiplicados tatuajes. (Ya hablé de cuello y rostro, ahora entiendo que en zona sur al menos, debería haber un 70 por ciento de gente entregada a la tinta cutánea)

Y qué se yo. Pérdidas varias (literales y simbólicas) Y una estación vacía que ilustra un sábado de medianoche en la Ciudad del Vidrio.

Eso, a descansar.





viernes, febrero 20, 2026

¿Pueden imaginarlo? (García)



Cuando el mundo tira para abajo

es mejor no estar atado a nada

Imaginen a los dinosaurios

en la cama




 

miércoles, febrero 04, 2026

Una vuelta más con Héctor



Domingo denso de enero.

Hay que salir a caminar como sea, aunque esto implique el recorrido habitual largo hasta Ducilo, con par de vueltas a la fábrica incluidas, más la adicional de la plaza San Martín a modo de cierre.

 

Esta costumbre surgió medio acordada con Héctor; en realidad calculo que él venía poniéndola en práctica mucho antes. Pero era una manera de juntarse para charlar y exorcizar sobre los fantasmas de este mundo, algo más saludable que compartir el clásico café o una refrescante cerveza. 

 

La amistad con Héctor Islas o José Rodolfo, como gustaba llamarse en redes surgió desde la práctica deportiva.

 

No sé cómo la disputa del papi y las notorias diferencias futboleras decantó en el vínculo tardío: diferencias de edad, colores y origen (él berazateguense de pura cepa, yo retornado en 2002) pero digamos que de aquellos enfrentamientos en el club Los Marinos, a partir de la invitación de Luis, (primo postizo), el ritual de los martes y  jueves, alternó en torpes gambetas, siguió con reflexiones de confianza hasta mutar en el afecto sincero.

 

Por ahí andaba yo, advenedizo en una ciudad pueblo que figuraba en mi DNI pero que tardó un par de décadas largas hasta hacerse terruño propio, tras mudarnos con Gabriela y mi primer hijo a la casa paterna.

Distinto el caso de Héctor que parecía conocer la ciudad del vidrio como la palma de la mano. En su paso vertiginoso durante la caminata ("no parés, no parés, recomendaba") era capaz de recitar las directrices de los primeros planos de la ciudad, alternando los viejos nombres y números para indicar de qué manera la inmigración europea se fue adueñando y enamorando de éste nuestro conurbano profundo de laburantes testarudos, gallineros fructuosos y memorias multicolores.

 

Antes de sumergirme en todo esto, con el afecto por Berazategui de mis abuelos, empecé a buscar recuperar el tiempo por no ser NAC (Nacido y Criado), dejando que el fútbol allanara mi nuevo camino.

 

Medio perdido y torpe en el juego, rasqueteaba mis últimas armas de falso nueve, entre desconocidos de buen pie. Ahí Héctor confirmaba la picardía de los que saben jugar sin necesidad de correr.

 

Asumo que mi modo de envejecer condicionó tales atributos. Algunos lo vinculan con la cantidad de torneos en el barrio, otros sin eufemismos dirán "saber ser vivos", los menos vuelteros lo llaman con razón "tener calle".

 

El tipo bostero, de prolijo bigote y cabello ¿eventual gomina? ofició de guía de este servidor paracaidista.

 

Más saludado que Mussi en Berazategui, peronista, fanático de Toto Lorenzo y los Beatles (Paul, su estrella excluyente), devino en el primer amigo genuino de esta región.

 

De tranco largo y veloz (lo que obligaba a apurar el paso para seguirlo), Héctor marcaba el ritmo a la vez que se animaba a hacer en simultáneo una lectura de los tiempos que iban tocándonos en suerte.

Los debates sobre las formas de hacer política de Cristina. El daño que generó luego el macrismo, "Mauricio no es sólo Macri, su origen es Blanco Villegas", recalcaba casi separando en sílabas como recordarnos la ambición desmedida de nuestros terratenientes ganaderos. Y el daño suscitado por el último payaso surgían como disparadores de fuertes debates respecto de la Argentina, su lastre y fundamentalmente su inexorable y difuso destino.

 

A Héctor me lo cruzaba todo el tiempo aunque no era el único ciudadano con tal privilegio. En realidad solía pasarle en simultáneo a decenas de vecinos con quienes el hombre se detenía respetuosamente a intercambiar comentarios entre su potente carcajada y entusiasmo.

En dos o tres sugerencias, el tipo desplegaba un compendio de saberes y soluciones simples, cerrando la cuestión con una sonrisa o palabra de aliento.

 

Devoto de los suyos, su adorada Marta, la singularidad de sus hijos y la familia como matrix esencial de la existencia, Héctor distribuía su tiempo entre la demanda filial y sus retoños (atento a las necesidades de hijxs y nietxs), el interés por lo social en general, pero también con la capacidad de  buscar sus espacios y momentos para despuntar el placer por el arte en todas sus formas.

 

Así, dentro y fuera de la ciudad, celebró cada encuentro al que pudiera asistir para escuchar algún artista, un orador inteligente o sencillamente contemplar la habilidad de los músicos. Con Victor Hugo se vio en más de una ocasión, retribuyéndole su admiración, pero también intercambiando impresiones sobre la obra o el show que los hizo coincidir en suerte.

También bregó por ayudar a otros en su crecimiento profesional. Así fui testigo de cómo alentó a cantantes de bajo perfil, procurando desinteresamente difundir su obra.

En El Patio, la Biblioteca Manuel Belgrano, yendo por la 148 el hombre recreaba sus universos a prueba de inflaciones y de las marcas del tiempo. En este sentido, desde sus relatos creí descubrir lo más parecido a una adolescencia feliz. De madraza generosa y padre carnicero, con encuentros de familias de mesas largas y bromas precisas, Héctor halló su propio tesoro en un combinado que se le instaló con una música indescifrable que lo transformaría para siempre.

 

Vagamente me contó aquella anécdota donde el simple de la manzanita sonaría una y otra vez, después vendrían los elogios a George Martin, la defensa a ultranza de los escarabajos al nivel de Mozart o Beethoven. Paralelamente, en alguna de las caminatas, recordaba a ese profesor que minó su cerebro con literatura y hasta cierta curiosidad por el teatro. Todo esto más o menos en línea con sus recuerdos formales, hasta una tarde en que reveló su propósito.

 


Entonces, Paul Mc Cartney ya había tocado un par de veces y quien por años había optado por evitar el flequillo, probablemente fuera de época, hizo un pedido que sonó a orden o decreto. "Tengo que pedirte un favor, necesito tener dos o tres minutos para conversar con Paul", explicó. Héctor sabía de mi laburo en Espectáculos y su misiva me resonó con la inocencia de quien supone el fácil acceso al Hyatt o al Four Seasons.

"Quizás pueda hacer algo para conseguir una entrada al show, propuse, pero lo del ingreso al hotel lo veo complicado", comenté.

"Bueno, está bien", accedió ni corto ni perezoso a la propuesta.

Por supuesto que mi sugerencia era otra complicación, pero tuvo suerte. La foto que compartimos acá corresponde a aquella tarde soñada en la que Islas volvió a tener el doble de aguante de los picados, mientras uno observaba el embrujo de la banda que vuelve jóvenes a los históricos e incrédulos a los escépticos.

Primer cometido de Héctor, quien días más tarde agradeció la invitación con uno de sus tesoros guardados: un habano cubano, supuso, era lo menos que me merecía, después de monumental evento.

 

De todos modos la historia no quedó ahí. Un par de años más tarde, insistió con aquel pedido "necesito comentarle algo". Por entonces, Posadas y 9 de julio fue escenario de su segunda proeza. Claro que para esta ocasión, Marta se encargó de hacerle el aguante. La pareja llegó temprano (vaya uno a saber cuántas horas se bancó la susodicha para que su amado concrete el sueño) pero después de desencuentros y esquivar al piberío, ahí estaba nuestro beatle conurbanense haciendo honor al maestro de Liverpool.

Si la familia conserva el video (entiendo que sí, gracias a las habilidades de Marta inmortalizando la escena) se lo puede ver a Paul siguiéndole la vista a Héctor, luego de que este lo invocara entre tanto griterío.

 

Más divertida, sin embargo, fue su explicación, luego de esa increíble faena. "Yo sabía que iba a poder hablar con él", me confió caminando por la 144 rumbo a la Calle Varela. "¿Sabés cuál fue la verdadera razón? Todos gritaban desquiciados y yo fui directo 'Paul lo llamé' ¿entendés? El tipo se sorprendió porque vio a alguien de su edad convocándolo con su nombre, preciso, por eso se asomó del auto y me saludó directamente".

 

Ese testigo y aventurero es Héctor. El mismo que accedió acompañarme a ver al Rojo con respeto. Aún entre chicanas futboleras, sabía hacer una evaluación de mi equipo o el suyo, siempre preservando sus colores de la crítica. Por ahí, contaba contento cómo la había pasado con su hija tras un partido. La cita incondicional familiar permitía imaginar un ida y vuelta a la cancha envidiable.

Se hacía espacios para charlar temprano con Alejandro, antes de que éste encarara sus responsabilidades, celebraba la madurez e independencia de la mayor o comprendía la inocencia de Gustavo, el menor, con quien supo tirar paredes en aquellos partidos de allá lejos.

 

La última vez que charlamos fue antes del Boca- Riestra. Estaba contento con haber visto junto a Marta a Nacha Guevara junto a Favero y no tardó nada en retribuir con emoticones esa invitación.

 

Un par de meses antes, contemplé al matrimonio sostener en respetuoso silencio el dolor por la pérdida de nuestro intendente en el De Vicenzo. Allí nos cruzábamos siempre en la feria del libro, en las de las colectividades y (no estoy seguro), incluso un Bera Rock. En más de una oportunidad, lo pensé con el Negro Mussi juntos, pateando la ciudad e intercambiando roles. Sí, Héctor intendente ¿por  qué no?

Vengo pateando este texto hace diez días. Lógicamente imaginé el pesar de su hija con Boca de local ante Ñuls. Ojalá haya ido igual a la cancha, calculo que Héctor lo hubiera querido. Todavía no volví a conversar con Marta. Aún cuando uno labura con palabras, soy consciente de lo estéril que representan elaborar frases nuevas, sin lugares comunes, sin clichés de ocasión.

 

Me quedo con él poniendo orden el lugar donde reposan sus padres y pensándose con ellos. O, para los que lo preceden, con el cura campechano que en Cuellas reforzó la idea de que Héctor está entre nosotros. Siempre es así, los afectos, la buena gente, los tipos como él, se vuelven viento, olores, preguntas, conversaciones solitarias o colectivas.

Razones y broncas. Todo eso junto.

 


En estos días retomo las caminatas y, aún consciente, dejo que la mirada se pierda en el tic de buscar al lungo que viene a doscientos metros de frente. Remera azul, paso largo y firme, extendiendo los brazos para saludar con las manos, diciendo "acá estoy, vamos por una vuelta más. Pero la última que tengo que relevar a Marta y después al mediodía tengo que buscar a mi nieto. ¿Cómo está la familia? ¿Para qué está el Rojo? ¿Cómo seguirá todo esto?", indaga y yo, mientras comienza a caer el sol, le cuento.      


jueves, enero 08, 2026

#Prompt2 Finnegans Wake o la indescifrable cofradía




Superamos Reyes de modo austero y sin zapatos. 

A no quejarse, el transporte público y la calle viralizan la mendicidad, aunque nadie repare en ello. 

Ya no se respeta el turno de la venta ambulante ni los mangazos por la falta de moneda, todos al mismo tiempo, urgen las necesidades. "También tengo mercado pago", reza más de un transeúnte para beneplácito del megaultramillonario Galperno, quien sabe sacarle provecho hasta la transpiración de los desclasados. 

"Como el IVA al Uvita de cartón", me comentó alguien hace poco. ¿Dónde puede reclamar su 21% cualquier durmiente callejero?

A lo nuestro. El segundo Prompt va de un enigma difuso literario. Se trata de Finnegans Wake (1939), la última obra de James Joyce, motivo de culto entre lectores, académicos y artistas, reconocida paradójicamente como uno de los libros más difíciles e "ilegibles" de la literatura moderna. 

No es un bestseller masivo como Ulises, pero Grok sostiene que tiene un fandom apasionado que lo considera una obra maestra absoluta.



Joyce tardó 17 años en escribirlo, creando un lenguaje inventado con puns multilíngües (mezcla palabras de hasta 70 idiomas), portmanteaus (palabras fusionadas) y neologismos. 

 

El libro intenta recrear el flujo del sueño, el inconsciente y la noche, sin trama lineal clara. Esto lo hace casi impenetrable para el lector común, pero para sus admiradores es un desafío intelectual adictivo: descifrarlo genera euforia, como resolver un puzzle infinito. 

Grupos de lectura dedicados pasan años (incluso décadas) analizándolo página por página. Leerlo y "entenderlo" (o al menos disfrutarlo) confiere estatus de erudito. 


La novela transcurre durante una sola noche en el sueño de un tabernero de Dublín llamado Humphrey Chimpden Earwicker (HCE, a menudo abreviado como "Here Comes Everybody", simbolizando al hombre universal). Este personaje se transforma en diversas figuras arquetípicas, como el gigante Finnegan (inspirado en una balada irlandesa donde un hombre cae de una escalera, muere y resucita en su velatorio al salpicarle whiskey).

HCE está atormentado por un rumor vago de un pecado o indiscreción cometida en un parque (Phoenix Park, aludiendo al Pecado Original). Su esposa, Anna Livia Plurabelle (ALP, que representa el río Liffey y la feminidad eterna), y sus hijos (los gemelos Shem y Shaun, opuestos como artista y pragmático, y la hija Issy) aparecen en metamorfosis constantes.

La estructura sigue los ciclos históricos de Giambattista Vico (edad divina, heroica, humana y caos, seguido de un nuevo ciclo), simbolizando la caída y resurrección eterna de la humanidad. El libro comienza a mitad de una frase y termina con la otra mitad, formando un círculo infinito: todo cae y resurge ("Finnegans Wake" juega con "fin again" = fin de nuevo, y "wake" = velatorio/despertar).

En concreto, no hay una trama lineal clara; es un sueño colectivo donde se entretejen mitos (Finn MacCool, Adán y Eva), historia, familia y lenguaje. Muchos críticos advierten que resumirlo simplifica demasiado su esencia, que radica en el flujo del lenguaje y el subconsciente más que en una "historia". Si buscas leerlo, se recomienda con guías como A Skeleton Key to Finnegans Wake de Joseph Campbell. ¡Es un desafío monumental, pero fascinante!

 


Existen guías clásicas como A Skeleton Key to Finnegans Wake de Joseph Campbell (1944), sitios web con decenas de miles de anotaciones (como FWEET), foros, grupos de lectura y conferencias internacionales. 

 


Algunos lo llaman "culto" literalmente: es como una secta de joyceanos obsesionados. 

 

Muchos fans insisten en que no hay que "entender" cada palabra, sino leerlo en voz alta: suena como música, poesía rítmica o un río de palabras (el libro empieza y termina en la misma frase, circular). 

 

Secciones como "Anna Livia Plurabelle" se consideran prosa poética sublime, un aparente caos hay humor absurdo, erotismo y una visión optimista de la humanidad (caídas y resurrecciones cíclicas, como el título basado en una canción irlandesa).

 

Críticos como Harold Bloom lo comparan con Shakespeare o Dante. Los propios Beckett, Borges o posmodernos destacan esta lengua universal que une mitos, historia y sueño. 

En otra vereda se ubica Nabokov quien describió al exótico texto como "plato frío". budín 

 

Con el tiempo, sus defensores parecen seguir airoso: sigue siendo de culto, aunque muchos lo abandonen rápido. Pero quienes lo "atrapan" lo defienden con pasión religiosa.

 


Consultada la IA sobre algún exponente similar de Argentina, la propuesta fue Rayuela, de Julio Cortázar y Adán Buenosaires de Leopoldo Marechal. 

 

La "antinovela" como describen muchos a Rayuela (1963) propone dos formas de lectura: una lineal tradicional y otra "a saltos" (como el clásico juego), lo que invita a los lectores a experimentar con el orden de los capítulos y descubrir múltiples narrativas.

Muchos lo consideran el equivalente latinoamericano a las innovaciones de Joyce (incluso Borges lo reseñó en conexión con obras como Finnegans Wake), hubo eventos donde se lee colectivamente o se analiza su complejidad filosófica y lúdica.



Otro candidato podría ser Adán Buenos Ayres (1948) de Leopoldo Marechal, a menudo llamado el "Ulises argentino" por su estilo épico, alegórico y denso, que también atrae a lectores devotos para debates profundos sobre su mitología porteña y referencias culturales.

 

 

Respecto de nuestras propias cofradias o pactos colectivos, esquivo cualquier alusión política para no acrecentar susceptibilidades (hablo, por supuesto, de la audacia juvenil de los setenta). También especulo con los aventureros piscóticos de 'Los siete locos'. Deliro con un proyecto así en el conurbano con Marechal o 'El Aleph', 'Respiración Artificial', 'Sobre héroes y tumbas' y una lista que invite a procesar los mensajes de una voluntad individual que de la noche a la mañana se convierte en apetito grupal.

Por ahí a Uds. les surge alguna idea al respecto para poner en práctica. 

Se espera con interés.


Más data...

https://peninsulardigital.com/2025/04/24/club-de-lectura-tardo-28-anos-en-terminar-libro-de-joyce/

 

https://www.xataka.com/literatura-comics-y-juegos/1995-club-lectura-comenzo-a-leer-libro-dificil-james-joyce-28-anos-despues-al-fin-ha-terminado

 

https://revistacolofon.com.ar/bosquejo-de-un-umbral-para-finnegan/

 

https://www.culturematters.org.uk/finnegans-wake-fascism-and-the-essential-unity-of-the-human-race/



domingo, enero 04, 2026

#Promt1: Murakami vs Oe

En la previa suele decirse que Haruki es extremadamente occidental y Oe, no se ubica dentro de lo tradicional, pero sí se distingue como japonés de pura cepa. 

Como ambos me resultan queribles, desafiantes y atemporales, los transpolé a Grok. Aquí la primera experiencia promtiana, más allá de la etimología compartida anteriormente.



 Encontrás puntos en común entre murakami y kenzaburo oe?


Sí, hay varios puntos en común entre Haruki Murakami y Kenzaburō Ōe, dos de los escritores japoneses más influyentes de la posguerra, aunque sus estilos y enfoques difieren notablemente (Ōe es más político, intelectual y realista crudo, mientras que Murakami es pop, surrealista y globalizado).

Ambos son escritores japoneses contemporáneos de renombre internacional — Ōe ganó el Nobel en 1994; Murakami es un eterno candidato y bestseller global.

Influencia fuerte de la literatura occidental (especialmente inglesa y estadounidense) → Los dos leyeron mucho en inglés desde jóvenes, lo que los ayudó a distanciarse de la tradición literaria japonesa clásica (como Kawabata o Mishima). Esto les permitió desarrollar estilos innovadores y menos atados a las convenciones niponas.



Exploración de temas profundos como la alienación, la soledad, la identidad y el trauma personal/social → Ōe a menudo desde lo autobiográfico (ej. la discapacidad de su hijo) y lo político (posguerra, nuclear); Murakami desde lo cotidiano mezclado con lo surreal (pérdida, memoria, mundos paralelos).

Uso de narrativas introspectivas y personajes complejos → Algunos lectores ven similitudes en el ritmo de la prosa, la yuxtaposición de lo mundano con lo extraordinario, y tipos de personajes (protagonistas alienados). Por ejemplo, obras como A Personal Matter de Ōe se han comparado con el aura de novelas de Murakami.

Compromiso con temas sociales japoneses → Ambos han tocado el trauma de la guerra (Ōe más directamente con Hiroshima/Nagasaki y crímenes de guerra; Murakami en obras como Crónica del pájaro que da cuerda al mundo o Underground sobre el atentado de Aum). Los dos han criticado aspectos de la sociedad japonesa moderna, como el nuclearismo.

Innovadores en su época → Rompieron con la literatura tradicional japonesa, incorporando elementos "extranjeros" (pop culture en Murakami, existencialismo europeo en Ōe).



A pesar de estas coincidencias, Ōe ha sido crítico con Murakami (lo vio como demasiado "pop" y centrado en subculturas, sin el compromiso político profundo de la literatura japonesa clásica), aunque luego reconoció obras más maduras de Murakami entregándole un premio.

En resumen, comparten raíces en la modernización de la literatura japonesa posguerra y una mirada crítica al individuo en la sociedad, pero desde enfoques muy distintos.