viernes, septiembre 15, 2017

Los Rodriguez - La puerta de al lado

Sobre Cristina-Novaresio y la incomodidad de la fe

Dejo en manos de "nuestros expertos" el análisis sobre la entrevista de ayer.
Todos los que transiten este blog saben como pienso.
Pero sí hay algo que me soprende todavía y parece que va camino a no detenerse nunca es la animosidad de aquellos compañeros de la vida en contra de Cristina.
Hablo de aquellos con quienes compartimos la creencia por un mundo más justo.




Acaso en la respuesta final que ella da sobre 'si Dios la recibiera...qué le diría', esté la matrix del sentido de la fe que uno aprendió como un camino a favor de los que menos tienen.
Adelantándome a su respuesta supuse "me quedé corta" y coincidimos.
Ahí es donde encuentro a la ex presidenta como par.
Entonces, digo, insisto que los adolescentes que supimos ser y defendíamos el mensaje cristiano, poco se parecen a estos amigos de hoy que la odian con toda el alma.
Así entiendo que hay cuestiones sociales, clasistas por qué no familiares, que van más lejos de elegir un culto religioso considerando a los pobres y al prójimo desde un sentido profundo.
Acaso por eso las circunstancias me hayan alejado definitivamente del modelo cristiano que sostuve convencido hasta mi juventud.
Por eso decimos Maldonado, cuando también debieramos decir Mapuches, Cabecitas, Villeros, Negros de mierda, Planeros, Choripaneros, así con mayúsculas. De este lado de la grieta, amigos, me van a encontrar siempre. Lo aprendí de la fe, pero también de mis abuelos, en su sentido solidario, de la memoria republicana gallega, de la admiración revolucionaria, aunque cortísima de 1810.
Si alguien se acuerda de lo que aprendió entonces además de rajar al virrey fue la abolición de la esclavitud en la Asamblea del año XIII (así en números romanos como nos enseñaron a escribir)
Con eso me quedo.
Cristina fotografíandose con los laburantes de Infobae, representa un poco eso. Y no lo digo para endiosarla. Rescato aspectos en los que pueda comulgar con su visión, aunque sea millonaria.
Y no voy a seguir con este debate porque ya hay miles de voces juzgando y refutándolo todo.
A veces el silencio no implica que quien calla otorga, si no que hay que saber cuando parar.
Total hay demasiadas voces ensalzando la idea de ratificar la maldad de una yegua, puta y montonera.
En esa expresión, revuelvo al Jesús que me habían enseñado, el humillado, ultrajado que jodía.
Todos joden, jode Cristina, jode escribir un blog políticamente incorrecto, joden los mapuches en tiempos de CEOS decidiendo nuestros impuestos.
Va más allá de las cuestiones de fe.
Igual, como dije el otro día en mateada de amigos antik, "superame la patria es el otro", filosóficamente hablando. Y ahí arrancamos.


martes, septiembre 12, 2017

Si pudiera alivianarme...

...de la rutina, le encontraría sentido a lo que pasa sin darme cuenta.
Como un beso húmedo bien dado (y mejor recibido).
O el rasguido potente de la guitarra que trasciende la pieza de mi hijo.
Un chiste tonto pero suficiente como para reirnos con Cata unos segundos.
La resolana de la ruta, cual dulce ceguera.
Los pedidos de las madres (suegra y propia) para enseñarnos el verdadero sentido del tiempo
...de descuento.
Mi libro preferido de hoy, leido a las apuradas en el baño.
El pasto, la tierra, el fondo, el sol, el galpón. Mi galpón.
Los gatos siempre pedigüeños.
Los anuncios virtuales de cumpleaños.
Un par de recuerdos.
Un partido clave (el de la noche)

Si pudiera alivianarme de la rutina, de sus vicios nada placenteros.
A lo mejor entendería que no todo es guita.
Ni disputas.
Ni camelo.

Si pudiera, digo.

lunes, septiembre 11, 2017

Cambiemos: Una política sin afuera (Gustavo Varela)

Gza. Bernabei...

El macrismo crea realidad. En su aparente torpeza, en su aparente estupidez, crea realidad. No refleja lo que es, no oculta lo que es. Crea, inventa, produce. No en paralelo a otra cosa. Crea un sistema hecho con palabras, con significantes vacíos, con deslizamientos, con gestos específicos.

Acusarlos de mentirosos es inútil, no sirve. Como en The Truman show, rebotamos contra la nube. Porque crear realidad no es mentir, es más grande, es otra cosa. Es una puesta en escena sin afuera. Una política sin afuera. Preguntamos: ¿pero cómo, no ven la realidad? La pregunta es inútil: no hay afuera. Crean realidad: crean cuerpos para esa realidad, crean situaciones, crean un discurso con pocas palabras.

¿Cuántas palabras tiene el vocabulario Macri? ¿O el vocabulario Bulrich, ella o él, es lo mismo? ¿Cuántas? No importa. Crean un lenguaje con poco: felicidad, cambio, no volvamos para atrás, sí se puede, vivir mejor, todos los argentinos, equipo, en todo estás vos, vecino, juntos, nosotros. ¿Engañan? No, inventan un lenguaje atractivo. Un vocabulario tela de araña, atrapante, anhelado. Un conjunto acotado de conceptos que se definen entre sí: Felicidad es el cambio; no volvamos para atrás es lo que el vecino quiere; el vecino es todos los argentinos que quieren la felicidad; el equipo es todos juntos, se puede, vecino y vecino, los argentinos, la felicidad. Nosotros, cambiemos, se puede. El vocabulario es circular y tautológico. Y muy eficaz.

Crear realidad es crear una red de conceptos que forman un sistema, y ese sistema es la construcción de una verdad sin afuera (a esto llaman posverdad). Una pura tautología, un espejo, una tela de arañas de la que no es posible salir. Si no entrás, te quedás pataleando en la puerta y rebotando contra la nube.
Por eso, para muchos de nosotros, la sensación de la época es la impotencia. La impotencia es más grande que la bronca y más grande que la tristeza. Cualquier expresión del afuera, cualquier discrepancia política es un absurdo, molesta, está fuera de lugar. Es puro exceso. Ante este conjunto de conceptos creados por el macrismo, hablar, decir, opinar, enfrentar, es un exceso que atenta contra un “nosotros” permanente.


Contra el pensamiento crítico, los talleres de entusiasmo de Alejandro R. El macrismo es un diluyente para cualquier argumento y la impotencia se hace visible en nosotros.

Nuevamente: ¿Cuántos conceptos tiene la realidad Cambiemos? Evidentemente muchos más de lo que vemos y todos los que vemos: Macri tomando mate o abrazando a un pobre o tocando el timbre en Berazategui es un concepto, es una creación de realidad Cambiemos. Los besos al aire de Vidal son un concepto, también son realidad Cambiemos. “Nosotros”, “en todo estás vos” son una puesta en escena, no una forma de inclusión.

La cara de María Eugenia Vidal también es un concepto: su gesto es muy eficaz para la incorporación de jóvenes a este sistema cerrado de una realidad propia. Toda ella es el vecino, toda ella es el sí se puede, toda ella es el “en cada rincón estoy con vos”. Es una reificación del concepto, una puesta en acto. En ella, en las señas de su cara, en su tono de voz, los conceptos se hacen visibles. Vidal, en esta realidad Cambiemos, es pura ganancia.

Una política sin afuera requiere de un sistema de captura almibarado. Vidal es sedosa, envolvente, casi etérea. Ideal para la captura. Convierte el afuera en una situación sensible: Lucha contra el narcotráfico está incorporado, no como problema, sino como una puesta en escena: lo que más se ve del tema no es la droga sino el “sacrificio” de tener su hogar en una base militar.

Vidal es la Mujer Pro, la Mujer candidata. No necesita casi de nada. Su apariencia piadosa y su derrame Pan Triste, son más eficaces que todo Duran Barba. No le teme ni a Macri ni a Carrió.
Vidal y Carrió se repelen porque son lo mismo: las dos son bastardas en un mundo de aristócratas. Ninguna de ellas es de clase; ninguna creció con todo resuelto. Las dos son religiosas. Carrió con cuerpo de cura obeso e impunidad de fanático; Vidal como una beata devocional. (Las dos son mujeres religiosas; también Michetti, aunque desplazada por el pecado de gula 2015 “CABA es sólo mía”).

En esta lógica, ¿dónde situar a Milagro Sala, a Santiago Maldonado, las tropelías en el poder judicial, el fraude electoral? La respuesta del macrismo es la de remitir a significantes vacíos: está en manos de la justicia es el utilizado para Milagro, por ejemplo. Los significantes vacíos son parte del sistema de realidad Pro.

El pobre, el jubilado, los que duermen en la calle, los desocupados no son significantes vacíos. Pobreza cero, reparación histórica, emprendedores son conceptos de la matrix Pro que no fueron suficientes para convencer. Parece no alcanzar. ¿Nos mintieron? No. ¿Qué hicieron? Crearon más realidad: vamos juntos hacia adelante, nuestro compromiso es que vos llegues, juntos venimos bien, “yo quiero darte todo lo que falte”, dice una de las canciones Cambiemos. O sea, no hay que profundizar ni discutir las causas. Lo que hay es futuro: lo que vemos como mentira o engaño es una promesa a futuro.

El concepto “futuro” es un andamio fundamental en la construcción actual de Cambiemos: “sabemos que hay muchos que no ven todavía la mejora en la economía”; “van a llegar las inversiones”; “cómo no sentir esperanza”; “en equipo lo estamos haciendo posible”. La máquina conceptual del macrismo tiene en el futuro el soporte para mantener una política sin afuera. Mientras tanto, la puesta en escena funciona y el grado de eficacia es enorme.

Pero, la promesa de lo que ha de venir tiene fecha de vencimiento. A diferencia del pasado, que no vence, el futuro en la economía y en la política sí tiene fecha de vencimiento.
Entonces lo real, lo que sucede, el afuera arrollador se impone por encima de cualquier realidad creada y sin ninguna mediación.

Tu libro y su autor, según el año en que naciste....

1911 – El árbol de la ciencia (Pio Baroja)
1912 – La muerte en Venecia (Thomas Mann)
1913 – El jardinero (Rabindranath Tagore), Hijos y amantes (D.H. Lawrence), El gran Meaulnes (Alain-Fournier), Por el camino de Swann (Marcel Proust)

1914 – Dublineses (James Joyce), Niebla (Miguel de Unamuno), Platero y yo (Juan Ramón Jiménez), La taberna errante (G.K. Chesterton)

1915 – La metamorfosis (Franz Kafka)
1916 – Retrato de un artista adolescente (James Joyce)

1917 – Cuentos de amor, de locura y de muerte (Horacio Quiroga), La bendición de la tierra (Knut Hamsun)

1918 – Cuentos de la selva (Horacio Quiroga)
1919 – Demian (Hermann Hesse)
1920 – La edad de la inocencia (Edith Wharton)
1921 – La tía Tula (Miguel de Unamuno)

1922 – Ulises (James Joyce), Siddhartha (Hermann Hesse), El hombre que sabía demasiado (G.K. Chesterton)

1923 – Dersu Uzala (Vladimir Arseniev), El buen soldado Svejk (Jaroslav Hasek) Bambi: una vida en el bosque (Felix Salten)

1924 – La montaña mágica (Thomas Mann)

1925 – El proceso (Franz Kafka), La señora Dalloway (Virginia Woolf), El gran Gatsby(Francis Scott Fitzgerald), Seis personajes en busca de autor (Luigi Pirandello)

1926 – El castillo (Franz Kafka), La bailarina de Izu (Yasunari Kawabata), Tirano Banderas (Valle Inclan), La connfusión de los sentimientos (Stefan Zweig), El asesinato de Roger Ackroyd (Agatha Christie), Don Segundo Sombra (Ricardo Güiraldes)

1927 – El lobo estepario (Hermann Hesse)
1928 – Contrapunto (Aldous Huxley), El amante de Lady Chatterley (D.H. Lawrence),Nadja (André Breton)

1929 – El ruido y la furia (William Faulkner), Adiós a las armas (Ernest Hemingway),Los siete locos (Roberto Arlt), Doña Bárbara (Rómulo Gallegos)

1930 – Mientras agonizo (William Faulkner), El hombre sin atributos (Robert Musil)

1931 – Gog (Giovanni Papini), Los lanzallamas (Roberto Arlt), Las lanzas coloradas(Arturo Uslar Pietri)
1932 – Un mundo feliz (Aldous Huxley)

1933 – El jorobadito (Roberto Arlt), La condición humana (André Malraux)
1934 – Trópico de Cáncer (Henry Miller), Huasipungo (Jorge Icaza)

1935 – Historia universal de la infamia (Jorge Luis Borges), Asesinato en la catedral (Thomas Steams Eliot), Canaima (Rómulo Gallegos)

1936 – ¡Absalón! ¡Absalón! (William Faulkner), Lo que el viento se llevó (Margaret Mitchell), Auto de fe (Elias Canetti), Las paradojas del señor Pond (G.K. Chesterton)

1937 – El hobbit (J.R.R. Tolkien), Tener y no tener (Ernest Hemingway), País de nieve(Yasunari Kawabata)
1938 – La nausea (Jean-Paul Sartre)

1939 – Finnegans Wake (James Joyce), Las uvas de la ira (John Steinbeck), Las palmeras salvajes (William Faulkner), El sueño eterno (Raymond Chandler), Trópico de Capricornio (Henry Miller), Diez negritos (Agatha Christie)

1940 – Por quién doblan las campanas (Ernest Hemingway), La invención de Morel(Adolfo Bioy Casares), El cero y el infinito (Arthur Koestler), El desierto de los Tártaros(Dino Buzzati)
1941 – Entre actos (Virginia Woolf), Los hijos de Matusalén (Robert A. Heinlein)

1942 – El extranjero (Albert Camus), Viaje al fin de la noche (Louis-Ferdinand Céline)
1943 – El juego de los abalorios (Hermann Hesse)

1944 – Ficciones (Jorge Luis Borges), El enano (Pär Lagerkvist)

1945 – Rebelión en la granja (George Orwell), La colmena (Camilo José Cela)

1946 – Historia de una escalera (Antonio Buero Vallejo), El señor presidente (Miguel Ángel Asturias)

1947 – La peste (Albert Camus), Bajo el volcán (Malcolm Lowry), La espuma de los días(Boris Vian), El diario de Ana Frank (Anne Frank)

1948 – Confesiones de una máscara (Yukio Mishima), El túnel (Ernesto Sábato)
1949 – El Aleph (Jorge Luis Borges), 1984 (George Orwell), Hombre de maíz (Miguel Ángel Asturias), El segundo sexo (Simone de Beauvoir), El hombre que calculaba(Malba Tahan)
1950 – Crónicas marcianas (Ray Bradbury), La vida breve (Juan Carlos Onetti), Yo, robot (Isaac Asimov), Barrabás (Pär Lagerkvist), Nadie encendía las lámparas (Felisberto Hernández), El león, la bruja y el ropero (C.S. Lewis)
1951 – Bestiario (Julio Cortázar), El principito (Antoine de Saint-Exupéry), El hombre ilustrado (Ray Bradbury), Molloy (Samuel Beckett), Malone muere (Samuel Beckett), El guardián entre el centeno (J.D. Salinger), Memorias de Adriano (Marguerite Yourcenar), Fundación (Isaac Asimov), El criador de gorilas (Roberto Arlt)
1952 – El viejo y el mar (Ernest Hemingway), Esperando a Godot (Samuel Beckett), Mil grullas (Yasunari Kawabata), Confabulario (Juan José Arreola)
1953 – El llano en llamas (Juan Rulfo), Fahrenheit 451 (Ray Bradbury), El largo adiós(Raymond Chandler), El innombrable (Samuel Beckett)
1954 – El señor de los anillos (J.R.R. Tolkien), El señor de las moscas (William Golding), Una fábula (William Faulkner), El maestro de Go (Yasunari Kawabata), El rumor de la montaña (Yasunari Kawabata), Buenos días, tristeza (Francoise Sagan)
1955 – Pedro Páramo (Juan Rulfo), Lolita (Vladimir Nabokov), El fin de la eternidad(Isaac Asimov)
1956 – Final del juego (Julio Cortázar)
1957 – Fin de partida (Samuel Beckett), En el camino (Jack Kerouac), Doctor Zhivago(Boris Pasternak), El barón rampante (Italo Calvino)
1958 – Desayuno en Tiffany’s (Truman Capote)
1959 – Las armas secretas (Julio Cortázar), El tambor de hojalata (Günter Grass), La tregua (Mario Benedetti), Las sirenas de Titán (Kurt Vonnegut)
1960 – Matar a un ruiseñor (Harper Lee), Cántico por Leibowitz (Walter M. Miller),Tropas del espacio (Robert A. Heinlein)
1961 – La casa de las bellas durmientes (Yasunari Kawabata), El astillero (Juan Carlos Onetti), Sobre héroes y tumbas (Ernesto Sábato), Solaris (Stanislav Lem), Trampa 22(Joseph Heller)
1962 – Historias de cronopios y de famas (Julio Cortázar), La naranja mecánica(Anthony Burgess), Los funerales de la Mamá Grande (Gabriel García Márquez), El hombre en el castillo (Philip K. Dick), Alguien voló sobre el nido del cuco (Ken Kesey),La muerte de Artemio Cruz (Carlos Fuentes), Aura (Carlos Fuentes), El siglo de las luces (Alejo Carpentier), El cuaderno dorado (Doris Lessing),
1963 – La ciudad y los perros (Mario Vargas Llosa), Rayuela (Julio Cortázar), V (Thomas Pynchon)
1964 – Lo bello y lo triste (Yasunari Kawabata), Una cuestión personal (Kenzaburo Oe)
1965 – Tres tristes tigres (Guillermo Cabrera Infante), El lugar sin límites (José Donoso)
1966 – Paradiso (José Lezama Lima), La casa verde (Mario Vargas Llosa), Todos los fuegos el fuego (Julio Cortázar), A sangre fría (Truman Capote), La subasta del lote 49 (Thomas Pynchon), Cinco horas con Mario (Miguel Delibes)
1967 – Cien años de soledad (Gabriel García Márquez), La broma (Milan Kundera), El maestro y Margarita (Mijaíl Bulgákov)
1968 – ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick), 2001: Una odisea espacial (Arthur C. Clarke)
1969 – Conversación en la Catedral (Mario Vargas Llosa), Ubik (Philip K. Dick), El padrino (Mario Puzo), El mal de Portnoy (Philip Roth), Boquitas pintadas (Manuel Puig), Matadero 5 (Kurt Vonnegut), Hasta no verte, Jesús mío (Elena Poniatowska)
1970 – El informe de Brodie (Jorge Luis Borges), Juan Salvador Gaviota (Richard Bach),Ojos azules (Toni Morrison), Mundo anillo (Larry Niven), Un mundo para Julius (Alfredo Bryce Echenique)
1971 – Nuestra pandilla (Philip Roth), Cartero (Charles Bukowski), Miedo y asco en Las Vegas (Hunter S. Thompson)
1972 – Los propios dioses (Isaac Asimov), Cita con Rama (Arthur C. Clarke)
1973 – Pantaleón y las visitadoras (Mario Vargas Llosa), Momo (Michael Ende), El arcoiris de gravedad (Thomas Pynchon), El desayuno de los campeones (Kurt Vonnegut)
1974 – Abaddón el exterminador (Ernesto Sábato), Carrie (Stephen King)
1975 – El otoño del patriarca (Gabriel García Márquez), El libro de arena (Jorge Luis Borges), Terra Nostra (Carlos Fuentes)
1976 – El beso de la mujer araña (Manuel Puig)
1977 – La tía Julia y el escribidor (Mario Vargas Llosa), El resplandor (Stephen King)
1978 – Mujeres (Charles Bukowski), La vida: instrucciones de uso (Georges Perec),Casa de campo (José Donoso)
1979 – La historia interminable (Michael Ende), La zona muerta (Stephen King), Guía del autoestopista galáctico (Douglas Adams), La decisión de Sophie (William Styron)
1980 – La conjura de los necios (John Kennedy Toole), El nombre de la rosa (Umberto Eco), Queremos tanto a Glenda (Julio Cortázar)
1981 – Crónica de una muerte anunciada (Gabriel García Márquez), La guerra del fin del mundo (Mario Vargas Llosa), Hijos de la media noche (Salman Rushdie), La vida exagerada de Martín Romaña (Alfredo Bryce Echenique)
1982 – La casa de los espíritus (Isabel Allende), Paisaje después de la batalla (Juan Goytisolo)
1983 – El entenado (Juan José Saer), Vida y época de Michael K. (J.M. Coetzee)
1984 – La insoportable levedad del ser (Milan Kundera), El amante (Marguerite Duras),Neuromante (William Gibson)
1985 – El amor en los tiempos del cólera (Gabriel García Márquez), Ciudad de cristal(Paul Auster), Meridiano de sangre (Cormac McCarthy), Ruido de fondo (Don De Lillo),El perfume (Patrick Süskind), Beloved (Toni Morrison), El juego de Ender (Orson Scott Card)
1986 – La ciudad de los prodigios (Eduardo Mendoza), It (Stephen King)
1987 – Tokio Blues (Haruki Murakami), Noticias del imperio (Fernando del Paso), La hoguera de las vanidades (Tom Wolfe), Misery (Stephen King), Sorgo rojo (Mo Yan)
1988 – La inmortalidad (Milan Kundera), El alquimista (Paulo Coelho)
1989 – El palacio de la luna (Paul Auster), Como agua para chocolate (Laura Esquivel),Los pilares de la tierra (Ken Follet)
1990 – Un hogar en el fin del mundo (Michael Cunningham), Anochecer (Isaac Asimov),El misterio del solitario (Jostein Gaarder)
1991 – El evangelio según Jesucristo (José Saramago), El jinete polaco (Antonio Muñoz Molina), El mundo de Sofia (Jostein Gaarder)
1992 – Doce cuentos peregrinos (Gabriel García Márquez), Leviatán (Paul Auster),Todos los hermosos caballos (Cormac McCarthy), Corazón tan blanco (Javier Marías)
1993 – Lituma en Los Andes (Mario Vargas Llosa), Cuando ya no importe (Juan Carlos Onetti), La pasión turca (Antonio Gala), Trainspotting (Irvine Welsh)
1994 – Del amor y otros demonios (Gabriel García Márquez), Mañana en la batalla piensa en mí (Javier Marías)
1995 – Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (Haruki Murakami), Santa Evita(Tomás Eloy Martínez), Ensayo sobre la ceguera (José Saramago), No me esperen en abril (Alfredo Bryce Echenique)
1996 – Pulp (Charles Bukowski), El club de la lucha (Chuckm Palahniuk), Estrella distante (Roberto Bolaño), El capitán Alatriste (Arturo Pérez Reverte)
1997 – Pastoral americana (Philip Roth), Mason y Dixon (Thomas Pynchon), Todos los nombres (José Saramago)
1998 – La identidad (Milan Kundera), Los detectives salvajes (Roberto Bolaño), Las particulas elementales (Michel Houellebecq), Me llamo rojo (Orhan Pamuk)
1999 – Sputnik, mi amor (Haruki Murakami), Desgracia (J.M. Coetzee)
2000- La fiesta del chivo (Mario Vargas LLosa)
2001- 2666 (Roberto Bolaño)
2002- La reina del sur (Arturo Pérez- Reverte)
2003- Harry Potter y la orden del fénix (J.K.Rowling)
2004-El mundo conocido (Edward P. Jones)
2005- Los hombres que no amaban a las mujeres (Steig Larsson)
2006-La carrtera (Corman Mc Carty)
2007-La maravillosa vida breve de Óscar Wao (Junot Díaz)
2008- El juego del ángel (Carlos Ruíz Zafón)
2009-En la corte del lobo (Thomas Cromwell)
2010- El tiempo es canalla (Jennifer Egon)

domingo, septiembre 10, 2017

¿Dónde está Santiago? Empecemos x el principio...

La pregunta incomoda, tanto como una foto fuera de foco. Y todo indica que de esto se trata, de no hacer foco nunca. Aquí Verbitsky ajusta un poco el lente, para quien quiera intentar desentrañar las razones de esta desaparición.
Saludos 2 (no confundir con saludos de las fuerzas, aunque empiecen a acostumbrarnos con sus peligrosos protocolos y recuperados vicios)

El rol de Noceti en la desaparición forzada de Maldonado
¿A mí por qué me miran?
El ministro de Chubut Durán puso el foco en Noceti, confirmando todo lo que se publicó aquí desde 2016. El fiscal Delgado realizaría las pruebas que el juez Otranto rechazó en defensa propia dada su comunicación habitual con Noceti. El Código Penal y la ley antiterrorista frente a reclamos mapuche fueron una definición política, coincidentes con acuerdos internacionales, dada la riqueza hidrocarburífera de la zona. La posición de Piñera y Netanyahu. Sólo habrá que esperar que pasen las elecciones.
Por Horacio Verbitsky


Durante la interpelación al ministro de gobierno de Chubut, Pablo Durán, el diputado de otro sector peronista, Javier Tourinian, le preguntó:
–¿Por qué los gendarmes ingresaron al territorio de la comunidad si el delito no era federal y no había ninguna orden de allanamiento para que intervinieran en esa zona, quién lo ordenó?

En vez de contestar, Durán recurrió a un argumento ad hominem:
–Y el 21 de junio de 2012 ¿quién le autorizó a Gendarmería Nacional a entrar a Cerro Dragón?

Entonces Tourinian era el Ministro de Gobierno. Cerro Dragón es el mayor yacimiento petrolero del país. Los 400 trabajadores que lo ocupaban y provocaron graves daños en las maquinarias fueron desalojados por Gendamería y la policía provincial. De regreso, el ómnibus de los gendarmes chocó con un camión y hubo una decena de muertos y medio centenar de heridos. La presidente CFK prometió que no volvería a enviar gendarmes para intervenir en conflictos provinciales.


El ministro Durán se acercó así a un punto central: la misión del jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, en los hechos que culminaron con la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Asistentes al diálogo del 31 de julio en Bariloche entre el funcionario nacional, los ministros de Chubut y Río Negro, los jefes de Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria, Prefectura Naval y ambas policías provinciales coinciden con lo que Noceti afirmó públicamente al terminar la reunión, en dos reportajes concedidos a radio Nacional de Bariloche y a la FM Sol. Allí dijo que estaba dirigiendo los operativos de individualización y captura de los mapuche de la RAM. Explicó que no era necesaria una orden judicial porque se trataba de hechos de flagrancia. Agregó que se les aplicaría el artículo 213 bis del Código Penal, que reprime hasta con ocho años de prisión la mera pertenencia a una agrupación cuyo objeto principal o accesorio sea “imponer sus ideas o combatir las ajenas por la fuerza o el temor”. Ese artículo fue introducido en el Código Penal en 1974 por el presidente Juan Perón como parte de su confrontación con la organización declarada ilegal en primer lugar y con la organización declarada ilegal en segundo lugar, según la jerga de la época. La distancia entre Perón y Noceti es similar a la que media entre aquellas organizaciones político-militares insertas en grandes movimientos sociales y políticos y la RAM, un grupo minúsculo que sólo puede compensar su escasez de alianzas en la sociedad blanca pero incluso entre los mismos mapuche, con la interesada repercusión de la prensa nacional que apoya al gobierno en el intento de construir un enemigo funcional a sus objetivos de control social. Durante la interpelación Durán dijo que el único rol de la policía provincial había sido advertir a los automovilistas que no podían continuar su trayecto porque la Gendarmería estaba desalojando un corte en la ruta.

–Si como afirman, Pablo Noceti no era parte del operativo y la ruta estaba cortada por la policía de Chubut ¿quién lo dejó pasar y por qué? –insistió Tourinian.

–No puedo responder porque no soy el abogado de Noceti.

Ante la reiteración de Tourinian, Durán dijo:

–No le puedo contestar porque no soy el juez federal Guido Otranto.

El debate sobre flagrancia
En un post en Facebook, Tuny Kollmann dijo que podía confirmar lo que sostuve aquí el 7 de agosto en la nota “Macrì ya tiene su desaparecido”. Mientras los ministros provinciales decían en la reunión del 31 de julio que debía buscarse una figura penal agravada para el daño que se imputaba cuando la RAM quemaba algo, Noceti insistía en que era posible detenerlos por flagrancia sin orden judicial, que las fuerzas debían actuar con autonomía de la Justicia. A la mañana siguiente salió hacia Esquel, a mediodía pasó por el corte (y paró a saludar, según Caperucita Bullrich), mientras los gendarmes que ya lo habían despejado ingresaron a la comunidad, donde permanecieron seis horas más. En Esquel le adelantó al juez Otranto que las fuerzas no necesitaban orden judicial, que les bastaba con la figura de flagrancia. El juez le contestó que eso valía para despejar e incluso detener en la ruta, pero no habilitaba a entrar a territorio mapuche porque eso requería una orden de allanamiento, que él no firmó. “Noceti volvió a usar el criterio de la autonomía de las fuerzas”, concluye Kollmann.

Con su compulsión a fundamentar la doctrina de la flagrancia, Noceti se identificó ante Soraya Maicoño, Andrea Millañanco y Nicolás Daniel Huala Hernández, tres miembros de la comunidad retenidos por la Gendarmería cuando intentaban dar aviso del ataque en preparación. Así se sabe que cuando se produjo la irrupción, Noceti estaba allí.

Con el hecho consumado, el juez Otranto optó por guardarse sus objeciones y consideró que los gendarmes actuaron ante un delito flagrante. Peor aún, rechazó el pedido de la Procuvin de peritar los celulares de Noceti, en lo que sólo puede leerse como un gesto de autodefensa. El cruce de llamadas mostraría que el jefe civil del operativo estuvo en contacto permanente con el juez. Es probable que esa prueba sea solicitada por alguien sin esas restricciones: el fiscal Federico Delgado, que investiga el posible encubrimiento oficial para fastidio del nuevo vocero oficial en el tema, Claudio Avruj, quien lo acusó de cínico, en una nueva demostración del aprecio oficial por la división de poderes. El ministro Durán le recomendó a Delgado que leyera completa la interpelación, porque allí vería que él nunca dijo que Noceti haya organizado el operativo. Ni falta que hace, ya que lo dijo el propio Noceti en dos reportajes radiales. Y el comandante de Gendarmería Diego Conrado Héctor Balari agregó detalles ante el canal 4 de Esquel. Dijo que viajó a Bariloche para “una reunión con autoridades del Ministerio de Seguridad y para coordinar determinadas acciones”. Agregó que de regreso de Bariloche “nos dimos con este tema, así que a partir de ahí recibí la orden de la superioridad institucional de hacerme cargo y coordinar las acciones. Bueno, el operativo se armó en base a los hechos que se sucedieron, y en base a orientaciones y órdenes precisas emanadas del Ministerio de Seguridad”.

Durante su informe al Senado el miércoles 6, Marcos Peña Braun expuso el cambio de actitud oficial. Luego de un mes largo de ningunear la desaparición forzada de Santiago Maldonado, la Alianza Cambiemos y su base empresarial se preocuparon y decidieron mostrar que se ocupaban, con un hiperactivismo que intenta compensar el menoscabo anterior. Las razones son la caída de todas las hipótesis alternativas a las que se aferró hasta entonces, la masiva concentración en la Plaza de Mayo del viernes 1º, la chapucería del operativo policial posterior que quiso imponer autoridad y convocó el fantasma del caos, y el riesgo de que el caso Maldonado se convierta en el temido cisne negro capaz de trastocar todas las previsiones electorales. Pero pronto se vieron los límites del cambio. Avruj declaró que la principal hipótesis de la investigación era la Gendarmería pero después de una llamada de Peña Braun lo rectificó: era una hipótesis más pero no había pruebas.

A diferencia de Patricia Bullrich, Peña Braun se preocupó más por defender al gobierno que a la Gendarmería, declaró que no estaba excluida de la investigación, algo que debería haber sido una obviedad, rechazó cualquier comparación con la dictadura y negó “la idea de que puede haber una orden política de este gobierno de promover una desaparición forzosa”, cosa que nadie le había imputado. La primera acepción de forzosa es ineludible, inevitable. En cambio, forzada significa literalmente ocupado o retenido por la fuerza, escribieron las abogadas Ileana Arduino y Elizabeth Gómez Alcorta en la revista Anfibia. El título del artículo explica la dificultad del gobierno para manejar una situación que se le escapó de las manos: “Negacionistas del pasado, responsables del presente”.

Pero no es la única encrucijada oficial. La respuesta represiva a los reclamos de las comunidades indígenas en cuyas tierras ancestrales se asentaron grandes latifundios y explotaciones de minerales e hidrocarburos es una decisión política del gobierno nacional. Es difícil atribuir al azar que el operador elegido de esa política sea Noceti, defensor de los jefes de la dictadura en Concordia y Santa Rosa. En sus alegatos descalificó los juicios y reivindicó el terrorismo de Estado. También es socio del estudio que el comisario Fino Palacios eligió en la causa por el espionaje ilegal en la que también estuvo imputado Macrì. Cuando designó a Palacios como primer jefe de su flamante policía, Macrì dijo que se lo habían recomendado los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel.


Una decisión política
El 30 de agosto de 2016 el Ministerio de Seguridad rindió un informe de Resultados de Gestión del que se informó en esta página el 13 de noviembre, en el artículo “Celebrar la Ilegalidad”. Su diapositiva 23 se titula “Re-valorización de la ley. Problemáticas en Territorio Mapuche” y tiene como ilustración dos imágenes entonces desconocidas y hoy demasiado familiares. Una de Facundo Jones Huala, cuyo juicio de extradición se iniciaría al día siguiente; otra de tres personas con el rostro tapado en el Pu Lof En Resistencia Cushamen. Un título enumera “Amenazas de la organización Resistencia Ancestral Mapuche” y adelanta el criterio que se aplicaría de ahí en más: una sucesión de usurpaciones de territorios e incendios en varias provincias constituirían delitos federales, “ya que se proponen imponer sus ideas por la fuerza”. Un segundo título se circunscribe a la “Problemática mapuche en Neuquén” y afirma que “se arman comunidades y se toman tierras en zonas petroleras o gasíferas impidiendo constantemente la normal explotación de los pozos. Estos delitos de usurpación, turbación en la posesión y extorsión afectan un servicio estratégico de los recursos del Estado. Han estado detenidos 200 pozos (según informó YPF)”. Esa nota mencionó por primera vez a Noceti, fotografiado durante la audiencia del juicio por la irrupción en marzo de 2015 de quince miembros de la familia mapuche Jones Huala en una porción de la estancia Leleque, ocupada hasta entonces por la trasnacional italiana Benetton. Con su jactanciosa incontinencia verbal, Noceti dijo entonces a la Radio Nacional de Esquel que estaba evaluando la comisión del delito federal contemplado en el artículo 213 bis del Código Penal. Noceti viajó varias veces a instrumentar esa decisión oficial, antecedente directo de lo que ocurrió ahora. La participación de fuerzas federales de seguridad e inteligencia en tareas de espionaje a la población ya había sido denunciada por la Asociación de Abogados/as de Derecho Indígena (AADI) en agosto de 2016, cuando objetó la respuesta penal a los reclamos territoriales del pueblo mapuche, las “formas de actuación estatal excesivas, o directamente ilegales” y la pretensión de “aplicar a este caso por supuesta usurpación de tierras, la ley antiterrorista N° 26.734”. Ocho meses antes la Corte Suprema había rechazado el carácter federal y la aplicación de la ley antiterrorista a Martiniano Jones Huala y otros mapuche por los delitos de usurpación y abigeato y remitido el expediente a la Justicia provincial. El fallo de la

Corte Suprema narra que el grupo repelió con piedras el intento policial de desalojarlo, cortó la ruta nacional 40 y solicitó la intervención de autoridades nacionales para conformar una mesa de diálogo sobre el reclamo por la propiedad ancestral de esas tierras. El juez provincial se declaró incompetente, considerando que estaba afectada la seguridad interior, con “la agravante prevista en el último párrafo del artículo 41 quinquies del Código Penal, de competencia federal” (es decir la ley antiterrorista vigente) que incrementa al doble la pena prevista. El juez federal Otranto sólo aceptó su competencia por la irrupción del tránsito en la ruta nacional pero consideró inaplicable la agravante ya que el reclamo indígena por la propiedad o posesión de la tierra impide calificar los hechos como actos terroristas, ya que el propio artículo 41 quinquies del Código Penal exceptúa los hechos que “tuvieren lugar en ocasión del ejercicio de derechos humanos y/o sociales o de cualquier otro derecho constitucional” y recordó que el artículo 75 inciso 17 de la Constitución garantiza la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan los pueblos indígenas argentinos”. Esa excepción fue incluida por CFK a propuesta del CELS, que objetó la ley antiterrorista. Según la Corte Suprema y el Procurador fiscal Víctor Abramovich en el caso no se daban los fines previstos en el artículo 41 quinquies  de “aterrorizar a la población u obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo”. Tampoco encerrarían “algún tipo de conflictividad de la clase contemplada en los instrumentos internacionales sobre prevención y sanción del terrorismo”. Por el contrario, “están enmarcados en una protesta llevada adelante en reclamo de derechos sociales”. En 2014, en el caso Norin Catriman, también la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Chile por aplicar la legislación antiterrorista a un grupo de activistas mapuche y señaló que debía adecuar su legislación interna para compatibilizarla con el principio de legalidad del artículo 9 de la Convención Americana.

El tema forma parte de la campaña electoral chilena. El ex presidente y candidato Sebastián Piñera acaba de afirmar que la primera obligación del gobierno es asegurar y garantizar el orden público y que la actual presidente Michelle Bachelet “ha mantenido una permanente actitud de debilidad y ambigüedad en la lucha con el terrorismo. Y esta debilidad y ambigüedad del gobierno ha motivado la expansión del terrorismo y ha facilitado su total impunidad”. Prometió que durante su próximo gobierno no sólo se aplicaría la ley antiterrorista sino que además la perfeccionaría “para hacerla más eficaz y fortalecer la labor de inteligencia de nuestra policía. Para poder anticiparse a los actos terroristas y no llegar cuando lo único que queda son las cenizas”. Adelantó que se propone incorporar figuras “como el agente encubierto, los informantes, las entregas vigiladas e incluso en algunos casos cambiando la jurisdicción de los juicios a otras regiones para garantizar la seguridad e imparcialidad del tribunal”. No podría estar más en consonancia con los planteos de Macrì, Bullrich y Noceti.

Esta idea de recuperación del orden público expresada en el Protocolo sobre Piquetes que Bullrich firmó al asumir y que recién ahora empieza a aplicarse parcialmente, se combina en la Patagonia con las disputas territoriales. En noviembre vencerá la ley de emergencia territorial indígena, de 2006, demorada consecuencia de la reforma constitucional de 1994 que reconoció “la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas” y “la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que ocupan”. Esa ley 26.160 garantizó la suspensión de desalojos de tierras ocupadas por comunidades indígenas, mientras se realizaba un relevamiento técnico-jurídico-catastral que permitiera conocer en detalle la situación en todo el país. La ley se prorrogó varias veces porque los avances fueron parvos, debido a la resistencia de los interesados y la parsimonia oficial. De 1532 comunidades identificadas, el proceso de relevamiento se inició en 759 y sólo concluyó en 459.


Pero tampoco en ellas se avanza en la entrega de títulos. Hay proyectos de distintos bloques para aprobar una nueva prórroga y agilizar el relevamiento, pero el oficialismo no está dispuesto a apoyarlos porque considera, como dice el Power Point de Bullrich y repitió el propagandista Jorge Lanata, que se crean comunidades inexistentes para recibir tierras que nunca les pertenecieron. Pasado mañana, Macrì firmará con el premier israelí  Biniamín Netanyahu un acuerdo de seguridad y ciberseguridad, de combate al terrorismo y al narcotráfico y de provisión de parafernalia para llevarlo a cabo, que Bullrich comenzó a negociar en Jerusalén. Nadie mejor que Netanyahu para asesorar en el tratamiento a pueblos originarios que reclaman por sus tierras ancestrales, si bien en Medio Oriente, ambas partes muestran títulos equivalentes, lo cual torna tan difícil la solución. Vale la pena recordar que el enlace de Macrì con Netanyahu, quien concertó el primer viaje a Israel del entonces alcalde porteño, fue Claudio Avruj. Por todo eso el cambio de discurso tiene poco futuro. Igual que con el ajuste económico, sólo se trata de esperar a que pasen las elecciones.




Mientras el gobierno cambiaba de táctica ante las críticas a su actitud por la desaparición forzada de Santiago Maldonado, el superior del juez Guido Otranto buscaba pistas sobre su paradero lejos de su sede. Javier Leal de Ibarra preside la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia. Hombre de confianza del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, también fue elegido como presidente de la Junta de Presidentes de Cámaras Nacionales y Federales. Más importante aún, Lorenzetti lo designó para dirigir junto con Martín Irurzun la Dirección de Captación de Comunicaciones del Poder Judicial. ¿Ese superorganismo de inteligencia le habrá indicado que Flushing Meadows era el lugar preciso para estar en el momento apropiado? Por su gesto (de remera azul en el centro de la foto) sus averiguaciones fueron positivas.

Dolorosa radiografía de Patán Ragendorfer

Para aquellos que le gustan atar cabos, -en lugar de apurarse por llegar a alividadoras conclusiones-, el siguiente reportaje de Ricardo Ragendorfer, siguiendo con las frases hechas, viene "como anillo al dedo". Santiago, el capitalismo, la cana, el estado, en síntesis un compendio necesario para poner a laburar el bocho. ¿De que otra cosa se alimenta este espacio si no de semejante intento?
Saludos.






Del blog de Artemio López Ramble Tamble: "Muy curioso que la gente cuyo destino económico no es precisamente el de los más ricos del país, que padece este tipo de medidas, termine apoyando a estos hijos de puta..."

“La tragedia argentina, además de ser política, es psiquiátrica”
Texto: Franco Spinetta / Fotos: Guille Llamos

 “Quedan pocos lugares como este”, dice Ricardo Ragendorfer, el Patán, sentado de frente a la puerta -como lo hacen todos los de su estirpe- del bar Aconcagua, en la esquina de Bolívar y Estados Unidos, barrio de San Telmo. Viejo frecuentador de los tugurios porteños, de los antros y los submundos, Patán reniega de la pasteurización turística que hace que “todos los barcitos parezcan iguales”. “Quedan pocos como este”, carraspea y repite con un café negrísimo en la mano, el Diario Popular debajo de sus anteojos, y un vaso grande con agua a una prudente distancia.
Puede que Ragendorfer sea, como el Aconcagua, una especie en peligro de extinción. Un periodista de gráfica, meticuloso, exigente, pero también bohemio y solitario. Un renegado encantador, que se siente a gusto con mozos que conocen su nombre y habitués silenciosos y ensimismados entre mobiliarios de otra época, azulejos y whisky.
Conocedor como pocos del adn de las fuerzas policiales y represivas de la Argentina, con varios libros sobre su espalda un poco encorvada -que permitirían hacer un trabajo antropológico sobre la materia-, Patán no frena y sigue escudriñando una realidad que hoy lo tiene obsesionado con la desaparición del joven Santiago Maldonado, presuntamente secuestrado por la Gendarmería tras una feroz represión en la comunidad Pu Lof en Resistencia, partido de Cushamen, Chubut.


-¿Qué pensás que pasó con el pibe?
-Me parece que lo mataron en ese momento, que se les fue la mano. Se sabe que fue visto por última vez en manos de esos tipos y después es todo especulación.
-Conociendo cómo funciona la cabeza de los uniformados y su relación con la política, ¿creés que la ministra de Seguridad Patricia Bullrich sabe y encubre o que no sabe realmente porque le mintió la Gendarmería?
-Por empezar, el mando estratégico del ataque de la Gendarmería a la comunidad mapuche estuvo en manos no de un gendarme, sino del jefe de Gabinete de Seguridad, Pablo Noceti. Es un ex abogado de represores, un apologista de la dictadura. Es un mamarracho. Está a la derecha de Atila. En ese sentido, encubrir a la Gendarmería es medio encubrirse a sí mismo. Por otro lado, a diferencia de otras desapariciones que hubo en democracia, caso (Miguel) Bru, el albañil Núñez o el caso Julio López, este es bastante diferente. Si bien hubo excesos policiales en los primeros dos casos, y en el caso López hubo presuntamente connivencia entre policías y represores condenados, este es un hecho perpetrado desde las más altas esferas del poder. Es bastante significativo: la desaparición forzada de personas es un delito que comienza con la privación ilegal de la libertad de alguien por parte de agentes estatales y se completa con el silencio intencional o la negativa de dar información por parte de las autoridades del Estado. La desaparición de Maldonado cierra como una pelota de fútbol.
-Por el devenir de los hechos, y el resultado electoral, parece que el Gobierno no pagará un costo político en el corto plazo. Ahora, ¿se le puede volver en contra en algún momento?
-Ojalá. Es un delito de lesa humanidad y como tal no es prescriptible. Ojalá que se les vuelva en contra. Dependerá de la combinación de fuerzas entre esta gente y el resto de la sociedad. Por semana se mandan tres trapisondas que en otro momento hubiera volteado gobiernos, incluso la detención de funcionarios. En estos momentos, estos tipos funcionan con una impunidad terrible.
-Hubo una reacción de cierta oposición al Gobierno que, luego de las PASO, parece haber advertido que este proceso puede durar años. ¿Tuviste la misma sensación?
-Estamos viviendo una situación que no se vivía desde 1984 en adelante. Toman medidas bastante burdas, como las escuchas a la ex presidenta Cristina Kirchner. Lo hacen con las llamadas pre-causas, es decir, no hay ninguna causa y –como dicen en la Justicia- “salen a pescar” sobre un tema determinado, pongámosle sobreprecios, en los que estaría involucrado Oscar Parilli durante su gestión. Eso les importa un carajo, y comienzan a detectar conversaciones que les pueden servir para armar nuevas causas judiciales. Entonces se arma un circuito: la AFI te pincha, filtran a los medios esas partes de Cristina puteando y algún fiscal, tipo Marijuán, te abre una causa. Son maniobras burdas, pero hay un porcentaje elevadísimo de los medios que articulan esta operación y un importante sector de la población que se lo cree. La tragedia argentina, además de ser política, es psiquiátrica.
-¿Cómo sería eso?
-Es muy curioso que la gente cuyo destino económico no es precisamente el de los más ricos del país, que padece este tipo de medidas, termine apoyando a estos hijos de puta.
-¿Le encontrás una explicación? ¿No será consecuencia de una pelea excesiva del Gobierno anterior con la clase media?
-No es sólo la clase media. Son sectores populares, también. Los tacheros no son clase media, son clase media baja. Muchos se enganchan por el lado de la inseguridad, que es otra construcción.
“En mi barrio, la posverdad se llama mentira. Y la mentira hoy es una política de Estado. Estamos viendo cosas alucinantes”
-La inseguridad se ha utilizado mucho en la campaña de una manera muy inteligente, lo cual demuestra también que no son improvisados.
-Sí, pero ese es lugar de la posverdad. En mi barrio, la posverdad se llama mentira. Y la mentira hoy es una política de Estado. Estamos viendo cosas alucinantes. Hace poco vi en la tele un corte de vecinos que protestaban desde hacía una semana porque no tenían luz. Uno de ellos, el más vehemente y ofuscado, y el que ponía más ramitas en esa especie de barricada, era un señor que decía que no hay luz porque, debido a lo barato que estaban las tarifas, las compañías no podían invertir. Ese señor pedía a gritos que le aumentaran la tarifa, o sea, una locura. Ese fenómeno también coincide con otro, que ni siquiera es argentino, pero que el Gobierno explota muy bien y tiene que ver con lo que el sociólogo portugués, Boaventura de Sousa Santos, llama el “fascismo societal”: un fascismo que, a diferencia del fascismo clásico impulsado por un sector político, es un fascismo pluralista, es decir, el fascismo de los que no saben ni siquiera qué es el fascismo. Los que ven que le roban un celular a una persona, y se levantan para linchar al chorro. Hay toda una serie de actitudes muy violentas.
-¿Cuál es el origen de todo eso?
-Es una mezcla de frustraciones. Los medios no son ajenos a eso, lucran con esto, y son fruto de toda una confusión. Si relacionamos esto con la inseguridad… acá en la Argentina tenemos un índice de homicidios muy bajo: hay 5,6 asesinatos cada 100 mil habitantes. En Río de Janeiro, hay 12; en Guatemala, hay 60; y en cualquier ciudad norteamericana, es superior a la Argentina. Pero del 100 por ciento de los homicidios, el 70 no son en ocasión de robo, son intrafamiliar, intra vecinal, entre personas que se conocían previamente.
-Es decir que la polémica frase “sensación de inseguridad” no es tan desacertada.
-El 60 por ciento de los criminales de este país pertenecen a la parte sana a la población. No son personas del hampa, que están educados en ese ámbito.
-¿Quiénes son?
-El tipo que vuelve de laburar y encuentra a la mujer encamada con otro. Esta es una sociedad muy violenta, intolerante. Si ves las cosas que pone la gente en Facebook, o en Twitter… es impresionante.
-En las redes está muy exacerbado todo. Quizá la despersonalización tenga que ver, ya que si querés, podés crearte una identidad falsa.
-En la cara no se lo dirías por decoro, pero lo pensás. Ni siquiera es un problema nacional, en Estados Unidos, votaron a Trump. Sería temerario tratar de determinar en qué momento del barro de la historia estamos. Pero yo creo que estamos en un momento de más barro que oro, que no te quepa la menor duda. En ese sentido, fijate, yo pienso que el Siglo XX empezó con la Primera Guerra Mundial y terminó con la caída del Muro, del mundo socialista. En consecuencia, si bien los números dicen que estamos en el Siglo XXI, yo creo que no terminó el siglo anterior. Vivimos en una especie de purgatorio de la historia, como si fueran los años previos al Renacimiento.
-Una especie de Edad Media.
-Vivimos dentro del capitalismo, en un período terminal, como lo fue el fin de la Edad Media.
-¿Te referís sólo al sistema económico?
-Económico, cultural, social. Me da la impresión de que vivimos en descomposición. El pasaje de época puede durar 300 años, qué se yo. Hoy vivimos una particularidad que es la desaparición del sujeto revolucionario: hace 50, 60 años, existía la clase obrera. En el trasvasamiento del capitalismo industrial al capitalismo financiero, cambió el sujeto revolucionario.
-Bueno, hoy eso está muy presente en el discurso del PRO, la cuestión del emprendedor como trabajador moderno.
-Se tienen que ir preparando para hacer trabajos que hoy ni siquiera existen, es la consigna. Fijate vos hasta qué punto tienen esa tara, que en el homenaje a San Martín lo definieron como un “gran emprendedor”.
Cada vez que Patán está por largar alguna concatenación de razonamientos, le da unos golpecitos suaves a la mesa verde de fórmica. Pareciera, de esa manera, ordenar las oraciones que llevan el ritmo en clave de percusión. Va a hablar de la Bonaerense, de la supuesta pelea contra las mafias por parte del Gobierno de María Eugenia Vidal. Y de eso sabe mucho.
-Su llegada a la Gobernación fue tan sorpresiva que yo creo que ni siquiera tenían pensado qué hacer con la policía. Apeló entonces, y nunca mejor dicho, a la herencia recibida. Tomó el modelo que venía de (el ex ministro de Seguridad, Alejandro) Granados, (el ex ministro de Justicia, Ricardo) Casal y (el ex jefe de la Bonaerense, Hugo) Matzkin, con la única diferencia que lo hizo renunciar a Matzkin por razones jubilatorias, pero lo pusieron a este (Pablo) Bressi, que es Matzkin, y a (Fabián) Perroni, que es Bressi. En consecuencia, eso provocó una especie de interna dentro de la Bonaerense debido a cierta ofuscación del comisariato que tenía cifrado en el cambio de gobierno ciertas ilusiones de poder. Al no haberse dado, empiezan a operar. Hoy esa operación se produce adentro y afuera, como el atraco violento a la casa del intendente de La Plata, el achaco violento a la casa del jefe de Gabinete, Federico Salvai, el secuestro de Osvaldo Mércuri… botonear que en la jefatura de La Plata había 36 sobres con 100 lucas… ¡nada! Ese tipo de cosas. Vidal se agarra de los 36 sobres y lo convierte en la nave insignia de su lucha contra las mafias. No hay ninguna lucha en contra de las mafias. Lo único que hizo fue no tocar las fuentes de financiación de la policía, ni por asomo poner en riesgo el autogobierno de la Bonaerense. Por empezar, una fuerza que se autofinancia, es una fuerza que se autogobierna. De hecho, Ritondo está más cerca de Granados y Matzkin que de la Gobernadora. Por eso ella se va a vivir ahí, al cuartel militar.
-¿No confía en su propio ministro?
-No, no, no. La Bonaerense es un Estado adentro del Estado y disciplinarlos es un poco más difícil que disciplinar a los trabajadores tercerizados del Teatro Colón. Son bravos esos muchachos.
-¿Calificás a la policía como mafia?
-Técnicamente es una mafia. Y es una originalidad argentina. En los países con tradición mafiosa, como la ex Unión Soviética, Italia, Estados Unidos, Colombia y México, las mafias son autárquicas y están en contra del Estado, lo cual no quiere decir que no haya policías corruptos, pero son comprados por los mafiosos. Acá es al revés: la policía compra delincuentes.
-Eso implica también una administración del delito, ¿no? La razón por la cual no hay grandes narcos en la Argentina, es porque el negocio está manejado por las policías.
-Todas las policías hacen de la recaudación a través de cajas delictivas su sistema de supervivencia.
-¿Con qué recaudan?
-De todo. La droga no es la fuente más grande, sino la piratería del asfalto, las autopartes. La droga, acá, es menudeo. Mueve guita, pero no es nivel del cartel de Sinaloa, que se ofrece a pagar la deuda externa del país. Estamos hablando también de calidad, porque si esta gente quisiera exportar su producto a Europa no los meten en cana por narcotráfico sino por defraudación y estafa. Acá, el clan de la familia Cantero en Santa Fe controla, con suerte, una villa. No un Estado. Lo que sí, son organizaciones que van teniendo cierto control territorial, pero no dejan de tributarle a la cana.
“En los países con tradición mafiosa, como la ex Unión Soviética, Italia, Estados Unidos, las mafias son autárquicas y están en contra del Estado, lo cual no quiere decir que no haya policías corruptos, pero son comprados por los mafiosos. Acá es al revés: la policía compra delincuentes”
-En Santa Fe hubo una ruptura de ese pacto.
-Hubo una ruptura, en cierto momento los narcos rosarinos empezaron a hablar de igual a igual. Fue cuando cayó (el ex jefe de la policía santafesina, Hugo) Tognoli, cuando en Córdoba cayó toda la cúpula de la división narcotráfico. Eso, más o menos, se fue encajonando de vuelta. Lo cierto es que la cana es la gerenciadora y es la única fuerza del Estado que tiene el unívoco poder de regular el volumen de la inseguridad, con la liberación de zonas.
-¿Eso lo siguen haciendo para negociar?
-Sí, por un lado. Por el otro lado, financian al poder político y judicial. La mitad de lo que recaudan se reparte entre la política y la Justicia. Esto lo hacen para que no los jodan.
-En la Ciudad de Buenos Aires hubo un traspaso y la creación de una nueva policía, ¿cambió en algo esa ecuación?
-No. Hay un quilombo bastante grande. La caída en cana de sus primeros jefes, por ejemplo. Cuando (Pedro) Potocar lloraba delante de las cámaras, yo pensaba: “Llora porque lo metieron en cana por algo que hacen todos, este se siente el único boludo”. La única fuerza que no tenía esta estructura recaudatoria era la Metropolitana, pero no porque no quería tenerla, sino porque no tenía inserción territorial. Y esto es muy loco: funcionaba no como una fuerza policial, sino como una milicia de un partido político, el PRO. Estaba creada, formada y conducida por todos cuadros expulsados de la Federal, impresentables que provenían de la dictadura, de las trapisondas más oscuras de la era democrática. La fusión con esos bellos uniformes causó mucho escozor en todos los niveles, desde lo simbólico y lo no simbólico: desde los estratos más bajos, hasta los cuadros superiores. Los tipos no están dispuestos a compartir los negocios con la Metropolitana, en consecuencia se produce una situación ríspida. Esta nueva fuerza es, además, puramente punitiva. Fijate vos con qué frecuencia se viralizan vejaciones, abusos policiales para contra los más débiles.
-Volvió la averiguación de antecedentes.
-Pero de mal modo. En la época de Alfonsín, hasta de Menem, te pedían documentos bien, te llevaban en cana de manera aséptica. Ahora te cagan a patadas. No tienen ningún problema en violar la autonomía universitaria, en entrar a colegios… patear a paralíticos. Están absolutamente desatados.
-El kirchnerismo tampoco modificó la matriz policial.
-Hubo intentos fallidos. Hubo un intento de remediarlo con la Federal después del quilombo del Parque Indoamericano. El gobierno de entonces se dio cuenta de que no era un exceso, sino que era parte de un plan desestabilizador que tenía el mismo esquema conspirativo que lo que había sucedido en Paraguay para desestabilizar al gobierno de Lugo. Una presunta provocación, un reclamo popular que deriva en una matanza, que luego es sustanciada en el Parlamento, donde se le echa la culpa a Lugo. Acá tenía el mismo sentido. La respuesta fue crear el Ministerio de Seguridad, ponerla a Nilda Garré y empezar una reforma profunda en la Federal que, en algún momento, tuvo que frenarse. El factor contemporizador fue el cachivache de (Sergio) Berni. Con respecto a la Bonaerense, hubo un intento en la época de (León) Arslanián, que tuvo una idea bastante ingeniosa que fue cortar la ruta del dinero, que va de abajo hacia arriba. Descuartizó el sistema de recaudación y aisló cada departamental y voló la figura de Jefe. La corporación había quedado desarticulada, al menos en su estructura. Esa experiencia se chocó con la siguiente fatalidad: la Bonaerense es como el agua, toma la forma del envase que la contiene. Y lo que hasta ese momento era una empresa perfectamente aceitada al servicio de la recaudación ilegal, devino en una cantidad indeterminada de hordas policiales autónomas que se disputaban entre sí el gerenciamiento del delito en la provincia.
-¿De ahí devienen las policías comunales?
-Claro, son las metástasis del gran cáncer que es la Bonaerense como institución. Las policías comunales, en un país más o menos normal como Suiza pueden funcionar. Pero acá o en el infierno, no funcionan bien.
-Cuando estaban buscando el cuerpo de Anahí, en Lomas de Zamora, la fiscal se encontró con ocho cuerpos enterrados. ¿Cómo puede pasar eso? ¿Está relacionado con la policía?
-Obvio. Fijate el caso Candela, un crimen que en realidad es un vuelto: estaban todos metidos. Fue un ajuste de cuentas en un mundo habitado por piratas del asfalto, narcos, y otras runflas, y la policía si bien no estaba metida en el asesinato, decide encubrir porque descubrir el crimen era dejar al descubierto su relación con todo ese mundo. Ni siquiera el tráfico ilegal de una ballenita de una camisa se puede hacer sin la cana. En la provincia no podés vender ni una tuca, si no arreglás con ellos.
-Siempre queda la sensación de que los casos que no se resuelven, tienen que ver con la participación de la policía. Por ejemplo, ¿qué tan fácil es hacer desaparecer un cuerpo?
-Necesitás una pala. Si la cana está vinculada además con la trata, no hay chances.
-Si efectivamente a Maldonado lo desapareció la Gendarmería, ¿hay alguna posibilidad de encontrarlo?
-No, no, no. Cuando desaparece López, muchos se preguntaron qué logística hay que tener. Te vuelvo a decir: además de la pala, necesitás un chumbo y un automóvil. E impunidad, claro. Ante la desaparición forzada de personas, hay un protocolo. En el caso Maldonado, se trabajó como si fuese una persona extraviada. Acá, insisto, tenemos a un personaje como Noceti, cuyo imaginario bailotea, y no lo digo en chiste, entre la doctrina francesa de la guerra contrarrevolucionaria en Argelia, el método de la tortura, y un fundamento tomista. Un tipo que en los Tribunales ha dicho que en las guerras no convencionales, se deben utilizar métodos atípicos. El control del enemigo interno… en su locura cree que participa de una guerra.
-¿Por qué Noceti estaba ahí? ¿Por qué los mapuches?
-Es un tema que tiene que ver con Benetton, las petroleras. Son un poco problemáticos los mapuches porque están jodidos y tienen sus métodos de protesta. Y de paso son el enemigo ideal, por su precariedad, como para inventar un enemigo interno. Además, están contemplados en la doctrina americana de las nuevas amenazas, que incluyen mapuches, narcotráfico y hasta desastres climáticos. Por otro lado, le viene de perillas al gobernador Das Neves, que tiene muchos quilombos con ellos. Es una constelación de factores, pero este tipo en particular, Noceti, viene laburando el tema de los mapuches desde hace más de un año. Los tiene acá (se señala la frente). Hubo quilombos escandalosos: el 10 y 11 de enero hubo una feroz represión en la misma comunidad, que no fue tan mediática porque no hubo un desaparecido. Los mapuches son duros, pero van con piedras. Desde los medios oficialistas los pintan como si fuesen del Estado Islámico. La tremenda locura que tiene Noceti lo lleva a decir cosas como que tienen vinculaciones con Pérez Esquivel, con el gobierno anterior y el terrorismo kurdo. Un nivel de delirio bastante importante.
-Viendo el panorama, las operaciones de prensa, el tufillo a servicios constante, ¿pasó antes que estuvieran tan alineados los planetas? Me refiero a la policía, los servicios y la política.
-No. Desde mediados del siglo XX en adelante, en los gobiernos democráticos hubo represión durante el gobierno de Frondizi con el Plan Conintes; hubo represión en el gobierno de Isabel Perón a través de la Triple A; pero desde el regreso de la democracia, salvo la represión delarruísta que dejó un montón de muertos el 19 y 20 de diciembre de 2001, no hubo represión orgánicamente ordenada por el Estado. Ni durante el gobierno de Alfonsín, ni durante el de Menem, salvo en algunas provincias, donde las llevaban a cabo gobernadores. Esto de hoy es absolutamente inédito. Y además reprimen en forma de actos publicitarios, porque ciertos votantes lo aplauden.
-¿Y con respecto a los servicios de inteligencia?
-Están violando de manera sistemática la ley porque hacen inteligencia interna de una manera desembozada. Hubo dos medidas que de algún modo volvieron a catapultar hacia la cúpula de la SIDE a los sectores más duros relacionados con Stiuso. Le sacaron la potestad de las escuchas legales a la Procuración y se las dieron a la Justicia, que es un apéndice de los servicios de inteligencia, así como los jueces provinciales dependen de la Bonaerense. Por otra parte tiene un presupuesto reservado, que se lo habían sacado. En consecuencia, hacen lo que quieren y lo que el Gobierno les pide. Se sienten muy a gusto, además con un pelotudo como Gustavo Arribas, que es un turro para hacer negocios, es un caimán para cobrar coimas, pero de inteligencia sabe tanto como mi tía Tota. Igual que Silvia Majdalani, que no entiende nada. La muestra es el circo que hicieron con Pérez Corradi, con quien negociaron que tenía que mandar en cana a alguien y lo termina mandando en cana a Ernesto Sanz, el principal aliado radical de Cambiemos. Lo que les permite hacer lo que quieren es el grado de impunidad que lograron con el cerco judicial y mediático.
-¿Cuál puede llegar a ser la fisura?
-No lo sé. Están jugando con fuego y en cualquier momento… tenés un Maldonado. En otras situaciones, la sangre política derribó gobiernos: De la Rúa, Duhalde. Es impredecible lo que va a pasar. Desde el punto de vista de la psicología de las masas, puede provocar acostumbramiento o el efecto del caos. Yo pensé, francamente, que una desaparición forzada iba a generar más quilombo. Al día siguiente los votaron como si nada… esto también tiene que ver con el hecho de que las fuerzas opositoras están muy atomizadas y conducidas por gente de mierda, salvo Cristina, desde mi opinión personal.
-¿Fue un poco naif Cristina en todas estas cuestiones?
-Hubo un déficit estructural, más allá de las buenas medidas. No supo construir poder popular. Existía bajo el kirchnerismo el mismo sistema de representación política que existió siempre: punteros, etcétera, etcétera. Bajo el ala de un Estado que por primera vez no jodió tanto a las clases populares y que estaba desinhibidamente a favor de ellas. Pero no era Salvador Allende… con todo el respeto que me merece la mina. No fue poco lo que pasó, después de De la Rúa, Menem; además cayó del cielo: Kirchner se impone en unas elecciones que había ganado Menem. Y todo el mundo se sorprendió con su primer discurso, en el que parecía más progre que toda la sociedad junta. Estaba adelantado. Tomaba café todos los domingos con Horacio González y le decía: “Siento un prudente optimismo”.

viernes, septiembre 08, 2017

Preguntas después de una pregunta


Por Guillermo Saccomanno

Camino la noche invernal del Bajo con mi hijo. En las recovas y sus alrededores, cuerpos durmiendo en la calle. El significante mayor de los efectos de la política neoliberal lo encontramos en quienes duermen hacinados en los compartimentos de los cajeros automáticos. Desde la oscuridad de una galería, una familia nos otea con recelo. No se terminaron de acomodar. Se nota que son nuevos en la calle, recién caídos, porque no desplegaron todavía sus bártulos ni se instalaron aún en el lugar. El miedo está en sus miradas. Mi hijo tiene ocho años. Los mira y me pregunta: ¿Por qué?
Cuando Kafka no puede escribir, escribe su diario. Habla de una cierta soledad que es típicamente rusa. Escribe que no puede escribir. El diario, anota, es su única y modesta tabla de salvación. Se impone aferrarse al cuaderno. Su diario es paradigmático y supera en desesperación cualquier otro diario de escritor. En él se define la esencia de un diario, su razón de ser: el bloqueo.
La desesperación y el absurdo como condicionantes, tanto sociales como individuales, son inherentes al trabajo de escritor. En lo personal, estoy convencido de que cuando se incursiona en ciertos abismos, sólo nos queda la risa de la angustia o el suicidio. Más de una vez no tengo nada que decir. Hace días que no escribo. Para mí, escribir no es escribir en el diario que llevo hace ya no sé cuántos años. Escribir, me digo, y no soy original en esto, es escribir la novela que ahora se ha frenado.
En efecto, soy de los que llevan un diario. Cuando experimento el no podimiento gombrowicziano, lo registro. Como suele ocurrir en todo diario, y el mío no es una excepción, las entradas referidas a divagaciones de lo cotidiano se alternan con los momentos de bloqueo, se vuelven obsesivas y monocordes. Cuando no estoy escribiendo la novela, se lo digo al diario. Y el diario crece. Se nutre del vacío.
El silencio como alternativa antes que la retórica autocompasiva. Lo difícil, me digo, es no escribir. Aún no escribir el diario. A menos que uno escriba por necesidad. La urgencia de descarga que el diario implica. No concibo otra literatura que no sea la que proviene de la insatisfacción. La búsqueda de belleza, aunque parezca un absoluto fuera de moda. La belleza como representación de una verdad. Un imposible. ¿Por qué no?
Un haiku de Masahide dice: Mi casa y su tejado ardieron. Ahora puedo ver la luz de la luna. Cheever aconsejaba, en sus talleres de escritura, escribir como si se estuviera en una casa en llamas.
Beckett: Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.
Steiner denuncia: Hoy, el alejamiento de la palabra, de su tradicional promesa de significado, ha devenido dramático. Tal vez se dice menos que antes. En los últimos años experimento reticencia con respecto a la ficción. La mayoría de las prosas me resultan normativa, lengua estandarizada. En cambio, no me ocurre con la poesía. Tal vez, me digo, se debe al poder de revelación que tiene la palabra poética. Pero, me pregunto, ¿toda palabra no es poética? Cada palabra contiene una verdad, que no es la misma para todos. ¿Cómo leer entonces cada palabra? ¿Y si el hallazgo de esa verdad no depende sólo de quien la escribe sino también –responsabilidad no menor– de quién la lee? La escritura implica, aún en su delirio, una responsabilidad. También su recepción.
No se puede problematizar la escritura sin antes problematizar la lectura. Ambas tienen una relación dialéctica. La escritura literaria nace de una experiencia previa: la lectura. Escribir escritura literaria puede sonar redundante. No lo es. Se trata de una distinción: una cierta manera de escribir que se diferencia, por su forma, de otras. Pero la forma lo es de un contenido. Pienso ahora otra pregunta: ¿Y si toda escritura es literaria? Que lo sea depende de mi intención de lectura. Es decir, una lectura literaria. Un ejemplo: Viñas lee en los obituarios y necrológicas de La Nación la historia íntima del poder.
Las buenas intenciones sólo producen mala literatura, dice Gide. Pasa con mucha novela que se pretende “realista”. Se quiera o no, toda novela propone una moral. ¿Cuál moral? ¿La que imponen los convencionalismos mediáticos? A la vez, ¿qué significa ser un autor “realista”? Los tipos “realistas” son de la peor calaña: allí los tienen del otro lado del mostrador en los bancos. Sin embargo, me digo, la novela en que trabajo, a mi pesar, a pesar de mi propósito de laconismo y austeridad en el lenguaje, también es una novela moral. Por tanto, le desconfío, la abandono cada tanto. También me doy cuenta: hace rato que perdí la inocencia y la confianza omnipotente en la escritura. A veces pienso, por ejemplo, al llevar un diario, que escribo por pura vanidad de la letra.
Tomo prestada de Blanchot la idea de una escritura del desastre. Una idea que incluye, como marca, a Marguerite Duras. La literatura nunca me ha abandonado, dice Duras. Su infancia en Viet-Nam, su vida bajo el nazismo, más tarde el afirmarse como escritora, la lucha contra el alcohol, signan su biografía. También, su escritura. Duras, paradigma, destruye el bello estilo, las formas elegantes, se lanza contra las buenas costumbres bien pensantes, contra el sistema que canoniza y a la vez margina, se lanza contra aun sabiendo que su combate está perdido de antemano. Apenas se entra al cementerio de Montparnasse, unos pocos pasos a la izquierda, allí esta su tumba. Sobre la losa, una cantidad de latas, jarros y botellas que en vez de flores tienen lapiceras, lapiceras y lapiceras. De lo que hablan esas lapiceras: del sentido.
Antes de venir a este foro, pensé en la articulación de un pequeño ensayo. Un paper didáctico, si lo prefieren. Reparé, lo compruebo una vez más ahora, que aquí acuden mayoritariamente docentes. Es decir, maestros. Trabajadores de la educación. Que, se suponen, deben transmitir a sus alumnos no la enseñanza de la verdad sino su búsqueda. Es decir, lo que un docente debe enseñar no son respuestas sino preguntas. Por estos motivos prefiero compartir con ustedes las preguntas que mi trabajo propone antes que las presuntas verdades de un opinador al paso. Las preguntas que me interesa compartir son acerca de la dificultad.
En 1937, en Berlín, Brecht enuncia Las cinco dificultades para decir la verdad. El que quiera luchar hoy contra la mentira y la ignorancia y escribir la verdad tendrá que vencer por lo menos cinco dificultades. Tendrá que tener el valor de escribir la verdad aunque se la desfigure por doquier; la inteligencia necesaria para descubrirla; el arte de hacerla manejable como un arma; el discernimiento indispensable para difundirla. Tales dificultades son enormes para los que escriben bajo el fascismo, pero también para los exiliados y los expulsados, y para los que viven en las democracias burguesas. La verdad debe decirse pensando en sus consecuencias sobre la conducta de los que la reciben.
Después, Brecht dice: Hay verdades sin consecuencias prácticas. Por ejemplo, esa opinión tan extendida sobre la barbarie: el fascismo sería debido a una oleada de barbarie que se ha abatido sobre varios países, como una plaga natural. Para mí, el fascismo es una fase histérica del capitalismo, y, por consiguiente, algo muy nuevo y muy viejo. En un país fascista el capitalismo existe solamente como fascismo. Combatirlo es combatir el capitalismo, y bajo su forma más cruda, más insolente, más opresiva, más engañosa. Pero, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina?

Digamos la verdad sobre las condiciones bárbaras que reinan en nuestro país; así será posible suprimirlas, es decir, cambiar las actuales relaciones de producción. Digámoslo a los que sufren del statu quo y que, por consiguiente, tienen más interés en que se modifique: a los trabajadores, a los aliados posibles de la clase obrera, a los que colaboran en este estado de cosas sin poseer los medios de producción.

Somos el lenguaje que nos moldea desde que venimos al mundo. Somos lenguaje. Pero el lenguaje es también historia, contexto y herramienta.
Preguntarse por qué Baudelaire llama hipócrita a su lector.
Mis contradicciones. ¿Por qué yo, un intelectual acomodado, habría de ir en contra de las prebendas que este sistema me ofrece? Me refiero a cierto prestigio, una retribución por mi escritura con cierta aceptación crítica y de marketing, etcétera. El por qué tiene, quizás, una respuesta, en la pregunta que me hace mi hijo cuando vemos seres tirados en la noche de invierno petersburguesa. Situación de calle, el eufemismo que se les aplica. Miro la mirada de los padres y los hijos de esa familia que miran a mi hijo que los mira y, una vez más, pregunta: ¿Por qué?
Q Presentado por primera vez en el Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura. “Leer es resistir”, Chaco, agosto 2017.

domingo, agosto 27, 2017

Sin 5entidos



Qué mirás: qué te pasa loco
Huele mal: sospechoso
No escuchás nada: no me obedeces
Qué tocás: no te involucres conmigo
Te falta buen gusto: no te digiero

jueves, agosto 24, 2017

Bloodline: el costo del linaje

La tendencia es "Siempre el pasado viene para enseñarnos algo".
insistir con eso de que
Y qué mejor una serie como esta para ratificarlo.
El pobre y descarriado Danny Rayburn llega justo para la celebración del aniversario de sus padres, contrariando la voluntad familiar. Sus hermanos no se lo bancan. Ni John, quien parece el más conciliador, ni Meg, la abogada que ya se encargó de tacharlo de la sucesión, ni Kevin, el más obediente y "frágil" de la familia.
Qué decir del patriarca y administrador de la finca-hotel, Robert (Sam Shepard) quien con anticipación decidió desheredarlo sin consultar a su esposa, Sally (Sissy Spacek), la única que se alegra con su retorno.
Convengamos que estamos en un delay con la serie (va x su tercera temporada) pero las profundas contradicciones internas de los sujetos en relación a sus vergonzantes decisiones individuales, quedan enmarañadas en un conflicto asfixiante de nula resolución.
Es que a Danny le endilgan la muerte de Sarah, la hija recordada y ahogada durante la infancia, cuyo accidentado final, desembocó en la durísima paliza que le propinó su padre, cuyas consecuencias le significaron, no sólo la culpa permanente e insuperable, si no la rotura de uno de sus brazos.
"Lo atropelló un auto", fue la explicación del entorno Rayburn a la policía para preservar la reacción del "ejemplar" patriarca.
A contramano con el relato bíblico, el destino fatal del hijo pródigo se anticipa de entrada.  Danny es boleta (no es spoiler, se ve en el primer capítulo) Sin embargo, en el trayecto de la primera temporada, cualquier espectador se extravía a la hora de dilucidar cuán jodidos son unos y otros y, por supuesto, con el sentido de la verdad, como principio de todo.
Y es que cual buen relato, Bloodline se asemeja a esos pasadizos que se recorren entre brumas y oscuridad, donde cada paso en falso duele y cada obstáculo libera de angustias primeras, primarias.
Como revisar aspectos referidos a la herencia... ¿esta

mos determinados por nuestros genes?
¿Hasta qué punto conocer la verdad de lo que acarreamos o de lo que nos antecede, ayuda o termina favoreciéndonos?
¿Saber más nos fortalece o no hace más que dejar en evidencia nuestra potencial fragilidad?
Todo esto se responde o se revela durante los primeros doce capítulos.
Hay una escena apoteótica en el número 11, donde se define el futuro de Danny y de John.
Altamente recomendable.
Si los recursos tecnológicos pudieran rearmar o revisar la mejor manera de conocer cómo nuestros ancestros fueron sorteando obstáculos y desenredándose de su primigenia, probablemente varios optarían por obtener tal información, guardarla en una caja fuerte o pendrive y dejarle ese baile a los que los sucedan.
Para los Ryburn, no hay peor castigo que tomar conciencia del legado que transfiere la propia sangre.
Sin vampiros, ni carroñas, ¿quién se atreve a digerir semejante trago?