jueves, octubre 18, 2018

The Affair y Better Call Saul x 4: cierres ventana


Después del cierre de Better Call Saul retumba una y otra vez en mi cabeza la letra de The Winner de ABBA. "Las series ayudan a comprender mejor el mundo", aseguró no hace tanto su mentor, Vincent Gilligan y creador de Breaking Bad, aquel que supimos ser y éste que nos sobrevive.

 Al menos en este cierre de temporada, un superficial karaoke me hizo revisar la letra del tema de los suecos. El contexto entre Jimmy y su hermano Charles acaso buscando razones de por qué el ganador se queda con todo, sirve para pensar en aquellas circunstancias donde somos partícipes activos o secundarios acerca de las disputas de egos.

Peleas que no sólo se circunscriben a los malos de turno, sino también a familiares o amigos.
A mí, por ejemplo, el Jim que será Saúl me resulta todavía indescifrable y no termino de saber si quiere redimirse para pelear de verdad contra su naturaleza de hijo de puta o si siempre querrá ser un ventajero, sin medir el daño que eso le genera a los suyos.




En este sentido reconozco que últimamente algunas ficciones, tal la teoría de Gilligan me ayudan a reflexionar mejor que las charlas cotidianas.

La casualidad, por ejemplo, también sirvió para que esta serie coincidiera casi con el cierre de la Cuarta de The Affair. Ahí no hay sarcasmo, pero sí mucha culpa y dolor frente a las consecuencias por tomar la decisión equivocada. Errores que van más allá de una aparente relación infiel y sí tiene mucho de karma a la hora de pensar y suponer por qué elegimos a quienes elegimos como compañeros de viaje y de qué nos perdemos en tal aventura, en relación a quienes preferimos dejar ir.

La muerte circunda durante ambas hsitorias, en una más dramática e impensada que la otra.
La falta de indicios por dónde atravesarán los personajes su futuro, es lo más cercano a la vida ordinaria. Hecho que genera empatía y las hace rebuscadas, pero que también daña por lo incierto de su desenlace (bastante tenemos con nuestra realidad al momento de proyectar alguna salida ¿no?)


La frase cierre-ventana pretende ir más allá del juego de palabras y la oferta ambiciosa de una búsqueda fortuita en google sobre sus protagonistas intentando ver más lejos de lo que la ficción les permite.
Es que hay una trampa en esta noción de "cierre ventanal". A veces el contraluz del vidrio podría imaginarse como un principio de perspectiva nueva donde reflejo y horizonte comparten una proyección unívoca buscando un más allá.
Sí, ya sé, la frase es pretenciosa y por ahí medio boba.
Sucede que algunas ventanas no necesitan de barrotes para ratificar elencierro.
A Jimmy le servirá entonces, reinventarse para darse una chance más como un sujeto nuevo. ¿identidad mata esencia jodida?
A Alison, la cautivante y desnuda Alison, acabará con la angustia (de alguna manera), si no median nuevas explicaciones y respuestas a su destino.

A uno, pensar que hay algo más allá del reflejo y no necesariamente hace falta romper vidrios para comprenderlo.

¿O sí?

lunes, octubre 01, 2018

¿Omisión?

A no confundirse, que uno calle o evite explayarse con palabras o historias no implica ausencia del análisis de la razón, falta de circunstancias vividas o pérdida de sentimientos.
Hoy, por ejemplo, vi dos cartoneros en la puerta de un negocio de iluminación, juntando lamparitas.
Hace un par de semanas, llegué a la conclusión de que Sarandí se parece cada vez más a la Albuquerque de Better Call.., ambas ciudades derruidas, rumbo a la insignificancia, libradas a su suerte.

De ahí entendí que quienes tienen la guita para transformar el mundo, están demasiado ensimismados en sus pajas; mejorarnos como ciudadanos o personas, no suman puntos en su naturaleza.
Tranquilos, no me referiré al containers de hijos de puta que nos gobiernan y se esmeran por sumergirnos a lo más recóndito de la miserabilidad argenta. El Messi amarillo, no nos merece. Mauritzio tampoco.

Omitir no es vacío necesariamente.

Esquivo algunos encuentros (de amigos, parientes, etc.)
Tampoco hoy mis hijos se toman el tiempo para cuestionarnos.
La verdad ya se ocupará de ellos.
En este período, un amigo despidió a su padre y tuvo el decoro de agradecerme la simbólica y persistente compañía de los últimos meses hablando sobre el día a día y la agonía. El hombre se fue o lo dejó ir, justo cuando ganó su boquita y días después de que yo terminara de leer Patrimonio de Phillip Roth; gran libro para asumir que transitar el deterioro de un padre hasta el fin, también es una potestad indispensable de este vínculo difícil.
Otro del palo, luego de muchos años, se animó a confesar su pesar guardado por décadas. "A mi también me chuparon", reveló y siguió con un relato que elijo preservar.
 Continué con mi tozudez Roja, digerí un par de series con fruición (me gusta este término, como si uno se comiera un kilo de helado con desesperación): Ozark (ratificando un buen guión), la finesa y ventosa Karppi.
Ah, Kim es de ficción, la verdadera de esto de hacer el aguante, vive conmigo. Reparé por enésima vez un tocadisco, planté todo lo inherente a este período (tomate, rúcula, morrón, más una saludable intrusa), un disquero me regaló el grandes éxitos de Pastoral (la nostalgia se hace un festín conmigo)
Omití dolores que se van desdibujando en relación a las descripciones habituales. Me serví de la naturaleza para esquivar este cambio vergonzoso que nos gobierna y cuyos comunicadores, dilapidan lo genuino y noble de la vocación periodística.
Olvidé un poco a mis muertos queridos, resigné el viaje al paraíso neutral de Europa.
Y no mucho más. O sí, pero no es para andar contando en eventuales posts, eso que se hace carne. Tampoco necesito que lo vivido derive en una obligada y frívola confesión, hecha
a la medida de las redes sociales.

sábado, septiembre 15, 2018

Se miran

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.

(Oliverio Girondo)

jueves, agosto 23, 2018

Los veo yéndose

Sí, sí, de pronto, a ellos. O estos. O mejor dicho a eshos, reivindicadores de la s y la h para ponerle por primera vez en la lengua castellana acento a dos consonantes: s´h'egua.

Qué se yo, a lo mejor es la impresión que me dejó el último discurso en el senado.
O los viejos vinagres vivando el premio de la infancia militar después de una cena, anteayer en una plaza que simboliza otras cosas.

Lo concreto es que me los imagino disparándose.
No haciendo ruido, no es su estilo. "Buscando nuevos horizontes o propósitos que permitan desarrollar mejor nuestras potencialidades". O vaya a saber qué discurso te inventan estos Ceos del subdesarrollo.
Eso sí, no le pongan muchas fichas a su verso, pensá que el último lo escribió Antonito de la Rúa. Y del que te jedi, qué decir. La papa en la boca superó los mandatos de Boca y este.
Así que no hay muchas luces.
Simplemente se rajan. Como quien ya no tiene más botín, o más siniestro como quien te corre de la mirada cuando suelta un "la empresa no te necesita".
Pero claro, al revés. La empresa fluye en otros capitales más confiables.

Qué más da.

Y por qué, tras visualizar su partida, no nos imaginamos haciéndonos cargo de los lugares?.
De los restos, de sacarle brillo a sus resacas amarretas. Porque estos sí que no te dejan nada. No hay Ceo generoso.
Si no mirá, sin picana, con una fotocopia, hoy venden hasta a sus aliados, con tal de que nadie les toque el culo en la gayola. Porque todos sus exabruptos son ajenos a la pureza que conlleva su clase. Válgame dios, en eso de mezclarse con la negrada.

Entonces y ahí, aquí, ahora, con ellos partidos, exiliados, huidizos, nosotros, los que nos quedamos a hacer el aguante, no nos ponemos a  hacer cuentas, no. Eso después. Nos ponemos a ver qué hay de comer.
"A ver si nos organizamos", dirá alguien para evitar el bolonqui. Es obvio que "la organización vence al tiempo" y a las urgencias también, por qué no.
Primero repartimos las migajas, no las que derramó el capitalismo, si no la que rescatemos de la basura. Después proyectaremos sembrar, pero no sólo eso. Estudiar, en casa, dónde sea. Ver que sirve, que falta, por dónde empezar.

¿Habrá sed de venganza? Por supuesto, pero primero el pellejo. Y el próximo, el prójimo. El otro. La patria es el otro. Ese que se queda a pelearla cuando los chetos se van. El cercano, el que cuando quiere, quiere bien.

Se van o mejor dicho, se fueron, me digo. Dan ganas de celebrar.
"Saqueadores", nos dirán a miles de kilómetros ellos. ELLOS. Un vinito bien argento no va a venir mal. La sidra se las dejo para los abuelos privilegiados, lo siento, pero que los viejos se jodan un poco. Sus últimos votos serán  mis no jubilaciones. ¡Jubilaciones! cómo pensar en ella, si ahora hace falta el guiso colectivo.

La olla popular. Qué feo suena siempre esta imagen no, la miseria vergonzante. La pobreza que no hay que ver. Olla como un pozo o como un todo. Y popular, vulgo.

Ves, la grieta se tapa o con cemento o se vuelve olla.
(Igual teman garcas, allá en el horno se vamo a encontrar)

Y el papel de diario sirve para hacer fueguito y la conexión estará peor que nunca. Y la nafta, sólo para transportar lo indispensable. Mucha bicicleta, de las de verdátt.
Y a juntarse y gozar todo lo que se pueda del rey sol. ¡Con este Sol!, parafraseando el Moreira de Bebán y Favio.

Y nos vamos todos a la plaza, a reírnos, a mirarnos a los ojos. A sacarnos fotos para mandar cuando vuelva el wifi, o guardarlas o reenviárselas al mundo como postales.
No por correo argentino, no. Eso fue un curro.

Y bailar. Giraaaa y giraaa, entre la gente, entre la gente, quiero verte bailaaar.

Y hacer un fogón y hacer memoria para recordar a los tipos que piensan difíciles. ¿Economistas? ¿Expertos en marketing? Ni en pedo!! Filósofos y poetas nomás.

Se van y eso sí, nada de utilizar el antónimo eh.
Volver es cosa nuestra. Con los dedos en V.
O de cashados.

Como siempre. 


martes, agosto 21, 2018

La paranoia, con un postrecito

Feriado. Laburo igual. Me llama un amigo, pongámosle X, me habla de otro en común, Y. Me dice que Y está loco. Y le digo que sí. Después espero que amplíe. "Me dijo que era un potentado y que tenía un buen pasar, me habló de tal (Z, digamos) que está en el Rotary o en el Jockey Club, me contó además que durante un tiempo estuvo con Seineldin, pero que ahora sigue con Rico. Me dijo orgulloso que mató a varios subversivos. ¿Vos sabés negro si mató? ¿Por qué me vino a hablar a mí ahora? N (se me estarían acabando las letras para preservarlos a todos) me aseguró que está loco, pero yo no estoy tan convencido".

Le digo a X que se calme, que sí, que debe estar loco. Hay paranoia en mi amigo X que hoy se vale de un localcito y, a tientas, puede sostener una casa que heredó. "Le dije que yo no soy ningún potentado, que  mi viejo se hizo la casa laburando", continúa. Y es cierto, el padre socialista histórico yugó toda su vida. Pero a Y,  mucho no le importó. Acaso por eso tal paranoia. La de X, advierto.

Entiendo que el humorista devenido en voz establishment, abrió el grifo a este síntoma que ahora presenta mi amigo. No es sólo el postrecito, si no ratificar que los militares hicieron grandes cosas en este país. Acaso las "grandes cosas", se parezcan mucho a las de Y. Qué se yo, meterle una rata en una vagina a una piba no lo hace cualquiera. Torturar hasta matar, también debe ser especial.

¿Se parecerá esto a la angustia a la que aludió nuestro presidente cuando intentamos liberarnos?

Lo dudo, pero sé que muchos españoles usaban los pechos de las indias como alforjas. Y creo que la Asamblea del año XIII fue un dolor de cabeza para los realistas. También para los potentados de estos lares.

Le pido a mi amigo que se calme. Sostengo la hipótesis de la locura. Máxime con su negativa, se ve que Y lo asustó. Es lógico. Y era un buen tipo, sabía de artes marciales, sonaba purista, aunque también su vínculo con el ex carapintada le debe haber quitado todo lo de buen cristiano que le conocíamos. Principalmente si mató o intentó matar a alguien. "Yo no creo que matar sea algo de qué enorgullecerse", me dice aún confundido mi amigo X y tiene razón.

Vuelvo al humorista, Casero, sí podemos nombrarlo. Entre esta llamada de ayer y las barbaridades del gordo que tanto me divirtió con Chachacha y De la Cabeza, entiendo que todo se fue al joraca. Encima se muere una abuela. Esas que son símbolo de valentía, de ternura aún en lo macabro.

Alfredo (je, como Astiz) dijo que lo de los nietos recuperados es verso. Al final, el Ministro de Ahorro Postal  no era chiste. Es más, su Cavallo amplificado, parece hasta menos perverso que este de ojitos celestes y bárbara cool.

Le prometo a mi amigo X que lo voy a visitar para tomar unos mates. Mañana miércoles, quizás. Quedamos desde hace unas semanas que lo ayudaría a poner un poco en orden su casa. Después de que murió su mamá, sostiene la vida como puede.

Creo que se quedó con las ganas de que ratifique, vía N, si Y puede doblar la apuesta e insistir con sus preguntas. "¿Cómo vino aquí a mi casa? ¿Con qué propósito? ¿Qué está buscando?". Alguien sabe respuestas que aminoren el potencial dolor que insufló el visitante intruso. Porque a mi comienzan a fallarme los argumentos.

Estoy empezando a pensar seriamente en abandonar los postrecitos. En verdad, los hijos de puta de ahora, hace rato que atentan con mi apetito. Comer bien, también es cosa de ricos. ¿No?

"Tranquilo X, Y está loco", recalco. Locura como recomendación o consuelo a todo. Locura como salida a la superficie. Locura hasta que se vaya lo malo. Hasta que la crisis y la violencia gubernamental amainen. Hasta que caigan. Hasta que volvamos los que nunca nos fuimos, los que en silencio bancamos siempre la parada.

X nos llaman.

(Siempre será mejor que NN, ¿no?)   

viernes, agosto 17, 2018

Gendarmes en Calchaquí


"¡Qué fea es Calchaquí!”, coincidimos en el 98 3, Ziggy y  yo a la noche volviendo del diario.
“Sí, como si la hubiesen hecho porque no quedaba otra, a las apuradas, la deben haber creado con desprecio”. Pienso en los miles de laburantes que la recorren, en la indiada que se desplaza y en los autores de esta calle hecha a la fuerza, porque necesitan semejante mano de obra barata, pienso en el Estado Nacional y su manera despreciable de “integrar”, pero evito decírselo a mi compañero de ruta para no amargarlo.

La mirada sobre la avenida suburbana que llevó por décadas a los bailarines hasta el boliche Elsieland, se interrumpe por la flamante disposición de la gobernadora.

“A ver los caballeros, vamos a hacer una requisa, un simple control les pedimos que se bajen del colectivo”, ordena un gendarme al mejor estilo Videla.
“Limpieza”, se me cruza, la conclusión de mi vecina wasapera que describió una semana atrás tal medida oficial, orgullosa de tal concepto. “El que se queja es la gataflora”, advirtió ella, feliz y casi exuberante con los tiempos de cambio.

En tanto, un señor mayor exuda miedo al descubrir no poder satisfacer la orden policial.
“No tengo documentos, sí credencial de la obras social…”, anuncia o algo así, a modo de súplica.

Los pibes de Racing se ven preocupados y no por las cosas del fútbol. En este sentido, los de verde junto con sus socios uniformados de  negro, encontraron en ellos las víctimas ideales en esta jornada de “´búsqueda” de cardúmenes voraces. Los pibes, sin embargo, la tienen clara, será la costumbre de enfrentarse a los prejuicios sociales. La “portación de rostro”, les cabe a todos y eso los especializa en el hábito de guardarse bien su DNI para estos casos.

Igual los tipos no entienden de modales (los canas digo), mientras las mujeres contemplan desde arriba la escena, los muchachos en la vereda ven cómo invaden su integridad. Un flaco pispea a su requisidor (NdeR: no sé si el término corresponde, pero sirve para una modalidad que seguramente irá naturalizándose) oliéndole la billetera. Han vuelto, resumo.

Subimos todos y continuamos por esa calle que combina la fealdad con una posible Sarajevo. Heidi sabe, como el Guasón porteño, que nada mejor roturas y vallas en la vía pública durmiéndose hasta la próxima elección.

Arriba del bondi los rostros reflejan desazón más que desconcierto. Un flaco medio hippie, remite a Santiago Maldonado, a quien sin embargo no le conocemos la voz. A éste sí. Se hace notar, no insulta a los pasajeros, pero le fastidia “nuestra” sumisión.
Agrega que los gendarmes y policías lo hacen para jodernos, a los laburantes. Que “ellos” saben dónde está la fafafa, pero prefieren meterse con el tipo común. Que los once mil palos timbeados por los socios del gobierno.

Coincido en todo, incluso con Ziggy asentimos como para que no se sienta solo. “Ganamos dos mangos como el señor colectivero y como la mujer empleada (dice señalando a una policía que vuelve a casa) que tiene que cuidarlos”.
La tipa lo mira con desconfianza. Bah, es el rictus, acaso por la paradoja de ser señalada.

“Puedo expresarme libremente eh, agrega él, me avala el artículo 14 bis de la Constitución”, amplía el flaco como pidiendo permiso y a la vez, enrostrando un derecho, ahora casi perimido desde que dejamos atrás a la pobre Calchaquí.
Amaga con bajarse, tarde, insiste. Hay en su clamor una carga que nos pesa como accidentales interlocutores. Lastima lo que dice, como la verdad.

Baja, al lado del asiento trasero, otro laburante toma la posta. Tiene ganas de hacer la gran cambiemos culposo: meter a la política en la misma bolsa. Pero admite que los de hoy duelen más. Le digo a mi compañero, después de ver bajar a quien siguió el reclamo del Santi del GBA, que cual efecto dominó me toca continuar a mí. Reímos. Absurdos, claro.

Escribo este post en una libretita, así desprolijo con mi letra elemental. ¿Siguen usando ustedes las suyas? Pero no lo subo al sitio. Me cuenta el colega del diario y habitual viajero del regreso que “tomó cartas en el asunto” (exagero la frase, no fue exactamente esta) y manifestó en el diario la preocupación por los gendarmes en la calle bolichera.

En Quilmes, vimos durante esta semana, que va mejorando. A no quejarse gataflora. ¿A quién corresponde la intendencia cervecera? Sí, a otro globolero.

Para este cierre, renace la palabra naturalizar.
Y yo que la creía con buenas intenciones, de naturaleza viene, lógico. Hacer natural, sin embargo, poco o nada se parece a lo terrenal, a lo verdadero.
Tal vez ya no hay nada verdadero.
O lo que está es esa calle que nos transporta cual bueyes a un seguro y purificador matadero. No el de Echeverría, si no el que cambia jornal y carne por billetes frescos.

 Pa qué hacerle una asfaltada de lujo, si con volver a casa a recuperar energía está. 

martes, julio 31, 2018

Los malos somos nosotros


Ya pasamos mitad de año, que va estamos en agosto. Qué tiempos de mierda, "esto empeora", me digo pero ya no pienso sólo en el país, si no en la vida a secas.
Días atrás, con amigos discutía la nueva premisa que iguala a los dirigentes: SON TODOS UNA MIERDA, coinciden.
Y no. No creo que sea así, me resisto en igualar a este cheto con los años k.
Después explico una argumentación para congelar a los antidemocráticos fáciles.
¿Quien gobernó mayoritariamente durante el siglo XX nuestro país?
Décimos sí, los milicos, siempre serviles a la clase dominante.

Ah, me olvidaba, este no es un blog político ni pretende serlo.
De todos modos me quedo con lo que dijo hoy la negra Vernaci: "hay mas plata x callar que por hablar".
Por eso llevo semanas diciendo poco.
Siento que es al pedo.
Es difícil hablar entre los nuestros (y no hablo de.militancia, si no de afectos directos).
Igual me quedo con la.noción de nosotros, esos (o estos) los que estamos solos..
Como la foto que vi días atrás del secundario, ordenando papeles, en eso de tirar o intentar despojarse de las secuelas del pasado.
De las grupales que encontré me quedé en particular con la de segundo año. Era del 77.
¡La carita de miedo qué mostrabamos todos!
Apuesto que el bullying de entonces debió haber sido rotativo.
Imagínense, haciendo los primeros pasos torpes adolescentes en plena dictadura.
Seguro que en ese.momento estábamos solos.

A veces hoy me sucede lo mismo como laburante, como padre, como sujeto. Temeroso como sí, desarmado, perdido.

Como sea, decía, la culpa la tenemos nosotros y estamos pagando for ever: En el trabajo sin paritarias, en la educación de los hijos sin escuela, a los hdp de cambiemos cagándonos de frío, mientras se la llevan toda y nos dicen que mal que andamos.
Nosotros culpables hasta de suspender los sueños.