viernes, mayo 26, 2017

Luis se te cruza siempre

Callejeando (cómo me gusta ese verbo) suele cruzárseme Silver Sorgo. Qué groso es ese disco del Flaco, dejemos las pelotudeces de Rozitchner, mejor me quedo con el contexto de Spinetta.
¿Sabría de su enfermedad cuando compuso esas letras, ese disco? Supongo que no.
Anyway cuánta generosidad hay que tener para apartar el dolor y todo lo que eso conlleva y seguir andando, dejando hermosas canciones
...Y así la noche soltó su inmenso collar. 
Pues yo quiero estar, yo quiero estar una vez más para estremecerme.
Con el agrado de la humanidad, (azul es tu soledad, ámbar es la bruma de tu alma...) 
Y así, hoy como ayer, tomaré mi lugar, y la marea vendrá, y me quitará, y yo no te olvidaré. 
Y bien sé que tu piel es fugaz, baila y se va, baila y se va, una vez más, baila y se va, te encontraré sólo en mil años de vida. (Bahía final)
https://www.youtube.com/watch?v=xitBnBsztPg


Decime si ese no es un temón y pienso en la luz, luminosidad y tantas frases referidas a la naturaleza que recuperó el poeta para nuestra infinitud. Hace poco, en una nota Ale Miranda Sergi, explicaba por qué había elegido compartir una de sus frases emblemáticas en su reciente canción: No
Todas esas hojas son del viento
Todos aprendimos la canción
Pero yo no sueldo aquella historia
De amor
Y es que nadie puede hacerse el tonto con su herencia, con esa sabiduría que nos prepotea, aún cuando el tipo haya manejado hasta el extremo la ternura. Marcelo me comentó ayer de la generosidad extrema durante la noche de las Bandas Eternas y basta con ver la presentación de Fito con la canción Las Cosas tienen movimiento -"Rosario nos regaló decenas de perlas, aquí una de los mejores", dijo en relación a su coequiper en Lalala-, para entender cómo el tipo de Barro tal vez, supo atender lo importante, mientras la muerte se esforzaba en comerle los talones.
Y es que el andar del Flaco siempre estuvo presto para desencajanos, desordenarnos.
Y ahí está la máxima que podríamos seguir puteando (Sí, esa: "Después de todo yo nunca voy a decir, etc") para pensar que aún cuando el mañana conlleva a la muerte, ningún pasado debe obligarnos a quedarnos quieto.
A ver quién más callejea con Luis y reflota más canciones, más Universo.

*Más canciones imperdibles del disco: El enemigo (5:12)
El mar es de llanto (3:31)
Ni hables (3:37)
Tonta luz (2:01)
Adentro tuyo (5:42) (Spinetta/Cota)
Llama y verás (3:27)
Abrázame inocentemente (6:39)
Esta es la sombra (3:14)
Mundo disperso (4:39) (Spinetta/Mouro)
Cine de atrás (3:52)
La verdad de las grullas (5:40)

**Planta anual, originaria de la India, de la familia de las Gramíneas, con cañas de dos a tres metros de altura, llenas de un tejido blanco y algo dulce y vellosas en los nudos; hojas lampiñas, ásperas en los bordes, flores en panoja floja, grande y derecha, o espesa, arracimada y colgante, y granos mayores que los cañamones, algo rojizos, blanquecinos o amarillos. Sirven estos para hacer pan y de alimento a las aves, y toda la planta de pasto a las vacas y otros animales.
Según la RAE
Los Sorgos (Sorghum spp.) son un género botánico de unas 20 especies de gramíneas oriundas de las regiones tropicales y subtropicales de África oriental. Se cultivan en su zona de origen, Europa, América y Asia como cereal para consumo humano, animal, en la producción de forrajes, y para la elaboración de bebidas alcohólicas. Su resistencia a la sequía y el calor lo hace un cultivo importante en regiones áridas, y es uno de los cultivos alimentarios más importantes del mundo.
Al tratarse de un alimento carente de gluten, representa una opción nutritiva para las personas celíacas. Posee propiedades astringentes, homeostáticas y antidiarreicas.
El sorgo pertenece a la familia de las gramíneas. Las especies más abundantes son el Sorghum vulgare y el Andropogum sorgum sudanensis.
El sorgo tiene una altura de 1 a 2 m. Tiene inflorescencias en panojas y semillas de 3 mm, esféricas y oblongas, de color negro, rojizo y amarillento. Tiene un sistema radicular que puede llegar en terrenos permeables a 2 m de profundidad. Las flores tienen estambres y pistilos.
El valor energético del grano de sorgo es un poco inferior al del maíz. Se puede estimar como media 1,08 UF/kg. Comparándolo con el grano de maíz, el de sorgo es generalmente un poco más rico en proteínas, pero más pobre en materia grasa; como las de maíz, son de un valor biológico bastante débil; son particularmente deficitarias en lisina.

Hay un nuevo Spike Lee y se llama Aziz (Dev)

Se rompe el preservativo y no se reprochan nada. Al contrario, googlean las consecuencias hasta decidir trasladarse a una suerte de farmacity para comprar la pastilla plan B. "¿Uber X o común? El X llega en 3 minutos, el otro en 12". -"X entonces". Y parten.  

    El padre de Dev le pide que tome su ejemplo a la hora de consolidar su relación amorosa, como lo hizo él. "¿Pero si tu casamiento fue un acuerdo entre familias?" A la hora de almorzar le propone a su amigo buscar las recomendaciones por Internet, finalmente después de leer a los usuarios, deciden comer tacos en un local callejero. "No hay más", explica el vendedor. "Lógico, tardaste dos horas en decidirte" En una accidental salida nocturna se encuentra con una crítica gastronómica que enseguida se subyuga con sus encantos.
La rubia, Claire Danes (sí, la de Homeland) parece insaciable hasta que Dev descubre que es casada y opta por marcharse.  
El enamoramiento y desencanto de una relación, los chistes, pero también los limites por pertenecer a distintas etnias, el hastío con las costumbres religiosas, mucha pasta y mucho restaurantes, los fallidos encuentros vía tinder, la estigmatización como actor a la hora de buscar trabajo, la lista podría seguir de manera interminable, pero lo que no parece detenerse nunca es el enorme talento de Aziz Ansari y su socio Alan Yang, en esta aplanadora sit com, liviana en apariencia pero profunda en su desarrollo. Amigos que en principio pueden parecer bobalicones, lo que no significa menospreciarlos o no tener en consideración los gustos ajenos. Planteos que lindan más interrogantes que conclusiones moralistas.


Si Fiebre de amor y locura o Haz lo correcto, repercuten como un cachetazo a lo aprendido (por no decir concebido) Master of None (algo así como experto sobre nada) es una cátedra en cada capítulo.
El tipo diminuto pero inquieto como el bueno de Spike, por ejemplo, después de separarse de su novia (crisis generada por él mismo), mudada ella a Japón ("Si me dejás voy a hacer lo que siempre desee, si no después terminaré reprochándomelo de por vida", justificó ella), viaja a Módena para aprender más sobre fideos y salsas. Realismo italiano, es el estilo que aplica al momento de filmar su historia durante la estadía.

Es que Dev tira guiños para todos lados. La reproducción de sus primeras citas, con diversas parejas contadas en simultáneo, es una ametralladora de pensamientos donde las frustraciones, la liviandad de las charlas y desenlaces, cuestionan subrepticiamente a la propia app de encuentros.
Primera generación de inmigrantes neoyorkinos, el hombre de la India, se desentiende a  medias de la religión y de los sacrificios de sus padres, pero enseguida, le quita a la historia de ellos el marco solemne para que pongamos los pies en la tierra, sin que esto signifique, minimizar las cuestiones de fe.


Aziz es tan generoso desde los guiones que en más de un episodio se da el gusto de salirse de la historia. En uno, por ejemplo, intercala los avatares de un portero latino, -forzado a colaborar (y hacerse cómplice) con los pedidos de sus inquilinos-, con una apoteótica conversación de una pareja de sordomudos en un local de ropa ("quiero que te ocupes de mi vagina"), grabada íntegramente en silencio para, posteriormente, mostrar la vida rutinaria de un taxista africano y sus hermanos, saliendo a disfrutar de una noche y divirtiéndose en un burguer berreta, después de ser rebotados en un boliche. Todos los de este capítulo, Dev incluido, terminarán en el cine, gozando de una peli de Nicolas Cage y un final impensado.
Como verán, los relatos de cada capítulo (no superan los 35 minutos) podrían sucederse hacia el infinito. Tanto, como las experiencias que nos ocurren día a día y que perdemos de vista, por no valorarla. Ese, a mi juicio es el verdadero encanto de Master of None.
Me quedo con una escena, después de una  noche soñada, con su amiga Francesca (tiene novio) de visita por NY, en una cena de lujo, con John Legend de anfitrión, la chica espera algo más de su compañero eventual. Turbado, Dev la deja en el hotel y, apenas arranca su remís, recibe el mensaje que él supo utilizar para seducir a sus muchachas de Tinder. Francesca, quien había dudado de su buen gusto, le dice: "envidio tu almohada". El hombrecito, se queda en silencio en el auto. La secuencia (plano fijo) es tan larga, como quien retorna a su casa. Aziz podrá ser maestro de la nada, para las marquesinas. Pero sabe mucho acerca del día a día.  

















jueves, mayo 18, 2017

Misticismo inútil

Cuando la falta de argumentos y razones se adueñan de mi existencia, cuando el sinsentido de mis actos y preguntas comienzan a doler, me cuelgo con cierta liturgia o de algún vago misticismo a fin de sostenerme.



Entonces, el Rojo y su renovado espíritu espartano, según describió algún tuitero, me ayuda cual pibe con historieta nueva.
Después ratifico con el desapego de los míos y sus rechazos que mi sabiduría del orto se choca con la realidad.
Igual insisto, apelo a la ficción, al brindis con amigos, a los recuerdos, al presente transitando caprichosamente como dijo alguien, mi segunda adolescencia, y disfruto del éter para que la radio confunda a la rutina y el culto de lo imposible me lleve a respirar.



Algunas mañanas o medianoches, descorcho con mi persistente inmadurez los sueños de reconvertirme en otros aventureros.
Así comprendo la angustia del Nacho de Better Call...entre servirle a su jefe narco y su rol de matón, cuando no debe coser a destajo, cual hormiga esclava ¿condición del inmigrante? ¿Del desclasado?
O me siento el viejo Mike (Ehrmantraut presto a dejar la cabina del peaje, para saborear el gusto de la venganza, como viejo Quijote que sabe que tiene pocas balas pero que no las desaprovechará.


O, si se me permite, me pienso como Jimmy McGill, embustero y mentiroso, capaz de reescribir la realidad como para contar con la rubia y fiel Kim para toda la vida (enamora la generosidad de la abogada y su capacidad para sostener el amor de su hombre aunque sepa de su costado chanta)
Y los personajes siguen, como cuanta liturgia curativa se aparezca en el camino.
Y comprendo que las series, las redes, los viejos conocidos o la gente extraña que el atardecer de la vida te pone de frente, no son nada si no cuentan con un aspecto mágico desconocido, listo para descifrar.
¿Será que lo evidente cansa? ¿Que las respuestas propias y ajenas cercenan posibles palabras nuevas, factibles pero de demorados movimientos?
No sé, yo pseudo marxista, peronista de Evita, ex católico, hincha del Rojo y de Burgess, voy por mi río místico, acaso sabiendo que su caudal repetitivo y diferente, deberá limpiar o vaciar...  

lunes, mayo 01, 2017

Billions: Caviar, mejor que las anchoas

A pocas horas de ingresar al diario, sí un primero de mayo, espío uno de los mundos excéntricos que me otorga la nueva televisión. En apariencia, el amigo Bobby Axelrod le propinó una flor de paliza en la bolsa al papá de Chuck Rhoades y a su archienemigo, saboteando los productos de la flamante empresa dedicada a los jugos, cual propoleo huilén (¿lo recuerdan?) Aparte de cómo termina este capítulo (no hay en este post spoileo, aunque lo supongan), el dato curioso se destaca cuando el bueno de Bob celebra su reconciliación con Lara (la esposa) con un menú excéntrico que reaviva los caprichos y el dudoso gusto de los millonarios de esa parte del planeta y de cualquiera.
Las dos de muzzarella hechas por el cocinero de la familia en horno a leña se exhiben en el enorme living, contrastando con el supuesto momento de romanticismo. Entonces el colorado, se levanta y suma a la falsamente improvisada mesa, una latita de Caviar. Una cucharada en la punta de la de muzza y el comentario de la rubia, no del todo convencida con tal gesto. "Nunca me terminó de gustar, igual siempre es mejor que las anchoas".
Dos días antes, me quedé con el relato de un amigo de face invitando a un pibe en retiro a comer algo cada vez que lo cruza.
Pibe que vive hace cuatro años en la calle.

Contrastes
#Felizdiadeltrabajador
(si el trabajo sirve para darnos sentido)

jueves, abril 27, 2017

Epílogo sobre Polosecki


En dos semanas corrió bastante agua bajo el puente, entre el inicio de la lectura de "Polo El Buscador" y su cierre final. De hecho, el azar colocó la serie de la que tanto hablamos justo en medio de la revisión de la vida de nuestro periodista local e icónico ícono en esto de transitar espacios y almas complejas.
Como el buen cierre del libro deja un par de mensajes a considerar, los comparto con ustedes.
Aquí  va un exquisito párrrafo de los autores en el epílogo, Hugo Montero e Ignacio Portela que bien puede servir de brújula en aquello que decidamos elegir.
Disfrútenlo:



Buscar, de algún modo, es interesarse por algo que está más allá de nuestro limitado universo de conocimientos. Buscar es, de algún modo buscarse. Buscar es también perseguir la imagen de uno envuelto en nuevas e inesperadas situaciones, es soñarse otro y muchos es vivir otras vidas, padecerlas, disfrutarlas, conocerlas. Historias nuevas, cientos de historias de las que ignoramos cada detalle, cada aventura, cada euforia, cada sosiego. Apenas somos uno solo: una sola infancia, un solo camino, una historia sola, pequeña, estrecha, contradictoria. ¿Por qué negarse a conocer y a inventarse nuevos caminos? ¿Por qué no buscar, salir a la calle y buscar en miles como nosotros, historias apasionadas, tristezas infinitas, amores eternos y fugaces? ¿Para qué crear si no es para romper esa miserable individualidad que nos encierra entre las rejas de nuestra única vida?




Buscar, necesariamente, tiene que ver con romper, con moverse, con esa inquietud que no nos deja quedarnos tranquilos con la acción de salirse de un lugar para hurgar en pasados ajenos y hacerlos nuestros, de una vez y para siempre. O quizás, hasta que nos cansemos de ellos también y tangamos que salir a buscar, otra vez.
No hay que buscar muy lejos. Apenas asomarse a la ventana y escuchar los m murmullos de la vereda, los silencios a la hora de la siesta, los sueños mal curados de madrugada, las palabras desordenada en cada boca. Ahí nomás, en la verdulería de la esquina, en la pensión pintada de verde por la humedad, en las cartas de amor jamás respondidas, en las cloacas subterráneas de la ciudad dormida. Por ese océano cotidiano de historias ajenas navegó Polo y por allí anduvo perdido mucho tiempo, buscando sin pretensiones, sin imposturas con la sencillez extrema de quien se decide a salir a buscar, a perseguir, a escucha, a ser otro por un rato, lo que dure el relato de ese que nos cuenta, de ese que somos nosotros por un mágico instante.

martes, abril 25, 2017

El mejor silencio


 El par de zapatillas que aquí registramos como "zona liberada", en manos de Mike Ehrmantraut se asemeja a un arma letal (y no exagero) Ya sé, los que no siguen Better Call Saul, me deben estar puteando o se piraron directamente del portal.
Pero a quienes se quedaron, les aseguro que el silencio que imprime esta serie constituye la estrategia más efectiva para demostrar que hay palabras que no significan  nada.
Que a las pruebas hay que remitirse. O que, como me recordó una amiga ayer, citando al reciente Spregelburg de La Terquedad, que los hechos llegan antes que las palabras. Y el dramaturgo lo aplicó en el desenlace de su obra, revelando que la carta recibida anunciando la muerte de su hijo, demoró dos meses hasta tenerla en sus manos que la dolorosa noticia.
Pero sigo con la serie. El silencio, decía, despojado de toda significación, el silencio como razón de todas las cosas. O como ya había contado antes, las consecuencias entre el decir y lo dicho. Y ahí está Jimmy Mc Gillis pagando sus cagadas y Kim ofreciéndose bancarlo contra viento y marea, como su defensora personal. Sin necesidad de decirlo. Haciéndole el aguante. Eso es querer de verdad.



Coldplay - A Rush Of Blood To The Head - (A Rush Of Blood To The Head)


He said I'm gonna buy this place and burn it down
I'm gonna put it six feet underground
He said I'm gonna buy this place and watch it fall
Stand here beside me baby, in the crumbling walls
Oh, I'm gonna buy this place and start a fire
Stand here until I fill all your heart's desires
Because I'm gonna buy this place and see it burn
Do back the things it did to you in return
He said I'm gonna buy a gun and start a war
If you can tell me something worth fighting for
Oh, and I'm gonna buy this place, that's what I said
Blame it upon a rush of blood to the head

Honey, all the movements you're starting to make
See me crumble and fall on my face

And I know the mistakes that I made
See it all disappear without a trace
And they call as they beckon you on
They said start as you mean to go on
Start as you mean to go on

He said I'm gonna buy this place and see it go
Stand here beside my baby, watch the orange glow
Some'll laugh and some just sit and cry
You just sit down there and you wonder why
So I'm gonna buy a gun and start a war
If you can tell me something worth fighting for
And I'm gonna buy this place, that's what I said
Blame it upon a rush of blood to the head
Oh, to the head

Honey, all the movements you're starting to make
See me crumble and fall on my face
And I know the mistakes that I made
See it all disappear without a trace
And they call as they beckon you on
They say start as you mean to go on
As you mean to go on, as you mean to go on

So meet me by the bridge, meet me by the lane
When am I gonna see that pretty face again
Meet me on the road, meet me where I said
Blame it all upon
A rush of blood to the head




sábado, abril 22, 2017

13 reasons why nos interroga 1 y otra vez

Poco más de tres semanas atrás, desoyendo la oferta de Netflix, eludí 13 reasons why, para seguir con la fidelidad de mis caballitos de batalla: mi demorada y favorita Ray Donovan,  Billions y Better Call Saul. Claro que la mención que hizo mi hija de esta serie dirigida en apariencia para adolescentes me llevó a no perderla de vista. Su debilidad por las redes sociales la hace experta en el rubro. Así se adelantó antes que nadie con Once (Once Apon a time, llamándola como se lee); se encandiló con otra 11, en relación a la Eleven de Stranger Things (sin dudas la serie más exitosa de 2016), descubrió en secreto Pretty Little Liars y hoy engrosa la lista de los fanáticos de Walking Dead. 
Precisamente como ésta última no me convence, descarté la historia de Hanna, aunque la curiosidad pudo más. 
Y quién podría esquivarla: una piba que se suicida y deja varios casettes involucrando a compañeros como posibles responsables de su determinación.
Sin embargo, el efecto primario pasó por minimizarlo a lugares comunes: “es sobre bullying”, “habla del suicidio”, “típico conflicto yanqui”, “demasiado retorcida”. Ninguno de estos peros frenó el fenómeno, el boca en boca ganó audiencia silenciosa y se expandió entre los pibes, pero también entre los padres. Como tal, intentar descifrar los códigos de la adolescencia (por no decir los que “padezco en casa”), significó despachar la serie en menos de una semana.

El post de la poesía de su protagonista, también ratificó el interés social del nuevo fenómeno en ficción:     ...Algunas chicas se saben todas las letras de las canciones que cantan juntas. Encuentran la consonancia en sus risas. Sus codos entrelazados resuenan en armonía. ¿Y si no puedo tararear de forma afinada? ¿Y si mis melodías son las que nadie escucha? Algunas personas pueden reconocer un árbol. Y un patio delantero y saber que llegaron a casa. ¿Cuántas veces puedo caminar en círculos hasta que deje de buscar? ¿Cuánto falta para que me pierda para siempre? Debe ser posible nadar en el océano del que amas. Sin ahogarte. Debe ser posible nadar sin convertirte en agua. Pero sigo tragando lo que pensaba que era aire. Sigo encontrando piedras amarradas a mis pies.
Por supuesto que los medios se hicieron eco del tema, el debate instalado en nombre de la libertad de expresión sobre “si los chicos están aptos para verlo”, oscila entre un pedido de censura y una manera de acusar a los padres presurosos, de pacatos o desubicados.
Millones de retuits avalan el éxito. 
Desde aquí, humildemente podemos decir que el abordaje de la serie no sólo interroga la relación de los chicos entre sus pares, sino el rol de la escuela, la falta de comunicación padres e hijos, la hipocresía entre los diferentes estratos sociales y hasta el discutible sentido contenedor de los profesionales que abordan distintas problemáticas de la edad.
Lo que no hay dudas en cuanto al guión es cómo queda reflejado el pesado recorrido que les toca atravesar en soledad a sus protagonistas (Clay, Hannah, Justin, Alex, Jessica, Courtney) y qué pocas razones o respuestas encuentran dentro de los diferentes núcleos que atraviesan.
Acaso la visión magnánima que se le otorga a los medios para permitírsele todo y minimizar los daños que puedan generar, puede hacer repensar que la sola condición de volverse espectador no implica, tener el control de cualquier situación, compleja, sencilla o como se presente.
“Existe un protocolo sobre la difusión de aquellos que se hayan suicidado o atravesado una crisis de intento de suicidio”, me comentó recientemente una amiga, experta en educación. También la señal estrella, advirtió a su público en un par de capítulos, del mismo modo que el bingo te dice que jugar es nocivo y tantas otras normas, hechas en apariencia para ser sorteadas ex profeso.
En mi caso, puedo celebrar que mi hija haya desistido de verla hasta el final (cómo saberlo), igual que un par de compañeras, pero queda planteado el interrogante sobre lo endeble que es todo a la hora de reflejar situaciones límites. Tampoco me olvido de los históricos efectos dominó que generó el asunto, por ejemplo en Gobernador Galvez, en su momento o lo controvertido del caso Junior en Carmen de Patagones.

Acaso el bueno de Clay recuperando su relación con ex amiga suicida, intente una moraleja optimista. 



El relato (como todo buen relato) abre más preguntas que respuestas. 

Los ojos de Nancy

Hasta el 86, con Los Ojos de Nancy, tema del disco Viaje al más acá de Metropoli, interpretado por Isabel de Sebastián, el nombre de la canción había quedado vaya uno a saber por qué, adormecido o desterrado en algún espacio del epílogo de mi infancia.
Y eso que las dos muchachas que había conocido, para los bobotes de aquella épóca eran de armas tomar. Rubia y morocha, respectivamente, una en la memoria, “interesante” (difícilmente la habría podido describir entonces así) y la otra, medio pirucha o “neurasténica”, parafraseando al término elegido por Rafael Spregelburg, para calificar a una de las protagonistas de La Terquedad.  Término, por cierto, que me llevó a los 70 y 80, para definir a cualquier chica que se saliera del estándar de nuestros prejuicios. Ahora me parece injusto tal olvido. Las dos representaron un atisbo del inicio amoroso, con sendos chupones de asaltos en terrazas de Coca colas y papafritas. A los besos los llamábamos así, sin medias tintas, acaso para que lo alevoso alcanzara a romper con lo naif de los juegos de entonces: El semáforo y la botellita.  
Ni los esfuerzos por memorizar algo más, ni el ayuda memoria de facebook, sumó uno que otro ingrediente más de las Nancys de antaño. El invento de Zuckerberg no llegó a recuperar las huellas ni los contactos de mi querido colegio primario. 
 En cambio, la canción de Metropoli , está ahí al alcance de mis discos.  “Empolva el mármol de tu piel y sube al tigre que escondes en tus ojos... Nancy”.  Sin los estruendos de la cantante de Púrpura, ni de La Torre (sí Patricia Sosa), ni Celeste o Fabi, mirá qué te digo, ni la exageradamente acaramelada voz de María Rosa Yorio, sin nada de eso, el encanto de Isabel de Sebastián (sí, la creadora de Héroes Anónimos, que también grabó con Luis y Cerati) logró distinguirse, mérito a una voz dulce pero más grave, a tono con algunos exponentes “foráneos”  de la época como The Cure o Siouxsie and The Banches. Sumado por supuesto a un corte capilar acorde a los ochenta, de nuestra chica pop.  Nancy y Submarino eran mis temas favoritos.



Igual se trataba de hablar de otra Nancy;  acaso el verso citado, tigre y ojos incluídos, refleje como nadie la mejor Nancy de todas las que conocí. Y no fue hace tanto tiempo. Ella correctora en el diario Perfil, yo paracaidista de Espectáculos, devenido en flamante editor del suple (rol compartido), tras el cierre de La Semana.
De abundante cabellera roja (o la tintura que fuera dándose en suerte), al mejor estilo Betty Boop o nuestra mulatona y  de pocas dobleces, quien pasó de Página 12 al medio mimado de Fontevecchia, guardaba dos matrimonios, un par de hijas con nombres exóticos y un pasado abocado a la danza.
Fue una tarde cualquiera, cuando mi socia del suple gritona abandonó la sección para cumplir con la reunión de sumario, para que quien honra este post,  se asome por la medianera que separaba las secciones en el mismo piso, a ofrecer una impensada nota periodística.
“Es una tipa copada, alemana y voy a ir a verla”, afirmó con entusiasta firmeza, sin detenerse ni en el estilo del diario, ni en los caprichos de la jefa, ni en el “deber ser”, del formato espectáculo.
Al tiempo supe que esa sería una de las tantas virtudes de nuestra colaboradora advenediza, ir de frente en todos sus proyectos y sueños.  Así, Pina Bausch, creo,  tuvo su crítica en el Diario, a pesar del fastidio e ignorancia de la tristemente célebre editora del mismo. Enseguida supe que Nancy había dedicado buena parte de su vida a la danza contemporánea, más tarde la psicología social, ampliaría sus conocimientos, lo mismo que el francés y las artes en general.
Años más tarde, los cambios arbitrarios me sacaron del diario a la revista Semanario y, por algunos meses, le perdí el rastro. “Si hay una oportunidad, no dudes, acá me tienen harta”, asumió una vez quien supo hacer milagros con el trazo final del medio y sus bajadas de línea en ciernes. Peronista combativa, Nancy combinaba glamour con militancia sin que resultasen caminos contrapuestos.
Por eso el término “grasa” salido de su boca, refiriéndose a una colega, distaba y mucho de las etiquetas  segregacionistas.  Acaso la voluntad por transformar la publicación en algo más que un medio de entretenimiento e información vernácula, la convenció a animarse al periodismo y aceptar un trueque, raro para lo que se acostumbra en nuestro ámbito.
Nancy llegó a Semanario con sus tacones cercanos y proyectos lejanos e hizo de la mirada social, un motivo para considerarlo en casa sumario. Todo esto, mientras Tinelli, Su y cualquiera de nuestros exponentes, la obligaban a adaptarse a las formas.  Y ahí está la tipa definiéndolos directamente como sendos “pelotudos”, mote que prolongó mucho más tarde para Macri “gato” y cada uno de sus referentes.
Antes que eso,  recuerdo una producción catárquica que propuso,  de esas notas delirantes donde un grupo de vaya a saber qué curros varios, sugería meterse en una habitación y por media hora destruir todo aquello que se encontraba a su alcance. No me extrañaría que el archivo de la editorial conserve las fotos de nuestra Boop revoleando un palo contra botellas y paredes.
También fue ella quien se ofreció a conversar con la bruja celestina que trabajaba para una de las novias del Diego. Camuflada en el rol de una esposa despechada, Nancy supo sacarle mentira por verdad a la pitoniza, aprendiendo contrarreloj alguna de las trampas de nuestra profesión. Aunque algo la incomodara y en esto de sortear prejuicios, haya evitado ahondar en el mero chusmerío. Como pudo, intentó colar entrevistas a músicos e intelectuales, mientras uno, asumo, trataba de separar lo posible a lo deseable, en rigor de las imposiciones lógicas del medio.
 Cuando llegó el turno de mi partida de Perfil, con el apoyo notable de mis compañeros, Nancy fue una de las incondicionales para respaldar cualquiera de mis decisiones. Más por supuesto la posibilidad de compartir a futuro, junto con Nilda, otra aliada de este baile, alguna noche de bodegones y paladares negros.
La distancia del cambio de laburo no amedrentó la amistad. La convicción por las ideas se consolidó, al margen del bardeo virtual. Cansada de tanta chicana y tras la derrota de 2015, la mujer eligió embellecer su modo de comunicar, con clase. A mayor injusticia social, mayor arte compartido. Como el intelectual Daniel Molina que eligió vía twitter, exorcizar los demonios de politiqueros insufribles a partir de exponer fotos y autores de otro tiempo, Nancy optó por recargar a facebook, de cuadros y pintores, bailarinas y colores. Siempre decontracté, seductora y sabia, a veces con esa encantadora soberbia de quien sabe estar de vuelta de las broncas y desgracias vividas, de la mujer de boca ancha y sonrisa contagiosa, celebré cada una de sus sugerencias, aunque la profesión y los tiempos, intentasen enfrentarnos.
Como a pocas personas disfruté del apaciguador  “negrito” que elegía tanto para alentarme o darme consejos.
Esta semana, supe que Nancy está con otro baile, de esos mierdosos que la vida impone, sin que llegue a cabecearte para invitarte a la pista. Sé también desde hace rato que el tango volvió a enamorarla desde algún lugar. Rubia ahora, con sus enormes labios (bien rojos, como siempre) compartió un saludo agradecida desde su cuenta:
 Para mis queridos espíritus voladores. Mis compañer@s, profesor@s, alumn@s en ese asunto loco de elevar el alma hasta que se deshace, loca, desde lo más alto. Gracias por andar por ahí.  Revoloteándome. El saludo acompaña un video resumido en una frase: Para Nietzsche la danza es la máxima afirmación de la vida.

Pavada de enseñanza de quien sabe darle glamour hasta al peor pelotudo. Cuando lo describe a su manera, claro.

Mundo Fernández



Me pasó con las primeras crónicas de los martes de Rodrigo Fresán, suponer que éste exageraba utilizando el apellido Rodríguez para describir al español medio. Incluso cometí el error de quedarme con la idea de que sólo estaba parodiando al mismísimo Rodríguez Zapatero. Tiempo después, entendí que no es Pérez, el simil del apellido desde esta parte del patio trasero del mundo si no, Fernández.
Medítenlo por un rato. Fernández, refiere a la soltería de la madre de todas las maldiciones de la naturaleza (Cristina) y de ahí, para abajo, a los costados, atrás y adelante. *

Es que el apellido Fernández -separándolo del nombre Fernando o del propio Hernández, apellido que conserva el mismo origen como veremos-, dice mucho. 
Ya  me ocuparé del significado formal, pero si observan a priori y piensan en aquellos que los rodean y los que trascienden a la opinión pública, no son de bajo perfil precisamente. Así, Néstor sumó a dos Fernández para su gabinete, que todavía hacen ruido: Alberto y Aníbal. Contemplar sus carreras políticas, los define como personalistas, cambiantes y para nada sumisos. 
Piensen qué siguió con la separación de tal binomio.
Siguiendo con la política, aún algunos nos preguntamos si Fernández Meijide es la contracara de Lilita en esto de “cambiar”, aunque sus conversiones las haya hecho subir y bajar en la imagen, a diferencia de la zeligniana Carrió. Bueno, lo mismo podría decirse de los anteriores (en esto de ser cambiantes). No hay que dejar todo en manos del apellido.

Y el tema de combinarlo con el segundo nombre por parte de madre, me remitió a otros ejemplos. Se sabe que la mención doble da un prestigio vinculante a las familias patricias argentinas, como Fernández Lobbe, el rugbier, o Jorge Fernández Díaz, el escritor y periodista. Claro que en ambos casos, Lobbe y Díaz no llamarían demasiado la atención (para el caso lo mismo que Meijide a secas), de cualquier modo, con tantos Fernández en este lado del mundo, podríamos justificar tal combinación.
Así descubro que hay tres Fernández en La Nación, entre sus columnistas. El citado y reflexivo de Radio Mitre y Dominical (el autor de Mamá, como el resto de sus tocayos,se autoemuló en un libro homónimo), la colega y amiga Diana Fernández Irusta y el honorable Ezequiel Fernández Moores, ejemplo del mejor periodista deportivo e indenpendiente, aún en el diario de Los Mitre.



Provocadores, talentosos y controvertidos, nunca faltan Fernández en el seno deportivo. Y no me detengo sola mente en Walter, aquel puntero de Racing que se perdió en las pasiones de Silvia Peyrú, en su momento pero que honró, según sus hinchas, el buen juego en los años de sequía académicos. Más acá, los hermanos Fernández son noticia por sus goles, lesiones y vida agitada. La paradoja muestra a uno, víctima de la droga en el club citado y otro, presto a su regreso en el vecino Rojo. Además de otros tres pidiendo pista desde  clubes más humildes.
A F. Lobbe y los susodichos, sumamos al talentoso Chino Fernández en golf, descuento muchos tocayos en el fútbol, boxeo y automovilismo y rescato al excelente triplero de básquet.
Prueben hacer un juego y verán cómo los F. salen por debajo de las piedras. Ahí está Laurita Fernández, tercera en discordia entre Barbie y Fede; Guillermito Fernández, de tanguero a romántico, Silvia Fernández Barrio, quejándose de las manos sueltas en plena cobertura de uno de los desgraciados atentados de nuestro país o Fernández Llorente, ex periodista de la Corpo y hoy conductor en C5N. 
Nunca pasó desapercibida Cinthia Fernández, coronándose como una mediática de pura cepa. Distinto es el caso de Luli Fernández. El diseñador Benito Fernández, tampoco falta cuando se lo necesita. Especialmente a la hora de analizar a las mejores y peores vestidas durante el Martín Fierro. 


La Fernández Fierro garantiza talento musical y hasta ofrece un espacio en Palermo a quien guste mandarse.  ¿Si son Fernández mejor? , cómo saberlo. Pensando en el clásico de nuestra literatura, el Martín Fierro, es cierto, fue escrito por José Hernández, pero todo tiene que ver con todo.
La página referida a la historia y heráldica del patronímico en cuestión revela que “El apellido Fernández se trata de una derivación del nombre propio Hernando o Fernando, cuna y origen de Fernández o Hernández. Identificar al primero que usó este apellido es prácticamente imposible. No lo es, sin embargo, localizar el origen de las familias que en distintas regiones irían creando las líneas que difundieron el apellidoEl apellido se ha distinguido en todas las actividades del ser humano: Bellas Artes, en la Medicina, Literatura, Química. Física, Religión y en la Milicia.

Mientras hago una pausa al recuento oficial, debo decir que he contado con varios compañeros en mi vida, con semejante patronímico. A Niki Fernández (apodo, quizás necesario para fortalecer nuestro ayuda memoria del secundario), todavía lo veo muy de vez en cuando. En cambio, a Cristina Fernández (no la presi, claro está) jamás volví a cruzármela después de segundo año. 
Sí me quedó grabada la historia del ruido a llaves en su casa “tomada”, según contaba con más sorna que angustia a un improvisado auditorio allá por las horas libres del secundario en Avellaneda.
Más cerca, celebro mi amistad, aunque nos veamos poco, con Lino Fernández, hijo de un artista plástico, pero sobretodo, tipo noble, de bajo perfil aunque siempre inquieto. Viajero, cinéfilo, guitarrista y amante de la buena música, con él compartimos mediodías en Perfil y largas charlas con nuestra querida y recordada Sole Fernández, ambos diagramadores.
Wikipedia afirma que, según un estudio realizado en 2015,  es el cuarto apellido en importancia de España y amplía “Dado que Fernández es un apellido patronímico no existe un origen común y tampoco existe un escudo único para el apellido, existiendo por una parte diferentes linajes o casas solares con derecho a usar escudo y por otra apellidos sin escudo por no pertenecer a una casa solar, no teniendo parentescos entre sí unos con otros”  Se sabe además que el ez, refiere a “hijo de”, por lo que incorporar a esta lista el número de Fernandos  que conocemos haría que el post se tornara denso e interminable.
Usar el arroba en twitter es como caer en un agujero negro, ni que hablar el hashtag, te traslada automáticamente a un productor de habanos, a la Cámara de Comercio madrileña o se remite al tercero o cuarto hermano de los futbolistas, referente de Godoy Cruz. El GPS de los Fernández parece infinito.
Ah, otro colega amigo Marcelo Fernández Bitar, fue el encargado de compilar los cincuenta años del rock nacional.  Con otra amiga, periodista de Perfil  y tocaya de él, Clara Fernández Escudero, solíamos debatir sobre series, escritores y  músicos.
Si prueban en facebook buscar cual vieja guía telefónica, descubrirán Fernández propios y ajenos.
Siguiendo con la página que nos ilustra en esta materia, la fama de tal nombre tiene antecedentes: 
Muchos conquistadores españoles llevaron el apellido Fernández o Hernández. Hay quien les acusa de duros, crueles y avariciosos. Lamentablemente, es cierto en algunos casos. Pero los historiadores están de acuerdo en que los hubo tan dignos y leales como Hernando de Soto (aquí encontramos el patronímico de Hernández) que no sólo pasaba largos ratos acompañando al inca Atahualpa, prisionero de Pizarro, sino que llegó incluso a enseñar a jugar al ajedrez al desventurado Emperador y se opuso, aun sin éxito, a que Pizarro le hiciere ejecutar.
Verán incluso que no es descabellado dividir la existencia presente entre los Fernández y el resto.  Mi abuela Vicenta Rodríguez, ahogó tal privilegio para los míos, pero no desespero.

Será cuestión de buscar. Por lo pronto, yo no encuentro ningún maleficio en cruzarme con uno de estos, por el contrario, siempre parecen dejarte una enseñanza. 
Queda claro, eso sí, que es un error, caer en la trampa de dejarlo pasar por alto. Nunca falta un/una Fernández que te sorprenda.  

* Así hoy uno puede notar que Clarín elige llamarla así cuando tiene ganas de encerrarla y suma el “de Kirchner”, precisamente para refrendar lo que para ellos significó la década maldita. 
Como contrapartida, antes desde los medios o la militancia, siempre fue Cristina Fernández de Kirchner, con todas las letras, a fin de emular en su figura, una manera eficaz de sostener el nuevo movimiento o fortalecerla como líder politica.
Como sea, refundar la Campora por La Fernández, hubiese sido más que complicado.

**Otros Fernández: Coco (productor de El Trece) Daniela (ex Fax, conductora y movilera)
***Tómense la libertad de sumar más a la lista. Saludos












viernes, abril 21, 2017

Mismo Cumple ¿tonta coincidencia?

Además de la tana sagitariana interpretada por Valeria Bertuccelli que salvó a la película del Chueco ("Un novio para mi mujer"), con la célebre escena de las coincidencias astrológicas durante una fiesta, existen otras casualidades inútiles que pueden ser bastante "productivas", en esto de hablar al pedo, si no hay un debate existencial o una razón excluyente que acapare la atención de la audiencia. Conversacionalmente hablando.
Los invito a que se sumen a este cuadro de situación. A saber: celebridades cuyo natalicio coincide, razón clave para el levante o, cuanto menos, establecer un intenso romance (hasta que el argumento vaya difuminándose)
Entre tantas tareas zonzas, la de cotejar los cumpleaños de los famosos, alcanza para que, de vez en cuando uno repare en aspectos atípicos. De esos que a los periodistas nos encanta jactarnos como hacer juegos de palabras con los apodos (Bruja, Chacho, Bichi, Patón, Chancha, Cuchu) o apellidos de los futbolistas (Kaká, Pato, Elano y Ganso), alguno que otro excéntrico  Lewandowski o el más cercano Kuyumchoglu.
Otras pavadas refieren al paso del tiempo: ¿Vive Doris Day? ¿Mirá cuántos cumplió James Bond? ¿También Benvenuti, ese peleó con Monzón, no? y más acá "¿Qué es de la vida de Peggy Sol? ¿Y Fabio Zerpa?
Claro que el último gran hallazgo surgió por casualidad ¿Los protagonistas? Inés Estevez y Javier Malosetti. ¿Adivinen por qué, qué tienen en común? Sí, cumplen años el mismo día, 26 de noviembre (la ex de Vena le lleva un año) ¿Hay alguien de este lado del planeta capaz de dejar pasar por alto tal dato insignificante en apariencia? Si hasta el más distraído ya se anima a repasar una hipotética escena. "¡¡No me jodas, yo también!!", más que seguro tiró alguno de los dos, en lo que probablemente derivó en una noche larguísima.

Después siguieron los shows compartidos, la actriz que devino en cantante, el músico que amplió su repertorio para no dañar aquella sacrosanta casualidad. La historia cerró con elogios tuiteros y despedida (agradecida) de la ganadora del Martín Fierro. Y la promesa de continuar un tiempo más con la gira de a dos. Estela de un respetado final. Al fin y al cabo, son del mismo signo, che ¡y nacieron el mismo día!.

En esta lista también del espectáculo vernáculo se suman Christian Sancho y Valeria Britos (18 de abril del 75 y 76, respectivamente)  No sean malos, siempre me acusan de pretencioso y de complicado. Acá derrapo con otro ejemplo y una historia que, según las revistas del corazón y los portales empalagosos, terminó mal.

A mi me gusta más la historia de dos exponentes de Hollywood. Por sus diferentes carreras, por cómo se dio la historia y porque hay algo de esfervecencia sexual en sus primeros encuentros. Hablo del hijo de Kirk y su compañera galesa: Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones. Los dos celebran su natalicio el 25 de septiembre, sólo que el actor de Wall Street le lleva a la novia del Zorro unos...25 añitos. "Voy a ser el papá de tus hijos", tiró el protagonista de Bajos Instintos, el mito de una de las parejas icónicas del rubro siguió con el desenfrenado romance, lo que le valió fama y hasta un tratamiento, para aplacar la adicción al sexo.


El otro caso que destaco es arbitrario (como todo lo que se publica aquí) y quizás, tirado de los pelos. Los dos protagonizaron uno de los pocos filmes románticos de Martin Scorsese y, también el destino, los honró con la misma fecha del calendario. Es el 29 de abril cuando, Michelle Pfeiffer y Daniel Day Lewis soplan las velitas.
Sí, la pareja de La edad de la Inocencia, enamorada a destiempo, con Winona Ryder como la mala de la película. Si no hubo pasión en los sets de filmación, la escena entre ambos, reconocida como de las más sexies de la historia del cine, merece suponer que sí.

Por ahora es suficiente, se aceptan más ejemplos de este formato (escritores o artistas en general, o simplemente conocidos). Desenmascararlos permitirá entender si basta el principal motor de sus encuentros como para sostenerse o si no es más que un vano intento de justificar lo injustificable.
Fallido intento de Viviste y van...
 


Castelao, Van Eyck...lapiceando

Desde hace un tiempo, no mucho, cuando la atmósfera se torna densa y las palabras ensordecen todavía más lo cotidiano, elijo dibujar.
O mejor dicho, copiar.
Esta suerte de catarsis para depurar y silenciar las ideas, comenzó un par de años atrás con una libretita, motivada por los trazos de Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao, ese pariente de mi abuela que le sugirió tener un segundo hijo (mi vieja), "porque si se te muere uno como me pasó a mi, el dolor se hace insoportable", aconsejó en su momento aquel republicano gallego.











Médico, escritor, militante e ilustrador, quien se destacó como embajador de sus compatriotas en el exilio, refleja en un trazo sutil, sintético y despojado, la vida de los desclazados.
Y así está uno, lápiz y papel en mano, para reproducir el sueño de un guarda de tren, dos viejos sentados o uno, vestido de gala, saludando, sombrero en mano.






Ayer intenté ir algo más lejos en esta terapia solitaria, con una enciclopedia sobre la Historia de la Pintura. Aunque sea lo suficientemente consciente de mis limitaciones y asuma que este palo ya no será mío, intentar bosquejar algunos cuadros ayuda a pensar la energía desde otros aspectos ¿Perspectivas? Digamos.
 Y así un tipo dentro de un sol (si no es {él propio febo humanizado), pintado por William Blake en 1794, The Ancient of Days y lanzando rayos, obliga a aprovechar el sombreado del grafito para separar luz de oscuridad.

Claro que en el fondo, yo sabía de otro cuadro atrapante de este manual,  El Matrimonio Arnolfini, de Van Eyck. Como neófito, cometí el error de arrancar por la cabeza del mercader, Giovanni para empezar a copiarlo. En el acto cambié por lo que parecía más básico, la ventana. Y ahí, la primera sorpresa. El cuadro, les recuerdo es de 1434 y si se observa con atención, la luz que ingresa a la oscura habitación, aún en un espacio reducido, cuya iluminación da tal realismo que podría confundir ese espacio con cualquier foto digital de estos tiempos.



El retrato de don Arnolfini y su esposa Giovanna Cenami está plagado de simbolismos que un día de estos sumaré para deleite nuestro.
Por ahora prefiero quedarme con el increíble talnto del pintor flamenco para enlazar vestido y brazos a tal punto de volverlos indisolubles. Bah, a lo mejor, tal percepción, no hace otra cosa que ratificar mi ignorancia en este rubro, lo que puede convertirme en un admirador fácil.
Al menos, dos lápices ordinarios y una decena de A4, ayudan a hacer de lo pesado, liviano, lo rutinario, singular, lo esquivo, posible. Nada mal para primeros torpes (pero nobles) trazos.
Saludos.