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miércoles, octubre 16, 2013

De correctivos, delitos heredados, apropiadores y #bullyingmediático


En estos últimos quince días, como nunca quedaron en evidencia cuán importante es saber imponer reglas y condiciones en la agenda del interés social, a partir de la comunicación. Así, se pasó del síndrome de hubris, a la política de la lástima, la simulación de operación, el “no habrá cambio en las pasos a pesar de la operación de Cristina” hasta las últimas recomendaciones de que “debe mantenerse al margen de las cuestiones políticas”, o algo por el estilo, más o menos si es que la presidenta pretende sobrevivir a la vorágine de quienes predicen la deseada derrota electoral.

En el medio el #fuerzalanata surgió para contrapesar al suyo, con una insólita internación urgente a la Favaloro, seguida por el Británico y ensalzando el riesgo de muerte del periodista de PPT. Misteriosamente repuesto enseguida para felicidad de su audiencia obediente, el hombre volvió el último domingo, con un look más acorde a las circunstancias clínicas. Los 3000 millones del banco mundial eran una circunstancia y el no debate del presupuesto en EEUU, seguía ninguneándose en la tele para no hacernos recordar al lastimoso papel del Grupo Aaah, en 2011.
Por suerte para los exponentes y fervientes trabajadores del #bullying en cuestión, estaba Cabandié. El pibe era pan comido en un debate donde de antemano sabía de la buena disposición entre UNEN y PRO, así que sólo se trataba de acotar a la negrada porteña, con este pibe de rostro rígido y dudosa posición.
Y ahí, la sucesión de exabruptos, poco felices de la “Michael Jordan” de las contiendas televisivas, hábil descripción de JPV, llevó a varios a pensar en volver a foja cero o recurrir a opciones non santas para recuperar los votos obtenidos.


Sin embargo, el pedido de correctivo de Cabandié, les devolvió el alma al cuerpo a los fervorosos expertos en viralizar cualquier circunstancia detractora de este gobierno. La desafortunada, autorreferencial y heroica descripción de Juancito respecto de la dictadura, tendrá un costo enooorme para su carrera política y lo colocará en el lugar que los porteños desean: más que hijo de desaparecido, debió ser hijo de apropiadores, figura que aquellos que se jactan de la teoría de los dos demonios, prefieren obviar, sin considerar que la situación de los chicos secuestrados entregados a los persecutores de sus padres, supera holgadamente las secuelas del genocidio nazi.


El último video explica en parte la impotencia del pibe. Mientras en tres días se incendiaron dos conventillos en la Boca, que incluye muertos y de los que nadie se explaya, el sospechado de la muerte de Araceli, huele a exponente de las fuerzas, yo aprovecho el bullying de ustedes, para decirles que Lilita tiene razón, los delitos no se heredan…en cambio, sí hay cuestiones vinculares (doy fe) que se te impregnan en la piel y que hacen falta más que varias décadas de terapia, para sacarse de encima esta cosa prepotente. Cabandié, recuerdo, creció en una familia de apropiadores. Acaso, el sueño de encontrarse, al menos simbólicamente con algo suyo, referido a la historia de sus padres, resulte demasiado molesto, como para aceptarse (o sentirse orgulloso, al punto del desgraciado y altanero exabrupto) En cambio, los Miara, los tipos que saben de autoridad con sentido común, hoy escriben desde un dudoso púlpito. Incluso Vicky Donda, tratando de ser obstinadamente correcta, para quedar en sincro "del deber ser ciudadano".
Recordamos los saqueos duhaldistas del 2001, pero evitamos hablar de la orden radical o de la Alianza (señora Meijide, usted también debe crecer), que se cargó a varios muertos. La gente que reclama seguridad, cámaras éticas, más policía y hoy le da espalda al tema narcocanas rosarinos, por ejemplo. Los tipos que hablan de los nobles gendarmes (“son otra cosa”, ellos te cuidan bien) parecen comprender al siniestro “Qué tenga buen día”, coronando casi con sorna el tramposo filmador del diputado del FPV, después del largo amoldamiento y la camarita feliz) Acaso todo esto, justifique por qué un pibito devenido en diputado, va a merecer iguales derechos que los verdaderos derechos y humanos. (da para un debate más profundo, pensando en cómo desmontar la teoría de los dos demonios, sin que eso signifique santificar a unos, por la maldad de los otros, pero sí repensar qué decir frente a los casos de chicos que se quedaron en el medio de la contienda, léase, con familias ladronas de hijos montoneros o, como les gustan más a unos, despectivamente "subversivos")

“Estás acá gracias a la democracia”, cerró Lilita a su oponente. Más o menos, la democracia, todavía no sabe qué hacer con esos hijos cuyos vínculos se van armando de a retazos.
El tema sigue...

lunes, agosto 12, 2013

Nuestra gata Lilita y las chicas del poder

No es joda, pero allá por el 2001, tuvimos con Gabriela nuestra segunda gata, Lilita. El primero, zorrino, había sufrido aquel síndrome de insuficiencia renal fulminante que heredamos de una amiga en común, tras mudarse a Nueva York. Lilita llegó como un pajarito, comiendo galletitas de arriba de una parrilla sin usar, cual pajarito. El nombre surgió como reflejo, impredecible, inmanejable, cariñosa o agresiva al mismo tiempo, el felino bien merecía el nombre de nuestra dirigente apocalíptica.
Difícil fue mudarla de Sarandí a Berazategui, es lógico, su
homónima hizo el viraje opuesto y aún sufriente quedó muy claro que a la rubia la ciudad de la furia le sienta mucho mejor que el impenetrable.
En cambio, como a nosotros, saltar del fantasmagórico y ficcional avellaneda city al más profundo gba, significó un salto inverso. Pero aprendimos.
Ayer Carrió, esa mujer que bien podría haber bajado un cambio luego de los últimos golpes, surgió de sus cenizas, altiva como siempre. Diciendo que las familias deben pelearse "porque si no es aburrido", a propósito de su "espíritu republicano", en sincro con UNEN, pero cual protoperonista reflejó por enésima vez que "a la negrada, ni justicia"...salvo que seas un Pino, viejo militante de las causas blabla.
Pero debo decir que nuestra Lilita, cambió, se templó. Una de sus hijas, nube, se quedó con nosotros y la desdicha de la fragilidad felina, en donde el sol se encargó de agudizar con un cáncer fúlminante, acabó con la cría antes que su madre. La nuestra, la doméstica, aprendió a mimarnos y ser mimada, se adaptó al crecimiento de los chicos, disfrutó de la independencia de quien goza de las bondades de "no ser castrada" (se podría escribir mejor esta construcción, pero por ahora sale así) y se hizo querer, tanto como aquella primera (o primaria) que entonaba más el discurso morenista que el cierre del nuevo testamento.
Ayer, con su chalina cachorrubiana, su pelambre pachamamesco, pero rubio furioso, sus labios pintados exageradamente, cual Casero trasvestido, el huracán volvió, dio cátedra primero en la tribuna porteña, esa que le había dado la espalda por loca, en un ámbito que extrañaba ("cuánto tiempo sin tanta gente cerca", habrá pensado) y luego, en la casa de su amante visible, el Durán Barba de la ex alfonsinista, aliancista, Arista, lider de la Coalición Cívica y ahora de la Unen.
"Lo único que escuché de Cristina Kirknerr es que nunca nos mintió", arrancó en el estudio krispeitor y  una carcajada de la tribuna de chicos de la UCA, se excedió, acaso más eufórica que en otros programas.
Mi recuento selectivo, ese que surge durante las derrotas para no quedar herido de muerte, o de cierre dominical, me recordó aquel "vienen con armas", que la confesa radical reveló a Mariano Grondona, en esto de contraponer verdades y  mentiras ajenas.
Justo unos minutos antes, esa mujer, que para la negrada es "Esta mujer", arrancó cuanto menos "más morocha que nunca", o al menos abstrayéndome del colágeno y esos aspectos más antipáticos de Cris, uno la vio así.
"Es increíble tener una visión tan optimista después de perder, no?", preguntó posteriormente un Lanata sin filtro (o sea, sin el cigarrillo que sí se permitía fumarse en América y que Magnetto le quitó). "Se llama utopía, gordo", se me ocurrió decir y la referencia me retrotrajo a Galeano, a Benedetti, a Serrat.
Después me fui a acostar y entre el recuerdo de mi Lilita (reposa en el fondo del jardín, junto a su hija, un roble que crece y mi abuela), con Gabriela concluimos que son "demasiadas mujeres disputando poder". Y es cierto, ni Almodovar podría hacerlo mejor: Michetti, con su oratoria hippie, pero cheta, Elisa, Cristina, Camaño, Vilma, Patricia..."Bueno, pero está Massa", acota mi mujer. Aunque la puteada de Malena y el pollerudo agradecimiento del tigrense a su chica, ratifica la hipótesis de "muchas mujeres", que, juro, no salió de mi boca.


* Estaría bueno releer la biografía no autorizada de Marta Dillon sobre Lila Carrió, muy amable la autora con su personaje, expone a la incontrolable y pasional mujer que amó a Alfonsín y luego desestimó. Esa que giró con De la Rúa en tiempos de Alianza, que hizo la vista gorda precisamente en la ejecución de De la Rúa de su gobierno y que nunca se animó a la gestión.