sábado, julio 29, 2017

Pura (o mera) hojarasca

Mientras el tumor de páncreas sigue con su trabajo, Nancy hace el suyo. En una casa de ensueño, delgada y canosa, despliega encanto y humor como siempre. Habla del pibe cabeza, metafóricamente claro, recuerda a la gota de grasa, otra editora y nos deleita a Nilda y a mí en un lunes raro con sus notas sobre mascotas no convencionales y perros inflables "que alzan y vuelven neuróticos a los pobres canes calentones", indica.
Recuerda la clase que le dio a JF acerca de la angustia lacaniana (preocupación del Ceo de medios) y en relación a la belleza (inquietud de la interlocutora); entre galletitas de algarroba, degusta y vuelve tentador un sándwich de ananá y jamón cocido ("¿sabés qué deleite es poder comer una vez uno de estos?"). Después explica a partir de su cumpleaños se prometió dar pelea. Hay pinturitas nuevas (faber, "caras", describe), mandalas que la esperan y un equipo de música en camino vía mercado libre. "Al tipo le expliqué que sólo quería escuchar las cuatro estaciones de Vivaldi y me ofreció otro a mejor precio".
Hay también una frase que nos dejó rebotando a mi compañera de visita "la vida es pura (¿o era mera?) hojarasca".
Y uno comprende que su reflexión va más lejos que el presente y que nuestra percepción.
Me prometo revisar cuanto antes el significado de hojarasca. Siempre me encantó esa palabra, pero que puta cosa quiere decir. Hojarasca me suena a metáfora colada de poema español. La vaga asociación me lleva a todas las hojas son de ya sabemos quién.
Y me viene la imagen de aquellas que suelen desvanecerse, tras una larga siesta en un libro celosamente guardado. Me resisto todavía a resolver el enigma. La falsa semana vacacional se hizo larga. Mucha foto, abrazos interrumpidos, quejas, dolor. Dolor de rodilla.

Un semáforo que me demoró en Santiago del Estero y Chile, laaarguisimo, si no eterno.
Ahí estamos el fletero y yo esperando el verde y contemplando el paso lentolento de un enano en la esquina arrastrando su mochilita con sus piececitos-manos, en una travesía que pareció una eternidad. "Hojarasca, digo, de qué me quejo", cierro con esa reflexión hipócrita y cristiana aprendida para consolarse y eludir la vista de la miseria.
"Sabelo, sepámoslo, siempre se puede estar peor". Yo sigo y guardo en mi retina la foto del enano. Ya en casa pienso si habrá llegado a su destino con tan acotado ritmo.

Con mi amigo de siempre, además de música y de la radio, hablamos, por supuesto de mujeres. Le cuento el chiste que oí el pasado domingo de un standapero de Telefé. Era algo así como un murciélago ingresando a la casa de su madre, ella lo atacó "¡con raid! se imaginan", pregunta el tipo con clase. "Quise confundirlo", se justificó la señora, a lo que él agregó otra letanía para considerar a futuro (nada que ver con la pura o mera..) "Y si quisiste confundirlo, ¿por qué no te lo cogiste y después dejabas de atenderle los llamados?"
El chiste es interno pero calza o suena elemental para quienes semana a semana intentamos descifrar los enigmas del falsamente reconocido sexo débil: ellas.

Antes del viernes, la historia siguió con una terapia ajena de media hora, wasaps amables, la grilla radial que cierra la segunda parte del programa dedicado a los ochenta. El final de River vía Netflix, antes el nacimiento de Damián (real, no ficticio), primer hijo de Blanca. ¿casualidad asociar a ambos?
Las ganas de nadar de noche, a propósito de una escena de la serie, las respuestas contenedoras en facebook, el dólar que sube, las importaciones y el descontrol ecológico ¿vieron la baranda que hay x el docke? Tranquilos, si a Macri les chupa un huevo ¿quién será capaz de controlar a sus socios?

Hay una propuesta de Netflix para empezar a mirar Ozark, suspenso y familia en apuros por lavado de dinero. Luego del cuarto capítulo, concluyo y comparto mi reflexión a confianza, acerca de interrogarnos sobre si ver determinadas y tantas series también no van moldeándonos ciertos comportamientos.
Sí ya sé, somos lo suficientemente inteligentes como para no dejarnos manipular...bah, yo no creo que sea tan así, cuando te das cuenta, terminás hablando del tiempo, quejándote del presente y soltando la boba y sabia frase que ratifica tu inminente vejez: ¡Qué barbaridad! Este país..blablabla.
En síntesis, cualquiera es manipulable.

Antes de hojarasca y el veredicto del enigma que tiró Nancy, digo x facebook "sólo caminar", es mi rodilla la que habla x mí. Desde hace tres meses el diagnóstico de artrosis parece haberme abatido un poco. Incluso con esa falsa torcedura de ligamentos, me ilustré un potencial cáncer de huesos, a ver si lo exorcizo o lo acelero. Ya sé, con eso no se jode, pero ¿cambiaría algo si fuera cierto enunciarlo o negarlo? Cómo saberlo. "Desde lo de la rodilla, no volvió a ser el mismo" ¿sentenciarán?

Y aquí voy, tengo conmigo el mate, pero también el segundo tomo del diccionario de la Real Academia Española en el escritorio. (la foto dará fe) Lógicamente avalaré también lo que digan los sabios de la web, pero primero, el papel:
Hojarasca: conjunto de las hojas que han caído de los árboles. 2-demasiada e inútil frondosidad de algunos árboles o plantas. 3-cosa inútil y de poca sustancia, especialmente en las palabras y promesas.

Me quedo con la explicación del papel, lo siento, me gustan más estas descripciones.
Ya hoy a la tarde había pensado que uno puede vivir cada momento como único sin que este pensamiento suene a autoayuda. De hecho, si uno sintoniza mejor lo que percibe, lo es: una tarta hecha con buen gusto, un café (interminable para los mozos que quieran rajarte), pero fugaz para quienes se ilusionan con que ese encuentro no se termine nunca.
Este texto es pura hojarasca, (no mi deseo de volver a las intensas caminatas).
Sin embargo, esperaré el primer mandala de Nancy subido a facebook y ahí entenderé que a toda hojarasca le corresponde un único e irrepetible viento. Quizás en eso, aún efímero, seremos únicos.