miércoles, agosto 02, 2017

Ozark

Los pajarracos del afiche en la pile no te dicen nada, aunque veas billetes volando.
A priori pensás, otra de narcos, de merca. Encima el flaco, Jason Bateman tiene cara de nerd, no suma, muy convencional. Pero hay algo, en ese comienzo, que te suena cercano y muy familiar.

"Plata, pasta, efectivo, mosca, contante, billetes, monedas, metálicos, dinero, eso que separa a los que tienen de los que no tienen... ¿Como  3,7 dólares por cuatro litros de leche? ¿O 30 dólares por cortar el césped? ¿O es un activo intangible? Seguridad o felicidad. Tranquilidad. Sugeriré otra opción, dice la voz en off de Martin Bryde, el protagonista,  el dinero es un parámetro de medición. Cuánto dinero acumulamos en la vida no es consecuencia de quién sea presidente, de la economía, de si explota una burbuja, de si hay malas rachas o malos jefes. Deriva de la ética laboral estadounidense, la cual nos hizo el mejor país del mundo. Es resistirse a la idea de los medios sobre lo que significa ser un buen padre. Es perderse el partido, la obra, el concierto, porque estás resuelto a trabajar e invertir en el futuro de tu familia. Y hacerse responsable de los resultados de dichos actos. Paciencia, frugalidad, sacrificio. ¿Qué tienen en común esas tres cosas? Son elecciones, el dinero no es sinónimo de tranquilidad. No es sinónimo de felicidad".

El dinero es, en esencia, el resultado de nuestras elecciones.


Definitivamente Ozark confirma que hoy por hoy, las series pueden revelar aspectos más profundos que exceden el mundo de la política, sociología, la psiquis y, si me permiten, de la filosofía.
Es que a esta familia convencional en apariencia le toca lavar ocho palos verdes en un lugar de relax, si quieren salvar su pellejo. Y allí van los buenos de Bryde, a parar en una casa habitada por un viejo con una enfermedad terminal. Ahí Charlotte la adolescente, sin comprender por qué debe abandonar a sus amigos de Chicago, para adaptarse al ritmo cansino de los lugareños, cual pajuerana. 
O el pequeño Jonah  (atentos con este pibe, Skylar Gaertner) investigando a través de Google, las consecuencias que puede generársele a su padre, el hecho de haber sido contratado por un cartel mexicano. 
O la bipolar Wendy Bryde quien paga las consecuencias de ser descubierta como esposa infiel para dejar de ser esposa y reconvertir el vínculo en una sociedad, urgida por el vértigo de jefes narcos soplándoles la nuca.
Si se dejan llevar, si se atreven a evitar comparaciones, Ozark puede resultar una increíble alternativa para reflexionar sobre nuestro presente, personal, social, global. 
Espiando las primeras críticas, uno deduce que este formato ya incomoda demasiado. No tiene la tranquilidad estigmatizante de Homeland, ni cuenta con enemigos de rasgos ajenos. El enemigo está adentro. En la notable inteligencia del especulador financiero que hace malabares para sobrevivir. En un lago que podría emular al Nahuel Huapi, pero con las condiciones de Chascomús, la región no da para lavar tanta guita. Pero igual sucede.
Deténganse por un rato a pensar cómo el matrimonio le explica a sus hijos la razón de su huída, de qué manera una adolescente usa instagram para compartir este falso paraíso, que nada tiene de fiscal, pero sí de tufillo permanente a bolonquis varios. 
Hay burdeles, religión, sexo, traición (aunque afortunadamente más sutil y menos ridícula que House of Cards) y muchas explicaciones que ayudan a entender la relación economía con "nuestras elecciones" y sus consecuencias.

Dejo dos joyitas rescatadas del cuarto capítulo (son diez) y un monólogo explicación de Jonah respecto de su objeción a firmar un documento que castiga el consumo de alcohol y drogas...Hay otras reflexiones que compartiré, si tienen ganas de leerlas claro, en un post más. Saludos.


* Introducción al lavado de dinero
Digamos que encuentras una maleta con cinco millones de dólares. ¿Qué comprarías? ¿Un yate? ¿Una mansión? ¿Un auto deportivo?  Perdón el IRS (nuestra AFIP) no te dejaría comprar nada de valor con eso.  Así que debes poner el dinero en el banco. Pero hay un problema, ese dinero sucio está demasiado limpio.  Parece nuevo, salido de un banco. Tienes que avejentarlo.  Arrastrarlo a la tierra, pisarlo con el auto. Lo que sea para que parezca viejo.  Luego necesitas un negocio que maneje efectivo. Algo fácil y divertido con libros contables fáciles de manipular. Sin recibos de tarjeta de crédito, etc. Mezcla los cinco millones con el efectivo de negocio alegre. La mezcla va de un banco estadounidense a uno de cualquier país que no se rija por el IRS. Luego pasa a una cuenta común y corriente. Y voilá. Simplemente accedes a una de las más de tres millones de terminales. Porque tu tarea terminó, tu dinero está limpio. Es tan legal como el de cualquiera.

**Chicos y causas
- Quiero pedirles que firmen este documento e



n contra de las adicciones
- ¿Puedo  pensarlo? Es complicado, el aspecto económico. ¿Quiere que firme algo en lo que no creo?
- ¿No te parece importante negarte a la droga y el alcohol?
- No es tan sencillo
- ¿Por qué?, la droga genera adicción y genera delito y muerte.
-Impulsa a la economía nacional. ¿Sabe qué es el producto bruto interno? Es el total de dinero gastado…
- Sí, sé lo que es.

-Yo no dudaría en firmar algo que dijera…sería genial si nadie se volviera drogadicto.  Pero la gente es adicta a las drogas. Y para conseguirla tiene que comprarla ¿verdad? El narcotraficante tiene que mantener a su familia. Ellos son inocentes no pueden pasar hambre. Necesitan una casa, auto, comprar ropa, necesita un auto. Y según una teoría, el dinero de la droga fue lo que evitó el colapso de la economía global en 2008. Al estallar el mercado inmobiliario. Ese dinero fue el único disponible para apuntalar a los grandes bancos.  Sin mencionar los 350 millones de narco dólares que financiaron los puentes, las rutas y la atención sanitaria. Incluso la educación, quizás parte de esta escuela.