sábado, abril 22, 2017

Mundo Fernández



Me pasó con las primeras crónicas de los martes de Rodrigo Fresán, suponer que éste exageraba utilizando el apellido Rodríguez para describir al español medio. Incluso cometí el error de quedarme con la idea de que sólo estaba parodiando al mismísimo Rodríguez Zapatero. Tiempo después, entendí que no es Pérez, el simil del apellido desde esta parte del patio trasero del mundo si no, Fernández.
Medítenlo por un rato. Fernández, refiere a la soltería de la madre de todas las maldiciones de la naturaleza (Cristina) y de ahí, para abajo, a los costados, atrás y adelante. *

Es que el apellido Fernández -separándolo del nombre Fernando o del propio Hernández, apellido que conserva el mismo origen como veremos-, dice mucho. 
Ya  me ocuparé del significado formal, pero si observan a priori y piensan en aquellos que los rodean y los que trascienden a la opinión pública, no son de bajo perfil precisamente. Así, Néstor sumó a dos Fernández para su gabinete, que todavía hacen ruido: Alberto y Aníbal. Contemplar sus carreras políticas, los define como personalistas, cambiantes y para nada sumisos. 
Piensen qué siguió con la separación de tal binomio.
Siguiendo con la política, aún algunos nos preguntamos si Fernández Meijide es la contracara de Lilita en esto de “cambiar”, aunque sus conversiones las haya hecho subir y bajar en la imagen, a diferencia de la zeligniana Carrió. Bueno, lo mismo podría decirse de los anteriores (en esto de ser cambiantes). No hay que dejar todo en manos del apellido.

Y el tema de combinarlo con el segundo nombre por parte de madre, me remitió a otros ejemplos. Se sabe que la mención doble da un prestigio vinculante a las familias patricias argentinas, como Fernández Lobbe, el rugbier, o Jorge Fernández Díaz, el escritor y periodista. Claro que en ambos casos, Lobbe y Díaz no llamarían demasiado la atención (para el caso lo mismo que Meijide a secas), de cualquier modo, con tantos Fernández en este lado del mundo, podríamos justificar tal combinación.
Así descubro que hay tres Fernández en La Nación, entre sus columnistas. El citado y reflexivo de Radio Mitre y Dominical (el autor de Mamá, como el resto de sus tocayos,se autoemuló en un libro homónimo), la colega y amiga Diana Fernández Irusta y el honorable Ezequiel Fernández Moores, ejemplo del mejor periodista deportivo e indenpendiente, aún en el diario de Los Mitre.



Provocadores, talentosos y controvertidos, nunca faltan Fernández en el seno deportivo. Y no me detengo sola mente en Walter, aquel puntero de Racing que se perdió en las pasiones de Silvia Peyrú, en su momento pero que honró, según sus hinchas, el buen juego en los años de sequía académicos. Más acá, los hermanos Fernández son noticia por sus goles, lesiones y vida agitada. La paradoja muestra a uno, víctima de la droga en el club citado y otro, presto a su regreso en el vecino Rojo. Además de otros tres pidiendo pista desde  clubes más humildes.
A F. Lobbe y los susodichos, sumamos al talentoso Chino Fernández en golf, descuento muchos tocayos en el fútbol, boxeo y automovilismo y rescato al excelente triplero de básquet.
Prueben hacer un juego y verán cómo los F. salen por debajo de las piedras. Ahí está Laurita Fernández, tercera en discordia entre Barbie y Fede; Guillermito Fernández, de tanguero a romántico, Silvia Fernández Barrio, quejándose de las manos sueltas en plena cobertura de uno de los desgraciados atentados de nuestro país o Fernández Llorente, ex periodista de la Corpo y hoy conductor en C5N. 
Nunca pasó desapercibida Cinthia Fernández, coronándose como una mediática de pura cepa. Distinto es el caso de Luli Fernández. El diseñador Benito Fernández, tampoco falta cuando se lo necesita. Especialmente a la hora de analizar a las mejores y peores vestidas durante el Martín Fierro. 


La Fernández Fierro garantiza talento musical y hasta ofrece un espacio en Palermo a quien guste mandarse.  ¿Si son Fernández mejor? , cómo saberlo. Pensando en el clásico de nuestra literatura, el Martín Fierro, es cierto, fue escrito por José Hernández, pero todo tiene que ver con todo.
La página referida a la historia y heráldica del patronímico en cuestión revela que “El apellido Fernández se trata de una derivación del nombre propio Hernando o Fernando, cuna y origen de Fernández o Hernández. Identificar al primero que usó este apellido es prácticamente imposible. No lo es, sin embargo, localizar el origen de las familias que en distintas regiones irían creando las líneas que difundieron el apellidoEl apellido se ha distinguido en todas las actividades del ser humano: Bellas Artes, en la Medicina, Literatura, Química. Física, Religión y en la Milicia.

Mientras hago una pausa al recuento oficial, debo decir que he contado con varios compañeros en mi vida, con semejante patronímico. A Niki Fernández (apodo, quizás necesario para fortalecer nuestro ayuda memoria del secundario), todavía lo veo muy de vez en cuando. En cambio, a Cristina Fernández (no la presi, claro está) jamás volví a cruzármela después de segundo año. 
Sí me quedó grabada la historia del ruido a llaves en su casa “tomada”, según contaba con más sorna que angustia a un improvisado auditorio allá por las horas libres del secundario en Avellaneda.
Más cerca, celebro mi amistad, aunque nos veamos poco, con Lino Fernández, hijo de un artista plástico, pero sobretodo, tipo noble, de bajo perfil aunque siempre inquieto. Viajero, cinéfilo, guitarrista y amante de la buena música, con él compartimos mediodías en Perfil y largas charlas con nuestra querida y recordada Sole Fernández, ambos diagramadores.
Wikipedia afirma que, según un estudio realizado en 2015,  es el cuarto apellido en importancia de España y amplía “Dado que Fernández es un apellido patronímico no existe un origen común y tampoco existe un escudo único para el apellido, existiendo por una parte diferentes linajes o casas solares con derecho a usar escudo y por otra apellidos sin escudo por no pertenecer a una casa solar, no teniendo parentescos entre sí unos con otros”  Se sabe además que el ez, refiere a “hijo de”, por lo que incorporar a esta lista el número de Fernandos  que conocemos haría que el post se tornara denso e interminable.
Usar el arroba en twitter es como caer en un agujero negro, ni que hablar el hashtag, te traslada automáticamente a un productor de habanos, a la Cámara de Comercio madrileña o se remite al tercero o cuarto hermano de los futbolistas, referente de Godoy Cruz. El GPS de los Fernández parece infinito.
Ah, otro colega amigo Marcelo Fernández Bitar, fue el encargado de compilar los cincuenta años del rock nacional.  Con otra amiga, periodista de Perfil  y tocaya de él, Clara Fernández Escudero, solíamos debatir sobre series, escritores y  músicos.
Si prueban en facebook buscar cual vieja guía telefónica, descubrirán Fernández propios y ajenos.
Siguiendo con la página que nos ilustra en esta materia, la fama de tal nombre tiene antecedentes: 
Muchos conquistadores españoles llevaron el apellido Fernández o Hernández. Hay quien les acusa de duros, crueles y avariciosos. Lamentablemente, es cierto en algunos casos. Pero los historiadores están de acuerdo en que los hubo tan dignos y leales como Hernando de Soto (aquí encontramos el patronímico de Hernández) que no sólo pasaba largos ratos acompañando al inca Atahualpa, prisionero de Pizarro, sino que llegó incluso a enseñar a jugar al ajedrez al desventurado Emperador y se opuso, aun sin éxito, a que Pizarro le hiciere ejecutar.
Verán incluso que no es descabellado dividir la existencia presente entre los Fernández y el resto.  Mi abuela Vicenta Rodríguez, ahogó tal privilegio para los míos, pero no desespero.

Será cuestión de buscar. Por lo pronto, yo no encuentro ningún maleficio en cruzarme con uno de estos, por el contrario, siempre parecen dejarte una enseñanza. 
Queda claro, eso sí, que es un error, caer en la trampa de dejarlo pasar por alto. Nunca falta un/una Fernández que te sorprenda.  

* Así hoy uno puede notar que Clarín elige llamarla así cuando tiene ganas de encerrarla y suma el “de Kirchner”, precisamente para refrendar lo que para ellos significó la década maldita. 
Como contrapartida, antes desde los medios o la militancia, siempre fue Cristina Fernández de Kirchner, con todas las letras, a fin de emular en su figura, una manera eficaz de sostener el nuevo movimiento o fortalecerla como líder politica.
Como sea, refundar la Campora por La Fernández, hubiese sido más que complicado.

**Otros Fernández: Coco (productor de El Trece) Daniela (ex Fax, conductora y movilera)
***Tómense la libertad de sumar más a la lista. Saludos