jueves, enero 05, 2017

Antes del 17 en El Cortijo

 Ahí estamos, cinco desalmados de la promoción 81 del ENCA en El Cortijo. Encuentro arbitrario, según reprocha una de las "privilegiadas", pensando en la lista selectiva nunca hecha de esta reunión para despedir el año.
Una curiosidad de esa noche donde el calor presagiaba de la peor manera el cierre del 2016. Calor y calles solitarias, con muchos pibes limados en la noche, dispuestos a abrazarte o aprovecharse del cariño cerveceril para estirar tanta carencia, tanto quebrando.
Nosotros, adentro, le dimos a la parrilla. De vez en cuando nos merecemos semejante manjar, máxime en el principio del fin de las vacas gordas para la plebe (ahí me ubico entre los cinco integrantes clasemedierosbajos, laburantes al fin)
Una curiosidad, decía un par de párrafos arriba y es que ninguno atinó a hacer selfies de nada. Entiendo que con el cinco adelante (cinco de cincuentones) probablemente estemos ajenos al novedoso hábito, pero cada vez me convenzo más que los mejores momentos que uno pasa, no son tan fáciles de fotografiar.
Los celos de adolescentes que perduran caprichosamente en el presente. Las recriminaciones guardadas para algún momento en una libreta secreta, para pelar cuando sea el momento oportuno (si se da) ante quienes se precian por ahora como ex amigos. El rol de ser padres y la doctora imponiendo una máxima: "no hay malos hijos si sos buen padre".
Todo este combo, donde la risa y mi percepción (sentirnos frágiles y eternamente adolescentes), sumadas a la muerte merodeándonos, a nuestras preguntas sobre lo elemental (qué hacemos, adónde vamos, qué será de quienes nos siguen), no haga otra cosa que celebrar el momento, minimizando el ritual del brindis, porque en definitiva, sin exageraciones, ni poses almidonadas, nos sabemos frágiles, dubitativos de a ratos...pero vivos.