jueves, junio 30, 2016

País en modo country

La cosa es así: encerrados, seguros, sin ideologías molestas ni visiones demasiado confusas o que nos obliguen a tener que interpretarlo todo.
Porque ¿qué otra cosa es decidir abandonar el barrio, la historia, el ámbito en el que uno se desarrolló y creció, para lograr vivir en un lugar de ensueño? Sin ruidos molestos, sin mugre.

Guarda, la metáfora de este presente le cabe a cualquier espacio que desee simbólicamente sentirse así, "modo country".
El propio vecindario puede optar por esta forma y abstraerse de aquello que molesta.
Hasta los sectores vulnerables que hoy prefieren transitar el nuevo "modelo", pueden animarse a seguir esta manera de encarar la realidad con ojos hacia adentro.

Afuera los problemas ajenos, los intrusos, lo distinto.

Adentro la calma, la espiritualidad, la preservación del ego.

Y si querés saber de qué va la actualidad, hay medios de sobra para contártela, decodificarla sin palabras raras o caducas como capitalismo, solidaridad, sentido común.

Y si querés comprender qué pasa afuera, superando el muro, ¿por qué no aprovechar las cámaras apuntando hacia donde haga falta para pispearlo? ¿quiénes mejores que  nuestros confiables comunicadores para decirnos toda la verdad?

Verdad construida desde una casa soñada, en un ámbito verde, con escuelas modelo y adolescentes de película.

Así sí, la alegría deja de ser brasilera para volverse universal. O mejor dicho, global.