lunes, abril 18, 2016

Sobran banderas

Las redes no dan tregua en materia de sentar posiciones. Y ahí está uno, como tití portando exocet y apuntándole al blanco tentador que se cruce tuiteando, facebukiando, intratableando y todos los ando inspiradores que afloren desde del patio trasero del mundo que es el nuestro.

Entonces veo la página de Olé ninguneando al Rojo y unos sabe por antecedentes y otras yerbas, que no le puede pedir peras a este olmo, por ende promete no comprar ese ejemplar de mierda si campeonamos.

Leo un amigo que pone en contexto el tema Burzaco y su confesión: coimero, por lo menos desde 2005, el capo de TyC. Un rato antes, la chica que protegió a Mauricio y le adelantó su presencia en los PanamaPapers, acaba de arrancar en horario central del noticiero de la TV Pública.
Uno sabe que es un premio y hay poco cómplice cerca que acompañe tal observación.
Y es pour la galerie, sólo sirve para el ego nabo que uno tiene como periodista y sugerir el bobo "qué te dije".
Ah, Macri se reunió con los empresarios....duró 13 minutos, bien operativos los CEOs en esto de no desperdiciar el tiempo.

Los ejemplos cunden y podrían expandirse sin freno a otras discusiones: el superclásico devaluado, la pobre Dilma y su laberinto sin salida, Larreta en silencio frente a las fiestas electrónicas, Gabi Michetti separando las aguas ("una cosa son los pobres drogándose, otra la gente normal").

Hasta la lluvia da letra para enfrentarse. Igual se añoran las discusiones de antaño por Charly García, la tramposa mirada de Cronemberg, el lomo de Andrea Politti, el sentido del suicidio de Althusser. O por qué no creerse en serio que las utopías están ahí, al alcance de la mano siniestra (no se asusten, zurda)
Pero no, eso no corre más.
La inmediatez me obliga a manifestarme, en nombre de una libertad poco fiable o insulsa.
Extraño otros debates que, si me pienso cruzando el túnel del tiempo, fueron más hipermásjugosos e inteligentes que tanta batalla inútil o efímera a propósito de nada.
Bandareando.