viernes, febrero 26, 2016

La foto "casual" de Estela y Mauricio

"Estela le chupa un huevo", apenas supo que estaba en la agenda de la visita de Hollande, armó de urgencia un encuentro. El francés es clave para futuras negociaciones.
"Si ella se muere por aparecer", musitó. "Pero algo se me ve a ocurrir"
Así le dio una indicación al fotógrafo oficial. "¿la puerta del baño?", soltó este. "Sí, como un encuentro casual" ("los míos lo entenderán", dijo para sí).
Al tipo que imprime la imagen de los presidenciales en la memoria colectiva, ya nada lo sorprende. En menos de 50 días, el nuevo hizo cosas que ni el turco hubiese pergeñado; el perro pulgoso en el sillón de Rivadavia, cambiar un Priligiano Pueyrredón, por un obelisco de folletería. Mandar a la bodega las obras "militantes", según describió el mandatario de la alegría.
Ni el mismo Gutierrez Saldivar le habría dado semejante trato a las pinturas de Carpani, Santoro y Alonso.
Apenas hizo clic, el reportero bajó la cabeza y eludió la mirada de la abuela.
Temía sentirse avergonzado. La saga de retratos que siguieron, serían de rutina.
La de la puerta con silueta, mediando en el saludo formal del encuentro, ya se viralizaba. Y acentuaba más el sentido miserable de una grieta que no cesa de ensancharse.