sábado, marzo 14, 2015

Grafito

Un dibujo.
Olor a grafito, rememora el catador en una de las tantas frases elegidas para burlarse de los falsos entendidos acerca de la sapiencia y vinos.
Grafito, pienso yo, con un lapiz de comercio chino, mientras garabateo estas líneas inútiles que no le interesarán a nadie. Si hubiese crecido con el grafito, me digo aludiendo al noble artículo especulando con que la gráfica de mi mano izquierda me hubieran dado más satisfacciones que la incómoda tinta de birome.
Mi letra, esa letra que ya importa menos, gracias a la computadora, se vuelve más tosca con el paso de las horas. ¿Quién usa su muñeca para escribir unas líneas?, desafío al aire, suponiendo que tal virtud se hizo arcaica, tanto o más que dibujar.
Pucha!, hasta esa desventaja tengo por la escritura.