viernes, abril 11, 2014

Un casamiento cualquiera

Desalineados, acaso incómodos por calzar un traje del que no se terminan de acostumbrarse; nerviosos con lo que les toca en suerte, los novios del Registro Civil del barrio, sí son un examen al anhelo soñado. Porque a diferencia de los promocionados de la porteña calle Uruguay o del Tigre o Recoleta, casarse en el conurbano capta lo más chiquito de la esencia bonaerense. Ya pasaron el papelerío, los análisis de sangre, las colas de madrugada de quienes intentan regularizar su identidad. Entonces, ahi viene el florista paracaidista, fotógrafos ya no. De hecho, en Berazategui, la casa histórica por la que cruzaron decenas de matrimonios de cinco generaciones, ahora aguarda de la voluntad inquilina para, quien sabe, emprender un kiosquito o local de prestamistas.
Con todo, el abrazo a la novia se hace eterno, aunque no haya sido santificado. Los parientes y amigos estrujan a los homenajeados, creyendo acaso, que la fuerza los acompañará en la empresa más difícil del capitalismo: el matrimonio.
Los pibes juegan con el arroz, con derecho a replicar la escena anterior. "Si ellos tiran, nosotros también", especulan con la autoridad que les da ver, un gesto infantil, entre los adultos. El beso callejero en abril, conserva la temperatura de los primeros fríos y la luz de los celulares en la vereda, jamás podrá cubrir el halo mágico de una Iglesia. Igual hay alegría, no de Cenicientas encantadas por Benito Fernández o Pablo Ramírez, si no por algún vestidito bien guardado de la abuela, o alquilado en lo de doña Porota. Para esta felicidad, sirve igual.
¿Adónde vamos? Es la inevitable pregunta de invitados y colados, la casa de los viejos de alguno de los comensales aguarda con sorpresas y empanadas.
La firma que dejaron adentro conservará otras implicancias que poco importa en este instante. El amor no entiende de papeles. Hasta ahora.
Y aún así, los transeúntes, los curiosos, los de rutinas mezquinas, revisitarán el momento como propio y sin dioses cerca, también bendecirán este casamiento. Uno más.