sábado, diciembre 07, 2013

Calor y futbol con dientes apretados

Pasó la prueba, esa del amistoso del año, con Saverio bancándose la categoría que le toca, en un amistoso con el Libertad. Como uno se acostumbró a acompañar la parada de los chicos de Ducilo/Berazategui o a esta altura, "los pibes de Daniel", llegamos con mi hijo luego de atravesar el calor de la mañana, un par te categorías antes para que el jugador 7 y camiseta suplente del City, se vaya aclimatando. "Los primeros perdieron 4-1 (de los nuestros, se entiende) "no sabés el arquero chiquito casi se hace un gol en contra", describe entre risueño y desahuciado otro papá, mientras en la cancha grande de al lado, hay clima de calentura entre dos equipos "de grandes".
Enseguida viene la categoría anterior a Save, ahí, las fichas están puestas en Sebastián, un messi rubio que llegó a la escuelita en silencio y que tiene un amor propio que raja la tierra. El mismo hace el empate de penal, pero no puede evitar un zapatazo sobre la hora que deja el panorama otra vez, debajo de lo ¿soñado?
Daniel se queja porque los del Libertad ponen un arquerito de la 2004, a esta altura, supongo que sus temores se acercan a los míos y del resto. 1-10 u 8 a 0, qué se yo, ya ni nos acordamos de cuánto perdió la banda en oportunidades anteriores y el fatídico fantasma (deformación roja que aflora en estas líneas a pesar mío) de quedarnos con las manos vacías, transita por el campo de juego, sin importar los treinta y pico de grados. Yo aliento a diestra y siniestra, incluso equivocando nombres (los 50 no vienen solos), pero nunca falta un pendex que te corrija a tiempo.
Hay un detalle en el equipo que enfrentará a Saverio, Enzo (prestado para el arco y posterior salvador), Lucio (racinguista de temer), Juan (histórico o casi fundador del grupo), Tobías, Matías, Nacho, Dante (exquisito, si los hay) bueno el detalle es que para ellos JUEGA UNA NENA, sí, se leyó bien. La cataratas de chistes y comentarios obvios no se demora, hasta que arranca el partido y lo que pintaba ironía se vuelve preocupación. "No la encaramos por respeto", me retrucará Saverio al momento de darse cuenta que la piba se lleva varios elogios. El retruque, será uno entre 271 (sí, está más adolescente que nunca y yo no sé manejarme en estos casos, al punto de volverme un padre más pelotudo que lo pelotudamente posible) Igual la muchacha tiene clase, se para en el medio y, sin enloquecer, los va limpiando de a ratos. Dante, se zarpa en una y a destiempo la empuja. Le da la mano y la ayuda. "Dante tiene novia", grita uno desde la tribuna, Daniel se ríe y después con munición gruesa le pone límites a la indiada "El próximo que hace algún comentario boludo lo echo a la mierda".
Joaquín, será la voz rebelde en tono bajo, pero para continuar el relato del partido, la chica quedará indemne de cualquier expresión linguística.
Después de dos o tres avances bravos, Saverio comienza a ponerme nervioso (en estas instancias, deberán leerlo así, al menos es él que debe jugar) dos pérdidas, cierta apatía, hasta que por fin, él Dante y Nacho, apuran la salida. Uno a cero y a cobrar.
Hay cambios, hay algunos que se quedan más tiempo en el banco "Yo juego arriba", ¿Así, entonces te quedás acá?, comenta el profe pedagógico, para luego aclara "si te pongo abajo es porque necesitamos ahora a alguien que defienda".
Entretiempo, mi pibe sale un rato antes (nunca me gusta que salga, lo siento, pero no voy a caretear)
Arranca el segundo, ahora de nueve, con una de las camisetas laarrgas que distinguen al Ducilo/Bera team en contrapeso de las rojitas prolijas de los chicos del LIbertad, todas con sus respectivos nombres. Y bue, es lo que hay.
Lucio se manda un moco (o la pelota se le fue demasiado encima), penal. Enzo responde y uno celebra que la trampa del pibe de 2004 en el partido anterior, justifique poner a uno de nuestros valuartes debajo de los tres palos. Un poco de justicia divina che.
El mismo Lucio le da un pase preciso a Saverio y el pibe entre un amague simple saca un tiro preciso al costado del arquero 2-0 Goooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool Saverio grosso, grande.
"Dedicáselo a tu papá, así no te rompe más las pelotas", expresa con sabiduría el oráculo. El pibe, lógicamente, nada. Pero sonríe. Alcanza y sobra.
Una jugada preciosa de Dante, dejando pasar la pelota con el movimiento de su cuerpo sin tocarla, para luego con toque simple ponerla por encima del arquero, demuestra que en esta mañana hay equipo. Vienen más cambios, pasa el tiempo y cuando el sol se posa destructor y falta agua, concluye el anteúltimo juego.
Allá, los grandes del torneo o de la cancha semiprofesional, se reparten golpes. "En todos lados es así", me dice otro padre y a mi me gustaría llevarle la contra, decirle que la intolerancia no es cosa casual, pero mis argumentos estarían más a trasmano que la defensa nuestra tras el rebote del penal. Ah, la piba casi lo gana y convierte, mientras los chicos dormían la siesta.
El último partido es el de la clase 2000, esa que a Save lo deja al margen de sus amigos de los sábados desde antaño por seis meses. Juan, el defensor, irá al arco y Ezequiel, otro compañero de Save, tiene chances de jugar de nuevo. Quisiera que mi hijo tenga minutos, pero sobran delanteros, además el pibe no quiere privilegios y me lo hace saber. Eso es bueno.
Rodrigo, Juan, Franco, Leandro, Enzo, Alejandro, Joshué y Joaquín, suman varias horas juntos en esto de pelotazos y gambetas asociadas en nuestros sábados religiosos. De sus encuentros, descubrí amigos nuevos de la vida, con los que polemizamos y también nos abrazamos en esta tarea compleja de la paternidad. Ramón, Gabriel y Juan Manuel, están siempre presentes al momento de preguntas tan simples como existenciales (que van del porvenir, a la política) Con Reimon, ya hay una amistad, más cargadas y cierta complicidad militante. de Gabriel celebro su respetuosa disidencia y la nobleza de salir a dar pelea como docente de docentes, el estudio que encaró para que las horas libres no le limen la energía que lleva. Y Juan Manuel se suma entre los tironeos de otros dos púberes que reclaman permanentemente.
Arranca el último, con un 0-1 abajo. Juan da manotazos al principio (el arco parece muuuy largo), pero va ganando confianza hasta consolidarse en un partido complicado. Dos, 3, 4 o si prefieren 678 situaciones imperdibles dejan cierta preocupación y el tufillo de que esto no se da vuelta. De pronto, Rodrigo dibuja un caño de esos de películas "Que caño metió por dios", dice Daniel que siempre se mostró reticente al momento de elogiarlo. Eso marca un camino que en el segundo tiempo abrirá la ilusión con un rápido 2-1. Thiago, un robusto central que levanta su pata más de la cuenta, ganará confianza y Alejandro perderá sus pulmones por frenar a un talentoso número 6 que no tiene desperdicio de ver, pero que juega contra nosotros. Zapatazo sobre la hora cierra el 2-2 final y, aún cuando la bronca podría ser mayor, hay conformidad generalizada.
Falta agua, por supuesto, sobran rostros incinerados por el fuego abrumador y yo me voy con un involuntario escote en v que seguramente lamentaré toda la semana.
Pocas palabras para el regreso, quiero ser amable y le digo a Saverio "Hoy te volvés contento, por primera vez ganador". El lo negará y dirá que mi comentario es malicioso en eso de "por primera vez". Tengo que acostumbrarme a que me señalen con precisión cada vez que meto la pata. Y, no hay caso, sigo sin aprender. Lo mío fue sin maldad, pero seguro tiene razón.
Con timidez, le pido que me recuerde su gol y lo cuenta "fue bastante simple. El golazo fue de Dante", concluye. Coincido, pero lo niego: "vos tiraste un amague, fue una gran definición".
Igual el 3a0 y el empate de tus amigos, este sábado no se los quita nadie. Pienso, pero sin decirlo.