miércoles, octubre 02, 2013

Mi no lugar en el mundo

Leo distraíadamente, en un miércoles con voluntad de escriba (aunque siempre disperso), a Guillermo Piro, colega provocador si los hay, decir en Facebook:  La Argentina es un país maravilloso. Me gustaría vivir en otra parte y venir de vacaciones todos los años la frase prometedora no hace más que disparar esas eternas especulaciones sobre los mejores lugares.
Pienso, por ejemplo, dónde le tocará a uno estar en el postkirchnerismo, consciente de que si hay algo que distingue a la Argentinidad, son las represalias para quienes tomamos partido. Recuerdo aquello del 89, primero y del 95 después que muchos pregonaban sobre "Si gana Menem, me voy del país". En veredas distintas, a veces creo que haría lo mismo, de ganar Macri. Después la lista de aspirantes derechosos, según se ve, termina ampliándose, quedando en claro que no existe escapatoria para los que nos ilusionamos, por un rato en esta primaverita social (por llamarla de algún modo)
Lo concreto es que de a ratos, Patagonia (bah, Puerto Pirámides), Marruecos, mi imaginaria Kuala Lumpur (motivada por teacher Burgess), Londres, NY, Bolivia, las casitas de adobe catamarqueñas, de la amiga artista de Gabriela, ni que hablar de España, renacen como alternativas utópicas. Claro que, ahora con pibes, las preguntas sobre el estar y permanecer saludables, se vuelven difusas. El aislamiento, a la larga o la corta, perece ante "el progreso urbano" (que siempre llega para desalentarnos).
Sí sé que no voy a elegir ningún lugar del pasado personal, como posible destino alternativo. Que los barrios se llevan dentro, tanto como los recorridos mágicos. Que yacer en un lugar es un proceso arduo y hasta molesto. Que la adaptación de dónde sea, responde más a la naturaleza de los vínculos y del entendimiento, que a la pertenencia. Que más allá de esto, siempre está el encanto de la geografía, de los entramados callejeros, de la luz, del cielo, de la determinación por enfrentar temores, más allá de consejos principistas de prejuiciosos tacheros.
Por el momento, mi no lugar es este y no hablo de shopping, de aeropuertos cual Sarlo. Si no de transmutar la combinación tiempo y espacio. Tarea más divertida, que museo francés, o paraiso caribeño.