domingo, octubre 06, 2013

La vigilia de los krispados

Debo decir que ayer, repasando por TVR, me fui a dormir con una sensación rara respecto de la segunda parte de la entrevista de Rial a Cristina, me quedó un sabor amargo a propósito de su cuestión de la confianza. "Sólo en mi hijo, mi hija y no mucho más". Dolió. Por el aguante sin bombos ni platillos que uno hace, porque todos los días debemos pelear con tanto intolerante sabelotodo, porque el mensaje de la confianza, debería corresponderse con lo generoso y la solidaridad.
Después, el diario de hoy, revoleó este trazo fino y la salud de Cristina voló el senku especulativo por el aire y las cátedras de medicina preventiva acapararon las tapas de los expertos editores. La sobrina de mi mujer, promediando la tarde soltó eso de que "la naturaleza es sabia", y yo lamenté el parentesco, las veces que uno intentó acomodar los afectos a la tolerancia y, por una vez en la vida, sentí deseos de ingresar más rápido a laburo, aún en domingo. En esto de conocimiento divino, sostengo que mi felicidad por la suspensión del viernes del partido del Rojo, en honor a la justicia, ratificó que la fe y la equidad, nunca se corresponden. Máxime si, al día siguiente largan a todos los barras y amenazan con obligar a Independiente a  jugar a puertas cerradas, sin público hasta fin de año, como quien apura una fecha de vencimiento, al amor y sus descréditos. Pero eso es para otro blog.
La sabiduría de la naturaleza, me devolvió a Videla y pensé que el tipo duró mucho, aunque por fin, ya no está más entre nosotros. Videla, en el combo de la asociación libre (mi dominó favorito), es algo así como la contracara del último aforismo del Rolfi: "si deseas el mal, a la larga te vuelve".
En síntesis, entre la certeza de mi sobrina, el beso de la muerte de Fernanda Iglesias (ese que Cris le dio a Néstor, en la boca por última vez) y el susurro de la gorda, enjoyada Carrió "Los quieren ver muertos", allá cuando Kirchner vivía y Lilita pronosticaba la debacle, entre tanta mala onda, hoy pienso en los krispados relamiéndose sus pulgares e índices, como quien comparte un brindis selecto. Con Cristina "en coma", los degustadores de mollejas, como dice un colega, celebran a cuenta, el "viva el cáncer2, entonces, será reemplazado por una celebración cool, más el nombre de otro mal endémico, aunque más sofisticado.
La miseria delictiva de los que se cagan en el prójimo, de los que entienden la patria como "uno mismo, más el otro, que es únicamente el propio entorno", explica tal desconfianza de la morocha más amada, más odiada, anque más temida de la Argentina. Habrá que ver cuánto de árabe hay en su destino y en qué lugar de la divinidad quedará el de los argentinos de bien. Esos que peleamos para que nuestra patria, sea más amplia, que la de los dólares y eximios privilegios.

Igual lo más importante es River-Boca, no?