sábado, diciembre 17, 2011

Sobras nada más

En esto de sentirse un testigo afortunado de nuestro tiempo, prefiero seguir desconfiao como siempre y apasionarme y desencantarme con igual desenfado. Ahí estamos, sin proponérnoslo, como dueños de un karma, los sobrevivientes de Semanario explicándonos o tratando de entender por qué nos autoflagelamos en esto de hacer periodismo underground. Y en ese devenir de analizarlo y descalificarlo todo, entiendo que las sobras de nuestra vocación-profesión (o mal oficio), mirar cómo la noticia se reconvierte en una condición de privilegio, según el marco de poder y el lugar, lamento haber perdido nuevamente la ingenuidad de quien se soñó un simple cronista del presente. Entonces, el marketing de quienes nos explican cómo y qué informar, nos deja balbuceantes por quedar fuera de moda y registro en tiempos de tendencias permanentes y jóvenes talentos (generaciones x,y, z). Como contrapartida, en nuestros bordes, Wachiturros nos talan la cabeza barrial y van a la conquista virtual de una Europa devaluada que empieza a repetir nuestros peores deberes, sin saberlo, invitados a la cena de nuestra crisis, que paradójicamente hoy es de ellos y se niegan a mirar.
Mientras tanto, desmenuzo las revistas de moda que aquí, abaratadas o atrapadas por las marcas oficiales, proponen a sus modelos mostrarse serias para demostrar que la cara de culo, bien puede ser glamorosa. ERROR, copiamos esa fórmula sin entender que el viejo mundo necesitará en breve, más pronto de lo pensado, volver a sonreir por qué sí, después del kaos simbólico que se les viene.
Igual aquí, nadie escarmienta. Hay una editora, me cuentan, que le sugiere a las chicas de tapa que piensen cosas feas, para esconder los dientes. "Imaginate que tu novio te dejó", susurra la abuelita del Opus al oído. Y la pobre piba, que no quiere desprenderse de su Ipad y del tipo que la proveyó, se encula para ser famosa y contárselo a sus amigas en Cañitas, o en las Lomitas.
Sobras nada más de un mundo que a uno (un servidor), no le cierran. Por acá andan los dueños del papel diciéndonos que es suyo, aunque ya no lo necesiten y que si sos gobierno, "llevátelo pero sabés que atentás con nuestra democracia. Esa que supimos describir, antes que conseguir".
Y entre más restos o resaca de periodismo, vuelvo a lamentar que los referentes de Humor, ya no estén, se hayan aburguesado o simplemente, quien escribe haya envejecido tanto, como para perder el foco de esta realidad y de aquella adolescente.Si hasta el reencuentro con los viejos amigos, también ahora me deja callado por creer que ellos y yo, estábamos sintiendo cosas distintas.
Sobras nada más. Como recetas a las apuradas, con sabor a ensalada rusa y fideos, más carne helada. Como las bolsas más famosas (no, Falabella, no), las negras de consorcio que guardan formalmente "lo peor de nosotros", que debe irse lejos. Allá donde nadie vuelva a rescatarlo y recordarnos qué hicimos, qué comimos, qué abandonamos.