domingo, abril 06, 2008

Diablo triste


Podría ser una derrota cualquiera, una de tantas. Una como la de los ¿últimos? diez, doce, quince años. Pero no, Independiente cae, silbado, humillado. Y lo que es peor, con la gente pidiendo que se vayan todos, acaso inmolándonos. ¿Quién puede amar una camiseta, si el que te banca te humilla?. Y creo, en el fondo, que el rojo es rehén de una trampa. Mediática también. Juega cualquier día menos el domingo (entonces tanta sobreexposición, lo deja incómodo y obtiene magros resultados). Recibe el insulto o la humillación virtual porque siempre será para Boca-marketing, la memoria de que la grandeza no se paga con dólaresmacri, ni con que "elogiemos como sea al xeneixe porque eso trae plata para mi quintita".

Por momentos creo que tanta crisis significará y dejará algo más. La bronca de los periodistas, de los árbitros, del mismo Grondona, que ahora goza con su equipo de barrio y hasta nuestra condición diabólica, aparecen como la totalidad de un estigma desafortunado.
Igual no me tomo tan en serio esta desgracia del presente. El paladar negro (amargo, también) será siempre metáfora de Independiente. Y cuando vuelva, amigos de lo mediocre, obsecuentes del dinero mediático, cuídense. Aunque nos lleven la contra...