sábado, abril 05, 2008

Eliminar a los otros (solución para la blancura)





Puede ocurrir en cualquier lado. Tomando un taxi, en una carnicería, durante un partido de fútbol. El comentario recurrente fue mutando con los años, pero la solución a los problemas con sutileza es sólo una: matar a los grasas. A los villeros, a los cabezas, a los zurdos, a los tanos brutos, a los indios, etc.



Pensaba en esto y recordaba a Roca con su obsesión por conquistar el desierto. Mas cerca y por consiguiente más incómoda la comparación, veía cómo mis abuelos (tanos o gallegos, en general), eran vistos por la tradición nacional, como la brutalidad.
Siempre la idea de eliminación y exterminio del otro, renace del "ingenio" de la pureza popular en busca de una solución mágica que deje en pie a aquellos que valen la pena. Lo mismo ocurrió en los ´70, aunque de solo nombrarlos, el tema todavía resulte urticante para cualquier ser nacional. Sacarse de encima a la lacra marxista, a los imberbes. Aunque, para ser sinceros, aun con tanto odio, nunca llegaron al mote del actual villero.
Por qué no acabar con todos ¿no? Si no sé qué hacer con mi vida, si no puedo aprender a aceptar al otro, o aquello que me resulta ajeno, la opción tradicional de este país que se ha convertido grande por sus valores morales puede ser una buena solución.