Y desde este viaje de vaivenes y valores surge la sospecha de que lo pasado no siempre representa a lo verdadero. ¿Dónde está lo genuino? ¿En admitir que a la distancia lo del flaco no era tan malo? Revisando nuestros momentos en esto de pedir coherencia entre el ser y el hacer, recuerdo los cuestionamientos a Charly con Clics Modernos y su postura "transa"; la visión despectiva para los caretas de Soda ("Cherati es un chetito", describía Luca); los reproches a la soberbia ricotera por Bulacio, cierta sorna arbitraria por reivindicar a Clapton por encima de Harrison (especialmente por hurgarle a su chica Layla y cantar el tema con maestría) y la lista sigue:- Sting frívolo con su sexo tántrico
- Chacho Alvarez miedoso por bajarse del barco (aunque muchos reivindicamos su renuncia para despegarlo del vergonzoso chupete)
- Badía y su programa careta
- Las columnas nerds de Fresán
- La traición de Borges, con su pose discriminatoria hacia lo popular
- Los perdones eternos a los inmanejables despropósitos maradoneanos.
Entonces la máxima del maestro respecto del pasado y mañana es mejor, se vuelve sobre uno. Y las firmes posturas en tiempos de juventud, representan más una necesidad de sostener convicciones frente a los ídolos, lo nuevo, o sus contradicciones.
Lo verdadero fue un casette que Paula, desde La Maga compartió gentilmente con una copia "exclusiva", del disco que cambiaría a Paez para siempre (bien o mal, así fue) También, esa horda de chicas teen (el término no era utilizado con frecuencia), desde el Gran Rex, entonando sus flamantes hits, como reconvirtiendo a Fito, en un Luismiguel popero.
Lo verdadero es decir que Luca, pasó de verdugo a víctima (como Charly, Cerati, el Indio, Chacho, Borges y el resto), según nuestros cambios de perspectiva. Y que la distancia mengua tanto nuestra pasión (o quizás sólo la mía) como la visión sesgada de los ídolos.