lunes, junio 22, 2026

Falsa levedad- a propósito de La Piedad

 











Yace en su cuerpo, la pena

inminente. Profano pero infinito

como lo evidente de un amor

prohibido que fue mítico,

popular y por ende, analítico.

Hay pesar en ese último abrazo

que será sin tiempo como la

desilusión por perder lo más preciado.

No hay lágrimas en ella,

ni hedor en el sujeto que dejó de ser

niño, varón y ahora cuelga

y ampolla como fósiles manos

devenidas en  ramas secas.

 

Fuiste hijo, descuido, pecado

acción y destierro.

Creciste madre, sosiego, voluntad,

comida y amparo.

Y así lo dos que fueron uno

él, ahora ausente, ella liviana,

paradójicamente, aunque con la

angustia de volverse, inexorablemente sola.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Reflexionemos juntos, no te inhibas y peleate conmigo y con la escritura.