martes, abril 11, 2017

La máquina de ser f..part two: Charly cinéfilo

A no cerrar así nomás esta canción.
Se sabe que don García, además de provocador tira otros mensajes aunque digan que ajusta las letras a sus armonías. También se sabe de su devoción por las películas y el tema este de la felicidad, sugería ciertos sonidos para desmenuzar.

De arranque, el Chopin que Danny Boyle utilizó para 127 horas, aflora sutil en la canción. Se trata de Nocturno Opus 9, número 2 * (https://www.youtube.com/watch?v=tgA9OrV2DI4), la historia de su creación es jugosa por si sola.
Algunos le dan un caracter ultranostálgico al tema para piano y en los dedos largos de Charly, acaso este sentido refiera a sus interminables ensayos de chiquito. Ya, cuarenta y pico de años después, el artista supo reconvertir con clase, tal melancolía con una apoteótica frase arrojada en una entrevista. Digna del mejor rockero.
"Somos nostálgicos de un tiempo que no fue nuestro", arrojó en esa oportunidad para alegría de nosotros, los ochentosos, redimiéndonos de esas revoluciones y rebeliones que jamás nos tuvieron como protagonistas.

La canción con la voz distorsionada del creador sigue con la letra que ya compartí en un par de post anteriores. Sin embargo, más allá de las voces grabadas en formato Floyd que se cuelan falsamente subliminales, había otro aspecto del tema que me hacía ruido; los coros.

Sabemos del peso específico del clan Ortega y hasta reconocemos con facilidad a Rosarito en esa parte. Pero había algo más. Ya sé, Lynch, David Lynch y por supuesto Twin Peaks (https://www.youtube.com/watch?v=sKFcACtM_q4)
El mundo de Laura Palmer y sus personajes resurge, acaso provocándonos con esto de que tal percepción idílica de un mundo feliz, se puede adaptar a lo que dure una canción.
García es un grán cinéfilo, de hecho aludirá a esta cuestión en el resto del disco. El tipo es un gran testigo y también su manera de registrar las formas diversas del séptimo arte, alcanzaron para hacer escuela con nosotros. Ilustrarnos.

En medio de todo esto y antes del final, el ex Sui Generis habla del Papa y hasta ironiza con que los dos son poseedores de la preciada máquina. También suelta que la felicidad, no es una cuestión solitaria. Y a mi me vuelve una frase remanida que justificaban mis años religiosos sobre posibles salidas esperanzadoras. "Nos salvamos en racimo", entendíamos para darnos consuelo cuando nos faltaban las respuestas.
"Ya no seré feliz,tal vez no importa", rezó Borges alguna vez, para que luego Baglietto con Lito Vitale lo rediman en una canción. sorteando aquella reflexión con otra superadora "Hay tantas otras cosas en el mundo".
Al margen del evidente deterioro, del modo en que la vida lo curtió, García reconfirma que quedan el cine y las canciones.
Más, por supuesto,  nuestra disposición para hacernos de sus enriquecedores secretos.





* De los veintiún nocturnos para piano escritos por Frederic Chopin (1810-1849) en su corta vida, los opus 9 son una serie de tres nocturnos escritos entre 1830 y 1832. Este conocido nocturno, dedicado a Madame Camille Pleyel, presenta forma de rondó, aunque andante, algo poco común para ser un rondó. El resultado, una melodía que fluye lentamente, embriaga, pero con la angustia subyacente propia del romanticismo musical más puro, en general, y de toda la obra del músico polaco, en particular.