domingo, septiembre 25, 2016

Encuentro con Néstor

Tres GPS y 10 mil palabras x minuto que salen, lógicamente, desde las bocas femeninas. Una batería que amaga dejarme afuera de la reunión, luego de hora y media de espera. Siempre aparece alguien que ayuda y el empujón alcanza para volver a la ruta. Y a Varela. Así la previa de esta reunión de secundarios.

El anfitrión pega un par de gritos y uno ratifica "sí, no hay dudas, es el cabezón". Gaseosas y tortas en la mesa. Cruces de mirada, algunos hace rato que no nos vemos.  Pinta hablar de dios, sin medias tintas, también de la pelea diaria que libra cada uno desde su lugar. Batallas de verdad, no contra la rutina, sino más baglietiana ("la lucha es de igual a igual contra uno mismo y eso es ganarla")

A Néstor lo besa Yaka Zulu, un pibe del lugar y una decena más de los que pasan, cerca de esta larga mesa que emula a un quincho. Se nota que lo admiran..."al viejo", como le dicen ahora ¿existe un vocablo más preciso que describa a la experiencia? Igual a los cincuentones nos chupa un huevo, el apodo es por el paso de los años y a otra cosa. O sea, jode.

Se pregunta por los ausentes, se los critica, en algunos casos (ejem, digo pa  calentar un poco la lectura)
La tía está en llamas con la misma polenta que a sus 15 y se agradece oírla así (igual podría bajar un poquito el volumen, bah, esa ilusión está perdida...desde sus 15)
El agua del mate lastima pero además de la corona de novia y un par de árboles de hojas rosas, el aloe vera resurge como cura urgente. Rubino habla de las propiedades curativas y recomienda beberlo, yo me acuerdo de Angeloz, a quien siempre asocié con la planta mágica ("lo llaman aloe vera porque no se sabe cuántas propiedades tienen") Tranqui ya sé, no se apuren krispaditos, entonces no existía Lázaro. Se calman? En esto de fórmulas mágicas, se suma beber orina y otras fórmulas escatológicas. ¿Seguimos en el sencundario?

Hay un pacto implícito de no hablar de política (que acato aunque no comparta) es lógico referirnos a las drogas y adicciones varias, por supuesto a la salud, las traiciones, los desencantos, los proyectos.
Néstor se sueña psicólogo y todos nos copamos. La brisa nos abraza invernal, pero el sol y la chance de estar juntos nos exime de cuestiones térmicas. Hablamos de los hijos, como podemos, como queremos, de los nietos. Sobre esta visión, paso, el cuero no me da para tanto. Pero al cabezón sí. "Quiero disfrutarlos".

Los temas siguen desprolijos: Stamateas, los curas truchos, la búsqueda consciente por lo espiritual, los riegos de viajar con las locas al volante (sí x vos Vivi), la honestidad brutal de los médicos, el placer de la velocidad, el pucho saludable, vivir sin Tinelli. Sin tele y sin noticias.

Hablamos de las visitas. Estamos grandes y en tiempos bisagra. La guita, los hospitales públicos, las obras sociales. Los padres. Los barrios, casas, mudanzas. Los lugares de uno.
Amigos o compañeros históricos que lloran pidiendo ayuda ("y después te la encargo") están presentes en esta charla. Charla calma en el durante, pero intensa en esto de sacarle el jugo a los minutos, cual demorado encuentro.
La tía recuerda su sugerencia de escribir una biografía desde las entrañas. Y también se celebra.

Por momentos hay carcajadas, los chistes sin red, aflojan las tensiones. Hay lágrimas, abrazos contenedores y palabras necesarias para revitalizar ese término tan frágil aunque necesario como el aire: esperanza.
Una campana suena pero no es recreo si no una forma distinta de comunicarse en el lugar.
A mi compañero de banco, lo reconozco más por sus tics en este reencuentro, que durante la última reunión compartida seis o siete años atrás. Habla a corazón abierto y eso hace que los gestos se correspondan cojn el cuerpo del tipo que conocí hace 37 años atrás. Redescubrirlo se agradece.
Todos nos prometemos regresar, cuanto menos en un mes, con más provisiones y más compañeros.
Sólo al principio, la mención de Lucifer en tono a secta religiosa que tiró el cabezón con ironía, me recordó que el Rojo juega en menos de una hora y media. El deseo x ir al Libertadores se acrecienta entre los hinchas amargos de la mesa. Las consecuencias de tal concreción y la pizza compartida, será un secreto de privilegio que "nuestro bloguero conocido", al menos por ahora decide preservar, pensando en la decisión de los involucrados.
Igual es la reunión en la calle León XIII lo que importa. Llámese Bosques, Varela, girá a la izquerda o a la derecha, para nosotros el encuentro con Néstor, va más allá de la octava libertadores o pobreza cero.

Los abrazos se intensifican con la partida, hay propuestas que surgen con más ganas de concretarlas a que pasen a engrosar la lista de promesas incumplidas.

Veinticuatro horas después pienso en el Indio y en un verso que no por obvio es menos profundo: "Vivir solo cuesta vida". Más mundana y terrenal, a la hora de pensar la existencia, me quedo con la que hace un tiempo me enseñó mi compañera y a la que adhiero: "estamos para aprender".