martes, agosto 30, 2016

No los escucho, ni los leo

Ayer, con buen tino, mi cuñada me envió un particular omm editado, "mechupatodounhuevo" rezaba el mandala musical. Mi acto reflejo fue politizarlo y lo pegué con nuestro GuruCeo. Bue, pa que nombrarlo.
Después opté por reírme y punto.
Pongo Sargento Pepper en mi chip matutino, Paul me enseña que el arte es más importante que el nabo del Feinmann trucho usando su voz para decir lo obvio y gozar con la muerte de un chorro.
Capusotto me enseña cada día más que los obedientes del periodismo.
Twitter tampoco ayuda.
Sí para burlarse de desgracias ajenas o enterarse de flamantes difuntos, entuertos ideológicos o catástrofes de Surinam.
Leo también que cerró una revista que acompañó mi aventura profesional. Ya escribiré si puedo sobre eso. A los de buena leche de esa faena, les deseo lo mejor. A los otros, que se curtan en el nuevo mundo de letras copypasteras, donde las ideas no se curten, ni se matan.
No se asesina aquello que dejó de aflorar.

Hoy martes 30 no los escucho, ni los leo.
Me quedo con Lovely Rita, con el disco más importante de la historia (tal como mi hijo supo hacerme saber, con convicción) Y no mucho más.
Tampoco pedirle al martes una inspiración milagrosa.
Dudo que de un martes haya surgido una revolución, un orgasmo celestial o la pintura más acabada.
Igual, nunca se sabe, quizás Lenin se cagó en todos, así, en el comienzo de la semana; Da Vinci, proyectó volar después de un mañanero y Natasha Kinski se acordó de un morocho simil como uno, antes de la publicidad de Lux. Sí, un martes.
En ese caso, para que sucedan cosas de este tipo, habrá que ir a lo importante.
Vale decir, no escuchar pelotudeces amplificadas por nuestros nomedios, ni leer arengas truchas de panelistas.
Ah y a no olvidarse que se acaba el mundo.
Y que moriremos todos.
Saludos.
¿Buen martes?