lunes, enero 11, 2016

Ahora Byrne + Burroughs a propósito del policía interior

Continúo con la irregular pero insistente lectura del libro del lider de Talking. Adentrarse en el mundo Londres implica a priori, una aventura que no tiene tanto rodaje, como reflexiones profundas. En ese interín, el bueno de David se sorprende de los comentarios espontáneos de una compañera del Reino Unido, a propósito del maltrato en Israel hacia los palestinos. Esto lo lleva a concluir que en Nueva York, son mayores las cautelas que toma la gente al momento de manifestarse sobre los otros, costumbres y vida religiosa. Es así, que llega a la siguiente mirada que aquí comparto de este capítulo. Capítulo que también refiere al modo de construir nuestro pensamiento a partir de la virtualidad, los videojuegos y sus contenidos. Altamente recomendable.
Por el momento les dejo este mix que incluye al maestro del Almuerzo Desnudo, filosóficamente hablando.
"La mayor parte del tiempo, nos contenemos para no ofender o atacar las creencias religiosas de nuestros amigos. De hecho, en una conversación educada, se considera fuera de lugar hablar de las creencias religiosas personales. De la misma forma, no solemos burlarnos de la familia de alguien en su presencia, ya sea de sus padres, hijos o hermanos: sólo a él le está permitido. Y raramente nos metemos directamente con el aspecto físico de alguien. No le decimos a nadie que está gordo, que tiene una pinta lamentable o que le sienta mal el peinado.

Pero Burroughs se refería a algo más que eso. Burroughs, y creo no equivocarme, comprendió que acabamos alcanzando un punto en el que la autocensura de ciertas ideas, no sólo las que podríamos llamar groseras, se interiorizan. Llegan a un momento en que lo “malo”, lo inapropiado, lo políticamente incorrecto o los pensamientos poco convencionales ni siquiera afloran, ni se nos ocurren. Y si lo hacen, son tan rápidas e inconscientemente suprimidos que es como si nunca los hubiéramos tenido, y al poco tiempo parece que dejan de surgir totalmente. Freud observó ese hecho y dedujo que esos pensamientos prohibidos se acumulan y corrompen en alguna parte de nuestro interior: según él, ni el intelecto ni la conciencia pueden vaciar o deshacerse nunca del contenido de ese bote de basura. Para Burroughs, esta censura es la evidencia de algún tipo de control mental, de un modelo de sociedad que limita no sólo lo que decimos y hacemos, sino también lo que nos permitimos pensar. Según él, es un ejemplo de cómo la policía religiosa o de seguridad nacional penetra finalmente en nuestra mente e instala allí su pequeño polizonte. Y es un tipo de censura perfecta: cuando autocensuras ciertas ideas, no necesitas una organización exterior que te controle.

Cuando se alcanza este nivel de autocensura, no eres consciente de ello. Llegado ese momento, te parece que no hay censura alguna, crees que tus pensamientos son realmente libres. Con toda probabilidad, el instigador o legislador externo de tus pensamientos -el gobierno, los medios de comunicación, tus amigos, tus padres- también se han convencido de que tales pensamientos no surgen, no existen. Al final, una vez suprimidos, nada escapa a esa caja de pensamiento único. Y todo, incluso el creador de la caja, está dentro de ella." (Diarios de Bicicleta...)