lunes, noviembre 02, 2015

Los que se van y siguen vivos, los que se quedan sin nada que decir












No me gustan las necrológicas, aunque involuntariamente por oficio y despedidas me fui acostumbrando a transitarlas. Por ejemplo cada jueves cierro una sección que alude a los cumpleaños ¡qué mejor ejercicio que este! La tarea me ayuda a tomar en consideración el tiempo que resta, ratificar el envejecimiento de nuestros referentes y sorprenderme con despedidas impensadas de aquellos que superaron la línea de conocidos y que sin darme cuenta, fueron.
Además, darle el adiós a seres queridos, por escrito, convierte a la escritura en un insólito ejercicio. Circunstancias y vacíos que inspiran. O depurar cada palabra con la convicción de despuntar momentos únicos, antes de que la memoria y el ACV, lancen a todos ellos al más irrecuperable de los pozos ciegos.
Pero al nudo de lo que ocupa, los que se van caso Dal Masetto hoy, sumá a todos los que quieras guardan en la inmortalidad de sus obras, aspectos inteligentes que distan enormemente de quienes se quedan para decirnos cómo vivir, cómo proceder.
Es decir, que estén o no, es circunstancial en tanto y en cuanto sepamos descubrir o escuchar aquello que nos dijeron/nos legaron/o nos quisieron decir.
Qué se yo, a don Antonio, se lo podría ver calladito, como quien no tiene ganas de andar puteándose al pedo con otros.
¿Viste que la onda ahora es ser puteador viralizante?
Bueno, yo prefiero a los que lo hacían con clase.
Ninguna mierda tuiteada, o promocionada resonará con la mágica de Gabo García Márquez. Me vas a decir que los boludos de PPT, forzados y falsamente efectivas, arrimarán al mejor sentimiento de bronca de cualquiera de los personajes de "Siempre es difícil volver a casa"?
Lo dudo.
Esto es una aproximación a lo que intento decir.
Nuestros contemporáneos hace un buen rato comenzaron a despedirse y uno debe nutrirse de sus obras, de sus canciones, para mantenerlos con vida.
¿Alguien cree que el Charly de hoy perdería su tiempo para trenzarse con Lanatus como aquel en Día D?
No le da la lucidez, ni tampoco el interés. Dudo en cambio que el gordo pudiera sorprendernos con respuestas más nobles que aquellas. Aquel balbuceante, me resulta todavía más sincero que este doña rosa dominguero.
Por otro lado, hay momentos en que la palabra subyace una energía, semejante a la explosión de una estrella. La casualidad, hoy por ejemplo, me permitió oir a Mohamed Alí, en todo su esplendor en un reportaje del 71, compartido por mi amigo BrucBruc Charly.
https://www.facebook.com/latierraysuscuriosidades/videos/494127194074304/

 Verlo al ídolo hoy sobreviviendo a su Parkinson, cuatro décadas después de hacer un cálculo en relación al tiempo que perdemos en nuestras vivas, parece un mal chiste o una prueba durísima de su bienamado God.
https://www.youtube.com/watch?v=Wuv-2ekyFT4
Continuará....