miércoles, noviembre 11, 2015

Amedeo está vivo

Mientras los medios sacan cuenta y bucean (es un decir), muuuy a medias, si no googlean a compradores para saber más sobre su currículum y excentricidades, que expliquen su interés acerca del último fenómeno del Arte llamado Amedeo Modigliani, mientras pasa esto, yo pelo de mi humilde y desprolijo archivo, la foto sacada a las apuradas y a tientas en el Guggenheim, cinco años atrás.


Hay una película naif sobre el interesante tipo ninguneado por Picasso durante la París Festiva. Any García interpreta al cultor del vino y las buenas muchachas y por eso Modigliani sale como sale...como el peor pariente de los Corleone de la saga dorada de Francis Ford.
Hay un libro más interesante, El París de Kiki, que recorre mejor la psicología de los artistas de entonces. Altamente recomendable, con más información cotidiana que rigor pictórico. No me voy a proponer intentar desarrollar un análisis porque no tengo autoridad para hacerlo.
Sí puedo decir desde la percepción que, si nadie puede esquivar los haces de luz que transmutan desde la oscuridad de cada retrato de Rembrandt, difícilmente sea capaz de eludir la figura humana tan sensual y relajada como la lograda por el pintor y escultor de Livorno.
Pero también y si pueden observar mejor mi foto corrida, los ojos de las mujeres de Amedeo, falsamente achinadas, por qué no casi ausentes, podrían remitir a la circunstancia o al mismísimo momento de la sesión con su eventual modelo.
Mujer Reclinada, Desnudo recostado o cualquier otra traducción similar de esta serie de 1919, bien pudieron ser una manera de emular a la Maja Desnuda de Goya o levantar la temperatura en su duelo con el entonces idolatrado Pablito.
Un enlace incompleto, como siempre, a merced de quien tenga la dicha de pararse frente a alguno de sus cuadros.
Yo la tuve. Y la comparto.

A continuación para seguir el fenómeno Modigliani de las últimas semanas, uno de la web de El País, otro de la edición de la BBC.

La venta este martes en subasta del cuadro "Nu Couché" ("Desnudo acostado"), pintado por artista italiano Amedeo Modigliani en 1917-18, causó conmoción en el mundo artístico.
Tras nueve minutos de frenética puja entre seis personas en la casa de subastas Christie's de Nueva York, un comprador ofreció por vía telefónica US$170,4 millones por el óleo.
Es la segunda suma más alta jamás ofrecida por una obra de arte en subasta y un récord para un Modigliani, cuyo registro anterior era de US$70,7.
El comprador es Liu Yiqian, un multimillonario chino que empezó como taxista y vendedor ambulante para luego especular en el mercado bursátil y acumular una fortuna de casi US$1.500 millones, según el índice Bloomberg de multimillonarios en 2015.

A cualquier precio


Copa de los pollosImage copyrightAP
Image captionLa pequeña cerámica de la dinastía Ming, la "copa de los pollos", le costó US$36,3 millones a Liu.

No es la primera vez que Liu paga un precio tan extravagante por una obra de arte.
El año pasado, el financista adquirió un tapiz de seda del siglo XV, conocido como un thangka, por US$45 millones en otra subasta de Christie's, en Hong Kong.
La compra generó titulares cuando estableció otro récord para un objeto de arte chino en una subasta internacional.
Es más, Liu Yiquian es conocido por pujar con sumas imposibles para sus competidores y romper sus propios récords de compra.
Meses antes de adquirir el thangka, Liu había pagado US$36,3 millones por una pequeña taza de porcelana de la dinastía Ming conocida como la "copa de los pollos".
No sólo fue una compra sensacional, el empresario fue criticado tras ser fotografiado bebiendo té de la antigua taza.

Arte vs. dinero

Esa polémica refleja la división de opiniones que existe en torno al financista convertido en coleccionista: ¿es un promotor y mecenas del arte o un calculador y vanidoso nuevo rico?
"Ciertamente es un ávido coleccionista de arte", comentó Zhuang Chen, editor digital del Servicio Chino de la BBC. "Pero también está muy interesado en el arte como inversión".
Liu, de 52 años, hizo su dinero montándose en la cresta de las reformas económicas de China y acumuló una gran fortuna en los mercados inmobiliario y farmacéutico entre los 1980 y 1990.
Ahora, con la caída de la bolsa china las opciones están limitadas y Liu ha identificado el valor de la inversión en arte.
"En China hay un creciente ejército de clase media que ve el arte como una manera de acumular riqueza", señala Zhuang Chen del Servicio Chino de la BBC.
Con el mismo ojo con el que anticipó la apertura económica, Liu ha incursionado en el mercado de arte con gran ahínco y enormes recursos.
Sus críticos dicen que no tiene un amor sincero por el arte, sólo por los ingresos que éste le puede generar.
Pero el empresario defiende su interés explicando que coleccionar arte es primordialmente un proceso para aprender sobre el arte.
En una entrevista con el diario New York Times dijo: "Primero debes amar el arte. Después puedes entenderlo".

Coleccionista "ostentoso"

Contrario a su bajo perfil en el mundo de los negocios, comparado a sus pares del club de multimillonarios chinos, Liu es uno de los coleccionistas más visibles y hasta ostentosos, dirían unos.
Con su esposa, Wang Wei, han acumulado una importante colección de arte clásico y contemporáneo chino y construido dos museos para exhibirla: el Museo Long Pudong, que se inauguró en 2012, y el Museo Long West Bund, abierto el año pasado.

Nu CouchéImage copyrightCHRISTIES
Image captionEl "Nu Couché" resalta el interés de Liu en el arte europeo.

"Esto le ha ganado el beneplácito del gobierno y el público en China", comenta Zhuang Chen. "Principalmente porque está recuperando el arte propio para el país y promocionándolo".
Pero no todas sus adquisiciones de arte chino han sido exitosas. Su compra en US$8,2 millones de un pergamino de nueve caracteres chinos, supuestamente de la dinastía Song del siglo X al XIII, fue ridiculizada por un grupo de expertos chinos que lo consideraron una falsificación.



Sotheby's ha vendido el retrato Paulette Jourdain, del italianoAmedeo Modigliani por 42,8 millones de dólares (más de 39 millones y medio de euros) en una subasta celebrada este miércoles. El cuadro pertenecía al fondo del coleccionista Alfred Taubman, antiguo presidente de Sotheby's, fallecido en abril.
Paulette Jourdain, colorista y de inspiración cubista, representa a la criada y amante del marchante de Modigliani, Lóepold Zborowski. La obra está considerada hermanada con la Mona Lisa, ya que, en ambos cuadros, las retratadas presentan una mirada fija y una sonrisa misteriosa. El cuadro, cuyo precio superó las estimaciones previas, era uno de los preferidos de su dueño.
La mayoría de las demás obras subastadas no han tenido tanta suerte a la hora de venderse. Femme assise sur une chaise, un picasso de 1938, se vendió por 20 millones de dólares (cuando la estimación eran 25). Lo mismo le ocurrió a La porte (Objet) (1931), de Miró, que se quedó en 11,7 millones de dólares (si bien el precio estimado estaba entre 15 y 20 millones).