lunes, septiembre 21, 2015

Prima rock, te acordás

Un bondi que tardará mil años para llegar a Ezeiza, cuando la palabra maratónico poco o nada significaba para nosotros con tal de estar entre pibes y pibas esperando que la música coronara algún beso, o cuanto menos una esperanza de que la adrenalina interna resulte satisfecha.
Y ahí, en las piletas, la veo a María Rosa Yorio y con inconsciente desparpajo del falso sabiondo, se me ocurre soltar que la mina es rápida, "medio trola", me jacto de mi información con mucho de prejuicio, aunque poco conocimiento de causa (¿habrá nacido así mi vocación periodística?).
Entonces, un tipo del tamaño Terminator me dice que me quede tranquilo, que la Yorio es su amiga y que él es plomo de su banda. Arrugue de barrera, lógicamente, para escuchar con atención a Yorio junto a Nito y los desconocidos de siempre, los sanguches calman el papelón, por primera vez vi a un rockero esquivar con clase los naranjazos, Miguel Cantilo llegaba de España y los prejuicios que no eran propios solamente, se soltaban en proyectiles de los fans de Dulces 16, Creo que tocó también V8 y la espera por el flaco se hizo más eterna que sus bandas inmaculadas en Liniers (aquella despedida de Spinetta que ya grande me perdí por pendejo). Creo que estaba la, entonces Gorda Andrea, Cappiello, Sandra González, Moniquita y no sé si alguien más. Desdibujado lo imagino a Porchetto tocando, el negro tenía devoción por él, a Lito Nebbia y una cantanta interminable y no mucho más.
Alma de Diamante acarició el regreso y no me pregunten cómo pero estuvimos de vuelta.
Aquella primavera se mezcla con otras en Parque Pereyra, uno de nuestros destinos favoritos del secundario (más que Palermo), regresos de vino y en camiones que entonces, comprendían a los pibes sin guita para el colectivo. O con trenes con horarios acotados, después de mezclar a los Beatles y Sui Generis con gambetas de gastadas número cinco.
Las hormonas nos daban tantas o más vueltas que las canciones que repetíamos, empezaba la nueva estación y la ilusión de que otro mundo iba a ser posible, ahí, al alcance de nuestras manos, casi como ese gesto torpe por acariciar los pechos de la chica en cuestión y el interrogante si sería devuelto con un manotazo o con el esperado chupón.


https://www.youtube.com/watch?v=RtRuRA1rqvo
https://www.youtube.com/watch?v=1nPSww8qCUs
https://www.youtube.com/watch?v=_IdfJxHQIrE
https://www.youtube.com/watch?v=4cpUsDPQw_E