miércoles, junio 10, 2015

Ególatras sacados

Nada peor para quien lo controla todo que perder. Sí, por burdo y primario que suene, perder duele. Y cuanto más alto sea el éxito y el bronce, mayor odio genera. Sucede en la política, en el deporte y también entre quienes son responsables de generar contenidos.
Se le notó estos días, por ejemplo, a Juan José Campanella. Sacado vía twitter contra un crítico que, palabras más, palabras menos, le contó lo que estaba ocurriendo con Entre Caníbales, en relación al rating. Sin discutir la calidad del producto y su relato (que da para otro debate), el director está jugándose una parada importante que no es ni más ni menos que demostrar capacidad para consolidarse en una tira, propósito que hoy, parece quedar pendiente.
Ofendido, el hombre salió a criticar al público argentino por fascinarse con algunas series yankis a las que él calificó "de culto", separando las aguas entre masividad y ese selecto capricho de los elegidos para enamorarse de un producto, con la exclusividad de quien se jacta de un G4, un minicooper o un incunable musical.
Según el cineasta y creador de El hombre de tu vida y Vientos de Agua, "Si vos llegás a hacer un Mad Men argentino, con la misma calidad de guión y de actuación, dirían que es una porquería aburrida, insoportable y mal actuada. Basta con que sea americana para que sea una genialidad. Mad Men no sobreviviría ni hasta el primer corte publicitario en la Argentina. De hecho, ni siquiera era un gran éxito en Estados Unidos. Mad Men y Breaking Bad son series de culto".
No creo que sea el fracaso o el éxito, lo que motiva tanto odio, si  no la idea de no poder controlar la relación entre objetivos y voluntades ajenas. Insisto, les cabe tanto a quienes controlan el poder, como a aquellos que, por diversos motivos, intentan obtenerlo.

Otro que se sacó y a quien la idea de derrota o pérdida no le cabe ni por asomo, en su agenda, es a nuestro bendito Marcelo Tinelli. Si bien durante estos días y por razones obvias, le bajó bastante el tono elogioso hacia la familia Grondona ("Hermoso almuerzo con Julito Grondona, trabajando juntos como siempre, para una AFA mejor. Te quiero amigo",  había tuiteado el conductor el último 13 de mayo, pensando en el Sillón del 'Todo pasa'), por estos días el hombre apeló a diferentes estrategias para acomodar a quien hoy se convirtió en un inimaginable enemigo: Diego Armando Maradona.
Aunque hoy miércoles parezca vieja la noticia, las declaraciones de Diego en el Show del Futbol, dejaron mucha tela por cortar. "Si soy vicepresidente de FIFA los limpio a todos, Tinelli va a tener que hacer el Bailando por mucho tiempo".

- Hay que tomarse con humor las declaraciones de Maradona. Me siento pleno y feliz y no guardo odios ni rencores con nadie. DIEGO SOS GROSSO❤️
- Y me decían que odiar a alguien es darle muchísima importancia. Gracias Maradona por darme ese lugar. Te quise y te querré siempre.
(rezaron los primeros tuits de @cuervotinelli)

Igual no fueron todas rosas, al mejor estilo flower power, precisamente:
- Banquemos que Maradona sea el Vice. No sea ansioso Arturo!!
- También retuiteó al Coronel Gonorrea "Le cuesta emitir cada palabra como si la tuviera que sacar de un pozo ciego".
Así, las cataratas de tuits de cuervotinelli, funcionaron en sincronía con los diferentes formatos que cuenta nuestro auténtico Berlusconi, para luego de acusar recibo, generar su mejor contraataque.
Ojeda hizo doblete en su acting en los dos últimos ciclos de Este es el Show, Ruggeri se fue del Bailando mimado, tras una buena calificación a su hija por un jurado lisérgico (¿alcanzará para aquietar las aguas) imagen repetida por los programas satélites y sus respectivos canales (vía El Trece, Magazine, C5N). Hasta no faltó un #fuerzadondiego, en lo que sonó un llamativo contrapeso entre el apoyo espiritual, en medio de semejante contienda mediática.
Nosotros, mirones y mortales, poco podemos hacer más que ser testigos de aquellos que amplifican o reconvierten a voluntad el tamaño de su ego. La clave pasa por no ser contemplativos, es decir


espectadores pasivos. En tren de observaciones, tampoco hay que desestimar otros exponentes egocéntricos, quienes aún con el bronce de la fama bien entendida (que otorga el enamoramiento colectivo y del que nadie intenta quedar al margen), itentan revelar otras formas. Así, por ejemplo, una semana atrás Ricardo Darín hablaba desde Línea de Tiempo, acerca de un aspecto que lo enorgullecía de su padre.
"Una suerte de anarquista que pregonaba sus ideas y quien, tras su muerte las ratificó", confió el actor emocionado. "Cuando fuimos a retirar sus cosas de la vivienda que alquilaba, nos dimos cuenta que a mi viejo no le sobraba nada, tenía dos cubiertos, sus libros, las ropas mínimas e indispensables, nada más".
Si eso no es dejar el lado al ego, ¿cómo llamarlo? Aún cuando, y queda claro, despojarse de las cosas, no necesariamente te vuelvan menos poderoso.