jueves, octubre 09, 2014

Si hay miedo...dejate aterrar

Cada vez sucede menos, pero sucede. Ya mi cuerpo va aprendiendo a actuar por reflejo y separar lo que importa de lo que "te anoticia". Bah, a no engancharme en un ovillo del que uno seguirá siendo torpe a la hora de desenrollar y sobretodo enrollar.

Entonces, sólo queda esperar la nota homo blabla que tira cada martes Fresán (http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-256934-2014-10-07.html) , procurar sostener la ilusión de en aaaaaaaaaaaalgún momento ir a ver una película prometedora, o quedarse trasnochando en casa para darle sentido al cable, con la ilusión de que Netflix vuelva a sorprender.

La alegría de que Lynch reflotará de su ultratumba a twin peaks, andá a saber de qué  modo. El lamento de no contar con suficiente tiempo para refrendar al querido de Spike, por qué no Woody, Favio o Trapero. Porque si algo queda claro es que después de los 50 uno sólo abre el marote a lo nuevo si eso que es nuevo puede contar algo diferente. Si no, a alimentarse de lo que nos hizo bien.
https://www.youtube.com/watch?v=EIMTg5lHWyM#t=11
https://www.youtube.com/watch?v=XscRdLy_zgI
Y en este sentido, valoro la idea de contar cosas, de canciones cuya acústica lo transporte a uno a otros mundos que no tienen por qué siempre ser los vividos, los conocidos. Qué se yo, un eclipse de luna llena que diga algo más que eso. Y sacarse de encima toda la mufa que representa transitar lo previsible: las notas policiales de las siete de la tarde de América, por ejemplo, que me liman la cabeza, los comentarios vacíos de Tognetti, el falso diálogo del tema climatológico devenido en "¿cómo anda usted? sabía que la mano sigue jodida hoy también? ¿qué nos deparará esta tierra? Preguntas retoricas que incluyen la respuesta del interlocutor que te las tira.


Por eso yo me quedo con la frase que Rodriguito se autorrobó para este artículo (el pardigma zen, también lo usó en La Parte Inventada de la novela que ya los hinché)
Se las dejo: “Si tienes miedo al trueno, déjate aterrar”. ¿No está bueno eso? Este es el aspecto del De Nada Sirve de Moris, (con aquello de que "tenés que salir a que te maten, que te pisen, tenés que odiar a cualquiera, tenés que amar a cualquiera) que a mi juicio marca la diferencia entre ser rockero o uno más. Ojo, queda claro que uno no es Piltrafa, ni de Birabent padre, ni Dylan, ni Hendrix, ni Luca, ni nada semejante.
Pero me gusta la idea de que cuando todo está ordenado y corregido, cuando las conversaciones obligan a 140 caracteres más o menos con la misma dinámica (bardera y aleccionadora), a uno le quede un costado para creer en algo y dejar que las palabras y las divagaciones sean, existan, a pesar de los 50, a pesar de ellos, de nosotros, de quien sea.