viernes, septiembre 05, 2014

Nosotros y Gustavo

"Cherati (así con ch) es un chetito", catapultó Luca y esta entrevista que trascendió mucho tiempo después del éxito de Soda, sirvió para quienes supimos mofarnos con aquella banda que, como pocas, sabía hacer bailar hasta a los rockeritos, a la que también miramos de costado aunque sin dejar de escucharla.
"Son como The Cure, pero livianos, el tipo viene de la comunicación, por eso compone prolijito", concluíamos algunos del conurbano.
Chetos vs. rockeros y la consabida pelea con los ricoteros en esta búsqueda obsesiva de encontrar arte en la popularidad y negarnos en la exquisitez de los niños privilegiados, era motivación en un período donde lo que más preocupa es la originalidad y diferenciarse como sea.
Y ahí están los tres, haciendo de los ochenta un carnavalito, con el paisaje despojado norteño. Esa contradicción posmoderna de Cuando pase el temblor, que con tres pibes falsamente dark cobraba un magnetismo insoportable.
Obras, los raros peinados, vestuario cuidado se sucedía en su rapidísimo ascenso, negado para que finalmente terminemos desistiendo con nuestro falso rechazo adolescente para sucumbir ante el incuestionable Signos.
Ni siquiera el ángel de la ciudad de la furia, imprimiendo nuestra sospecha publicitaria (en definitiva él y Zeta, estudiaban Comunicación en "alguna universidad privada") para quienes reconocimos en el blanco y negro nuestra querida Alas del Deseo, bastó para banar la recurrencia de esta altura un tonto rechazo.
Porque si algo hizo Gustavo fue interrogarnos como sociedad.
Ehh, para tanto ¡y claro!, entonces Charly era casi telúrico entre el ámbito estudiantil (máxime después de Serú), Spinetta adorado, aunque un tanto distante por sus letras y su arte y Soda...Soda le puso algo que los setenta se habían guardado, acaso por una forma diferente de decir...
Soda le dio a las canciones sustancia erótica, sensualidad. Resulta raro ratificar este concepto pero cada letra del guitarrista, refiere a un juego personal, a un código cómplice, que va más allá de aquella "parte insegura", o de la casi popular estrofa "siempre seremos prófugos".
Que alguien te diga "hasta dónde llegaré", "tratame suavemente" (gentileza Melero), "haré lo que  me pidas", "entre tus piernas" y decenas de frases que refieren a un vínculo eximido del deber ser, de lo "que corresponde hacer, decir o sentir", deja más que a las claras los argumentos de un fenómeno que terminó siendo abrazado por, al menos, dos generaciones.
Y en este sentido, la pregunta sería ¿cómo una bandita porteña, se posó en toda Latinoamérica para que ésta finalmente se rindiera a los pies de su embrujo?
Acaso la respuesta se halle en aquel video. No debe haber antecedentes de aquel momento en el que el  pop, se explaye y se expanda en un ámbito desértico sí, aunque indígena; de este lado del mundo.
Por supuesto, que no se puede eludir el interés comercial en esto de bajar de Mexico hasta barrer todo el territorio en esto de "dar a conocer nuestra música". Claro que Soda fue mucho más que eso. Y en este sentido, otra vez, las metáforas para hablar de nosotros en código, sin ser explícitos, pero sinceros en las vivencias íntimas, sirvieron para que millones de "sudacas", comprendieran ese mensaje sencillo aunque encriptado.
Y ahí están esos chicos, bailando, tomando la posta de Virus, en la 9 de julio. Ahí Gustavo se anima a mezclar Superhombre en un estadio con el principio de La Biblia de Vox Dei, como para recordarnos que el rock progresivo nacional no es ninguna quimera. Lo mismo pelando a cuentagotas en otro show, un poquito de Puentes Amarillos. Los proyectos con García y Tango, la química con Daniel Melero en un subestimado pero prolijo y cautivante Colores Santos, una momentánea simbiosis con Richard Coleman, ¿fuente de consulta? las invitaciones a Tweety Gonzalez, ex soldado de Fito, la sumatoria de atractivas y talentosas muchachas del rock, para quitarle al género el sostenido y arcaico machismo, nos ayudan a entender a la distancia, de por qué Cerati es inigualable.
Bocanada con la sucesión de canciones en su carrera solista, más que ratificar, llegaron para exhibir en todo su esplendor a un talento enmarañado en el precio de construir una banda única e inigualable dentro de este meridiano, aunque humildemente podemos decir desde la Argentina, en sintonía con el mejor cancionero rockero y pop de nuestro país. No por nada, algunas bandas contemporáneas de aquí y allá, "suenan muy Soda", dando al formato de "rock latino y bailable", una matrix stereo inconfundible e irreemplazable.

Recordarlo con Crimen y Puente, para dejar atrás el Zoom del Planetario y otras experiencias en sentido revival, confirma el valor de un Cerati íntegro en lo artístico y audaz, en esto de no repetirse.
Fuerza Natural, su último trabajo, suena casi como una maldita ironía del destino, a quien la vida se le esfumó naturalmente de la noche a la mañana, con un calvario familiar de cuatro años. Los dioses norteños, sin embargo, dejaron una última letra, Cactus, ratificando aqu
ello de que lo que se dijo ayer, repercute mañana.
Salud Gustavo, no donde estés porque tu obra "vive en nosotros"

Cactus suaviza mis yemas con su piel
Tiene cien años, solo florece una vez
En tu nombre, en tu nombre
Y tiene un veneno, mas amargo que la hiel
Con solo invocarte, voy a convertirme en miel
En tu nombre, en tu nombre
Cuando te busco
no hay sitio en donde no estes
Y los médanos, serán témpanos
en el vértigo, de la eternidad
Y los pájaros, serán árboles
En lo idéntico, de la soledad
En tu nombre, en tu nombre
Y cuando te busco
no hay sitio en donde no estes
Y los médanos, serán témpanos
en el vértigo, de la eternidad
Y los pájaros, serán árboles
En lo idéntico, de la soledad


En tu nombre, en tu nombre