viernes, julio 18, 2014

Ningún sentido, sólo somos repetición

Nada nuevo bajo el sol. Nada nuevo bajo el sol. Nada nuevo bajo el sol. Así al infinito, hasta aburrirnos primeros, adoptar la frase como un mantra y convencernos finalmente de esta premisa. Entre temas profundos, noticias, debates, discusiones virtuales y familiares, concluyo que el único sentido de todo lo que nos pasa, termina dándonoslo la redundancia. Un ejemplo tonto, quizás fue el bailecito alemán de esta semana. Nada terrible, pensé, me causó gracia, hasta me dieron ganas de aprender la canción gauchita. Y al pasar las horas y los días, entendí que si uno direcciona la repetición, las conclusiones irán en ese sentido.
Algo así como el no te calentés, no te calentés, no te calentés, la gota china cae y tras la tortura se impone. Pero lo extraño o lo más terrible de esto es que, además de terminar aseverando que, siguiendo con el ejemplo, el baile fue provocador, o una tontera, (según quién concluya y reitere sobre la imagen reiterándose al infinito), una vez rendido a esto, hay un cierto goce en "revivir" lo digerido. Creo que en otros tiempos se lo llamó lavado de cabeza.
Lo peor de todo es que después, cual zombie, uno va por la vida recreando tal frase y esperando la reacción automática, que lógicamente llega como un golpe, como un insulto. Entonces, la verdad es como un zumbido y ¿el sentido?, difícil percibirlo entre ese ruido que no para.