viernes, junio 27, 2014

El saldo antes de octavos

Mientras las chicas dejan fluir sus fantasías con el advenedizo sexsymbol Lavezzi y Uruguay llora porque la mano de Blatter acabo con las sucesivas mordidas, del aspirante a figura de Brasil 2014, es momento de hacer un minibalance de lo que fue la más auspiciosa primera etapa de la que uno recuerde en esto de buscar arranques prometedores en los mundiales.
Ahora, cuando los equipos comienzan a calibrar energías y priorizan la segunda jugada a la audacia (ojalá me equivoque), vale considerar algunos aspectos que van del gusto personal, a lo que podamos encontrar, hasta el mentado y esperado partido número 7.
Antes que nada, con mi explícito desprecio a don Julio de tantas veces, auguro sin embargo, dejar de lado a Diego para esta etapa decisiva. Lo explicaré en otro post, pero deseo que el tan mentado Dios, si se precia de ello, de lugar a su hijo pródigo y no joda por un par de semanas. A esta altura, al margen de sus logros, tampoco olvidamos sus mocos. Que Messi haga su camino. Digámoslo por fin, hay vida después de Maradona.
En cuanto a lo que viene, tanto las sólidas Alemania y Holanda, como las mejoradas Bélgica, Francia y Suiza, en el lote de los europeos, tienen algo en común: no ceden nada, pegan con inteligencia y trabajan en bloques admirables y difíciles de quebrar. En todos los casos, sus arqueros parecen estar a la altura de las circunstancias. Sin duda, los germanos se mueven con asombrosa precisión y rotación. A Muller no hay con qué darle lo mismo que a Bastian Schweinsteiger, amigo de De Micheli, Ozil & Cía, demasiados perfectos, pero más pasionales que las viejas torres.
Holanda, con Van Gaal, huele madurez, habrá que ver si el asombroso México, consigue lo que prometía el inflado exquisito Chile. Permítanme decirles que Brasil, como la Naranja Mecánica, no tendrá compasión, por más optimistas que se sientan nuestros hermanos trasandinos.
En todo este combo, hay que brindar por la cautivante y nada humilde Costa Rica. Con pelota al pie, pusieron nerviosos a los mismos ingleses, que ni yéndose pudieron sacar provecho del paísito merecidamente clasificado. Pongo unas fichas a ellos. Lo mismo con la Colombia de José, lo de James Rodríguez, ya es maravilloso. En silencio, el pibe de Banfield se recibió de criterioso artesano. Ni que decir de Karim Benzema, a quien nadie cita, pero fue el único galáctico merengue que estuvo a la altura del torneo. Como contracara, hay que decir que Cristiano hizo lo que pudo, en una banda de filibusteros, cuya fortaleza no seduciría ni al propio Jack Sparrow, acaso porque su estrella, omnubiló los buenos juegos anteriores de la Portugal atractiva de los últimos mundiales.
Brindo por Argelia y su debut en octavos, ojalá se carguen a alguno de los teutones. Espero que Nigeria siga desfachatado como para hacer más goles respecto de un fútbol que parece viejo, ese de picardías de rebeldes. En este sentido, se lamenta el declive de los africanos en general. Tanto a Ghana como a Costa de Marfil, los castigó su actitud de suficiencia, pero con la falta de compromiso de quien debe socorrer al compañero cuando las papas queman.
En el caso de los asiáticos, queda claro que la contratación de técnicos conservadores, algo así como los Bilardos de Europa, no hace más que propiciar rispidez sin vuelo, ni individual, ni colectivo. Algo parecido sucedió también con los rusos, Capello es un gran embaucador, que se entere Putin.
Brasil comienza a mostrar más suela que dientes y Neymar se muestra con la suficiencia de quien será grande, sin dudas. Uruguay pintó para héroe y mañana será una incógnita. Italia quedó embaucado con la clase de Pirlo y su juego, se acerca al Boca actual, con un Román insuficiente, si me permiten los bosteros. Balotelli tendrá riqueza por su adn y sus aspiraciones multiétnicas pero se fue como un calentón más.

Lindo el adiós de España con un Iniesta enorme frente a Australia y el interrogante respecto de la relación sociedad-fútbol que hoy los ibéricos transitan. No sólo abdicó el rey, también la buenaventura del más sudaca de los países europeos.
Argentina es pura incógnita pero Messi ya debería escribirse casi con mayúsculas. El tipo que no necesita exhibirse haciendo jueguitos, consigue lo que otros no pueden, si huele sangre en el juego (si aceptan la metáfora), ahí estará él para ajusticiar al rival.
Personalmente, duele y mucho la caída del Kun, Giannina y acaso los conflictos de pollera, el arrastre de la debacle roja en su mente y la distancia de Benjamín, lo lastimaron en serio.
Grandes Di María y Masche, prometedores los otros, un Sabella cauto que puede enamorar, sólo si sabe poner a distancia al doctor que con sus paranoias defensivas, debe estar inflándolo.
Se celebra el gesto decontracté del Pocho salpicándolo. Está bueno bajar taaanta ansiedad colectiva y nacional y la mojadita, más allá de enloquecer a nuestras musas, pone un toque de humor en lo que muchos enfermos confunden con una guerra.
Un párrafo aparte es considerar la insólita fusión que significan los hinchas argentinos en tierras brasileñas. Sin duda hay de todo, clasemedieros, barras a patadas, oportunistas (vip o políticos), probablemente buitres y gente que quiso cumplir el sueño familiar, de amigos o de sus hijos para realzar una vieja alegría que el fútbol de los últimos veinte y pico de años nos negó.
El caso de las coberturas, acaso pueda ser parte de otro post, pero habrá que ver. Mientras uno quedó tercero cómodo en una polla del laburo donde sólo eran premiados$$$ los dos primeros, lamento que mis predicciones sirvan mucho (o casi) para nada.
Muchísimos goles, partidos que en el recuerdo serán revisados acaso con cariño o nostalgia, permitieron sortear un junio bien austero. La tele, ayuda pa no gastar de más. Ahora vamos por la difícil.
Que el sueño aventurero, esta vez, sea en el nombre del hijo. Al padre, dejémoslo farfullando vía coaxil, con Victor Hugo.