domingo, mayo 11, 2014

Lo efímero y lo profundo

"¿O sea que tenemos la misma edad, que hubiésemos sido de la misma barra, si hubieses pasado tu infancia en el barrio?", preguntas sin respuesta. Los cincuenta con alternativas inimaginables. Entonces el barrio paterno pudo haber sido otras circunstancias, otras complicidades, una data diferente para el adn propio.

Adentro la piba se revuelve de bronca, por la indiferencia de su amiga y por cierta chicana vía face: "Me dijo Diva", comenta sin tener en claro demasiado su significado. Después de un par de horas intentando enseñarle el valor de pedir perdón y de perdonar, la piba (que es reina en sus hábitos) suplica ayuda para matemáticas, ayuda que significa hacer las cuentas y resolverlas, explicar el tema lo más pronto que se pueda para que el tiempo pase y salte a otra cosa, a otro tema.
Quejándose y entre lágrimas, por el (falso) esfuerzo, reivindicando la ociosa y peligrosa arrogancia que la conservará en...su arrogancia. Mejor irse a laburar.

...Y en el camino, subiendo la autopista, una familia telerín se ríe de la lluvia en sendas bicicletas. Sí, es la sonrisa de quienes gozan el momento, sin que esto implique sabiduría, o mejor dicho sapiencia; de quienes desconocen el devenir y recorren en silencio lentos, pero seguros, el encanto de este instante, único. Entonces se ve que lo profundo y lo efímero se revuelven juntos, pero no como tripas.