lunes, mayo 19, 2014

En una el bidón, en la otra, la mano de mi hija

La salida, a priori, se veía ingeniosa "me prendo fuego", susurraba a cada quién consultaba a Jorge Lanata para justificar su derrota en caso de que 6,7, 8, le robara una estatuilla.
El chascarrillo, de algún modo, parecía más eficaz que los trístemente forzados maquillajes de Timermann y Lilita, dándole el toque PPT, a la entrega de los MF.
La salida, insisto podría resultar graciosa, si no fuera porque el gordo sostenía con una mano el bidón de nafta y con la otra, la de su hija.
"Y, Lanata debe estar jugado con el tema de su salud", me dijo hoy mi vieja intentando justificarlo. La asociación libre, también me llevó por caminos insólitos. Recordé al pibe egipcio que se inmoló y por el que devino la primavera oriental, como les gustó llamar a los promotores de twitter para justificar la influencia de esta red social.
También supuse cómo sería ese mensaje contradictorio montonero de dar la vida por los otros, con la pasión en las convicciones y la pastilla de cianuro en el bolsillo, para preservarse de la tortura. Sí, ya sé, asociación libre forzada, delirante, inapropiada. Qué le vamos a hacer.
Lo real es que el chiste de Lanata, ensalzado por sus cómplices, podría resultar tolerable (bue,digamos, es para tanto el programa oficial, para que el tipo se prenda fuego? o sólo se trata de una manera provocadora, una más, para llamar la atención), decía podría resultar tolerable si Jorge Ernesto Lanata no sostuviera con la mano libre de incendios (curiosamente la izquierda), a la pequeña Lola, su hija.
Entonces uno imagina el chiste comentado en casa, la celebración de Sara Kiwita Stewart Brown, por la ocurrencia, la nena embobada sosteniendo el edipo con su papá famoso, para luego ayudarlo con los cinco o diez litros cargados en ¿Shell?, antes de bajarse del auto. Y piensa en el proyecto de la piba, con su papá simulándose talibán, por una patria periodística más soberana. Entonces, uno revisa los valores que el gordo no se cansa de pregonar y pienso en la piba krispadita a pesar suyo, mamando la sabiduría del tipo ingenioso, ese que preambuló una grieta y que ayer, domingo 18 casi la inunda de gasolina, en broma claro.
Afortunadamente, a los contratistas de Jorgito, pensando en Avenida Brasil, cambiaron de tema.
Igual a uno le queda esa poesía que Lolita escuchó en la escuela donde se forma, pronunciada en perfecto inglés. Acaso la lengua británica sea más pacifista que el desbocado papi, más pendiente del ingenio mediático que del mensaje a los suyos. Si realmente le importa.