lunes, febrero 24, 2014

Rescatando al otro Andrés (Rivera), al Rozas soberbio....

ese de El Farmer. Siempre tuve presente la siguiente frase:

" .. .. El señor Sarmiento y yo somos los dos mejores novelistas
modernos de este tiempo. Él y yo somos dueños de los mismos
silencios. De las mismas ambigüedades, de las mismas certezas.
El señor Sarmiento publica. Yo, no ... "

pienso si orgullosamente uno quisiera identificarse en esa descripción, aludiendo a colegas, escribas contemporáneos. Pero no. Mi tiki tiki literario funciona disperso, a cuentagotas, tosco, intermitente. En cambio, referentes como Sarmiento, Arlt, Bowles, Burgess, el mismo Rivera, Quiroga, Kundera. A todos ellos los veo vomitivos, hipekinéticos, consecuentes con ese apetito que pide más y más. Igual lo del silencio, ahí, de eso me jacto. De las voces que vienen a decirme que ni la música de Escándalo Americano, que es absolutamente autorreferencial, me va a convertir en escritor. Pero igual, aviso, todo me habla, todo el tiempo. Sigue ahí, los vecinos regodeándose con su pavor anticabeza. Las palabras más simples de un secundario borroso. Los chillidos de las mujeres familiares. El último sorbo del tinto berreta que durmió en casa. Y el primero del exquisito (para mi gusto) que no olvidaré, cuyo nombre no comparto.
Las nubes del sudeste del GBA en la autopista, que iluminan una siesta que no puede ser. Las batallas de las almas interiores cuando establecen mi saludable (pero no traidora) bipolaridad.
No publiqué, pero no me rindo. Aunque el papel se muera antes que mi último renglón. A adaptar las ínfulas ingeniosas a mensaje de texto, microrrelatos, divagues wasaperos, hashtags ingeniosos. No, lo siento, eso no es literatura.