viernes, noviembre 29, 2013

Escuela pública, ¿cosa de negros?

Ya no sé si la responsabilidad es del estado, de la clase media que estigmatiza (nobleza obliga, muchos de los diputados y sus familiares, responden a este perfil, sea del partido que sea), o de una conspiración continental. Pero la única verdad es que las escuelas públicas sólo trabajan para que los pibes estén cada día más abandonados a su suerte. Así, salvo honrosísimas excepciones, las netbooks cuentan con una mejor utilidad en Encuentro, que, en lo cotidiano.
En el caso de mi hijo, la recibió a fin de año, así que lo mío suena prejuicioso y premonitorio. La verdad es que, el banquito del taller quedó flojo, la parrilla al 29 de noviembre no se terminó, la planta a germinar (semillas de albahaca, de la que en casa ya tenemos experiencia), quedó sujeta al suplente del suplente del suplente de ciencias naturales y la escuela batió un récord para las olimpíadas de colegios técnicos con mayor cantidad de licencias otorgadas.
Los negros, no quieren ir a laburar, pueden decir el cancionero lilicarriense o macrista, pero los pibes ahí están en la puerta de la Técnica de Berazategui, atentos a esos profesores que entran y salen con sus autos pagados en cuotas, yendo y viniendo (o mejor dicho yendo) rumbo a las privadas, que sí requieren rigurosidad, por más que el estado les pague vacaciones, les de obra social y beneficios varios.
Me dice un vicedirector de un Politécnico, que el malón de docentes de la escuela pública son los mismos pero en distintos establecimientos. Van rotando, van faltando, van acumulando puntos y ¿los pibes? bien, gracias. Por suerte están las disciplinas motivadoras como educación física, el gesto de arrojar la pelota de fútbol a 15 metros, es el más usual por esos tipos cancheros que se desentienden del desarrollo urgente y necesario de los adolescentes y que de vez en cuando relojean el partidito, de los falsos messi de la división privilegiada. Esa que nunca conocerá una sola pista de atletismo, salvo navegando.
Este es un post prejuicioso, caliente, limitado, mediocre, bue, qué pueden esperar del papá de un pibe que va a una escuela de negros, confiando que en algún momento, el estado volverá a hacer de la educación pública, el mejor sinónimo de dignidad. Me chupa un huevo la clase media prejuiciosa y maldigo a los tipos que en las escuelas se pierden la gran oportunidad de hacer patria con algo tan sencillo como escuchar a los pendejos.