miércoles, junio 05, 2013

Traición y argentinidad

Cada día me convenzo más que lo que se espera desde nuestro inconsciente colectivo es ratificar que "tarde o temprano la traición llega".
No es para menos, si pensamos que este país se soñó libre, mérito al tentador contrabando, acotado por un virreynato abandonado a su suerte. Como sea, ahí los muchachos de mayo, armaron un camino distinto, a pesar de las futuras trampas que apagaron sus ilusiones revolucionarias, traidores mediantes.
Tal vez por eso, seduce tanto el gordo los domingos. "Habla por nosotros", celebran los noventosos de ayer que no se bancan tanta negritud, tanto asistencialismo electrónico (las netbooks y los celus, a la clase media les rompe las bolas)
Y aquí estamos todos, Cris, esperando que Scioli lo engañe para tirar un "te lo dije".
Andrés (Calamaro) ratificando con sus actos que "el amor es traicionero, no se elige, no es sincero", mientras muchos no entendemos qué pasó con Cardinali. Concédanme el margen de la duda, suponiendo que la actriz, ya había puesto en jaque al cantautor, con su notoria independencia.
Alianzas listas para romperse, internas que son externas, cantantes que ya no entonan, escribas que twittean únicamente. Periodistas que sólo opinan. Deportistas que no juegan, amigos que no se reúnen. Secretos que sucumben al paso del facebook.
Qué pasa si un día la traición deja de pertenecernos, si el sentido común, nos aglutina, si intentamos superar la valla de los prejuicios. Si nos tomamos en serio como país. Si el dedito que indica las miserias de los demás, se retrae apuntando a nuestro corazón, no culposo, pero medido, sincero, comprometido.
Voy por un 2014, dejando a la traición, para los juegos, para la literatura, la inspiración, no para los nuestros. Es complicado, porque la tentación es fuerte. Pero vale el intento.