miércoles, junio 05, 2013

La autonomía Lanata

¿Cuándo habrá sido la última vez que el gordo se tomó un bondi para pasar por la calle Calchaquí? Bah, ¿lo habrá hecho en algún momento? ¿Habrá registro en su co-biografía majulniana un indicio de aquellos espacios de austeridad? Lo dudo, pero algo queda claro, el tipo no anda con pequeñeces. El consenso presente a sus deducciones "impresionantes", le permite incluso, dejar de lado los gastos de movilidad para sus empresas periodísticas y facturar caprichos.
No voy a referirme sin embargo, sobre las cosas que me diferencian con el Gordo, aunque seamos los dos sarandinenses. De  hecho, no soy tan importante, ni lo quiero ser. Sí debo decir, que esto que supo ser un borrador,  hace un mes y medio atrás, se vio alterado por la catarata de efectos que generó el periodista desde su prime time en El Trece.
Los dos sitios al final de esta entrada dan cuenta de ello. Jorgito ya puede prescindir del compromiso histórico con aquellos que le dieron un lugar en su período de, perdón, vacas flacas. Cuando Perfil le tiraba una soga y otro homónimo como Rial, lo sentaba al mediodía, cual Moria. (qué lo parió cuántos Jorges dando vuelta, empiezo a desconfiar de las bondades de mi amigo de toda la vida, con tamaños figuretis, altaneros, traicioneros y demases, ."Fuentevieja" incluído, claro está-)
El tema es que el tipo prometió "no dar más notas", a medios como Noticias y sus derivados, cual diva ofendida. En el barrio de los medios, más que guapeada, suena a asumir el compromiso de exclusividad que suele exigirte un medio cuando te pide que te encolumnes. En síntesis, "la falta de códigos", entre Jorges, le quitó la presión de no laburar a dos aguas.

"No me esperen más los de América, porque no les voy a decir nada nuevo", ratificó posteriormente, después de su desafortunada pero nada inocente "denuncia", en contra de Fantino.
La realidad es que el tipo, hoy por hoy tiene espaldas para acabar con sus traiciones momentáneas. Sino, qué es el ex director de Página 12, si no un cultor de la traición. Al margen que este tema se corresponde con la argentinidad, lo que relataré, en otra entrada. Lanata fue bastardeando recurrentemente sus afectos, sus socios, sus cómplices.
Lo hace, por ejemplo, dándole palos a Sandra Russo, a quién seguramente sumó de pichona, al plantel. Lo hizo con Fito, Calamaro y sus compañeros de noches de parranda. De Verbitsky, no hablo porque supongo que ahí, el duelo de egos debe ser superior. Pero también acuchilló a todos sus pupilos de Día D. Qué pensará Paenza, en tal sentido?
No compete hablar de los temas del corazón, pero escarbando, alguien podría animarse a pensar en su ex Andrea Rodríguez, el efecto Chediek y andá a saber. Pero para hacer farándula, ya tengo con el yugo diario.
Lo de Crítica ya es de público conocimiento y lo repite Gvirtz cotidianamente. Acaso lo lamentable sea que El diario del culo del mundo que pergeñó, se volvió un híbrido en la medida que su narcisismo se vio jaqueado por la pauta comercial y oficial que nunca llegó. En tal sentido, hoy ese no es su problema, ni le importa. La cadena nacional que creó en El Trece, a pesar de los editores de Clarín y los programadores de TN, dan rienda suelta a su imaginación y a reproducirse hasta el hartazgo ad infinitum.

Ya nadie habla de su enfermedad, del pucho, de sus debilidades y sus caprichos bonvibant. Hoy el Gordo está a centímetros de cantar como el negro Oro en radio, ve bóvedas por todos lados, exhibe sin culpas su misoginia, Cris mediante, y le hace el caldo gordo a su socías desbocada y apocalíptica.
Por último, usa enanos, comparándolos con los que reciben la asignación universal, le suplica a Marcelo que vuelva (en una especie de falso lobby corporativo y asumiendo que ya se apoderó de ese lugar) y continúa dándonos/me cátedra sobre fines nobles y honestidad brutal. Igual, tanto él, como los otros Jorges ratifican una cosa en el medio: el tema es el brillo y sobretodo, la guita.
El TEG sería su juego de aventura, con las Arcas de Clarín



http://youtu.be/yqFcphIuZ9o