lunes, mayo 20, 2013

Insomnio, piratas y el estilo de vida de Su

Con un domingo-lunes eufórico por esto de celebrar en solitario otro triunfo rojo, el insomnio se impone como suele hacerlo, involuntariamente. Repaso entonces (o la rotación intermitente obliga a hacerlo), algunas ideas que estallan en mi cabeza. Entonces, las imágenes de Piratas del Caribe 3, desatan una calma chicha. Nunca más veraz la idea del fin del mundo, en ese ambiente caldoso de Indonesia que remite a mis fotografías mentales en años de lectura sandokanesca.
Qué bueno encontrar complicidad con mi hijo, como el último sábado, cada vez que la sensual Keira (o Elizabeth Swann), Will (Bloom) Turner, Barbossa (el genio de Geffrey Rush) y, por supuesto Depp-Sparrow aparecen en la remanida y recurrente programación de Cablevisión. (una aclaración, ellos nos toman por tonto, del mismo modo que Telefe, con Francella y Cía, repitiendo latas hasta el hart

azgo y no renovándose nunca) para recuperar la ensoñación de la piratería.
Claro que el comienzo de esta edición, no puede ser mejor, con tanto vapor, tanto vaho del sudeste asiático, tantas páginas enmohecidas de las fieles ediciones de Robin Hood. Entre esa mala traducción cantada por el niño que morirá ahorcado, la búsqueda del referente oriental, entre los bandidos, renuevan el espíritu de los mejores relatos. El repaso además suma el bardo mental (y lisérgico) de Jack, en esa isla despierta resuelto por miles de cangrejos y la figura de la negra Calypso, que tanto atemoriza a mi hija cuando su figura se engrandece. Con tanta recurrencia clarinista, el gordo Lanata se cruza intentando arruinar lo afable y el pajarraco de Río que oficia de malvado, surge como un calco, del empleado fumador.
Por último, antes de levantarse para el baile, la reescritura de la nota que realicé sobre la vuelta de Susana, me lleva a pensar en esa mujer que tanto fascina a la audiencia argentina, en cuanto a sus valores. La tipa toma distancia del difunto Monzón, argumentando sus mundos diversos. Sin embargo, se sueña viejita en una selva (o Arca de Noé, según visualicé) hecha a medida en las afueras de Punta del Este. "Sin personal, o a lo sumo un jardinero", había confiado el finde, acaso para evitar un sueldo más que bien podría gastárselo una noche en blackjack, de acuerdo a sus debilidades y no perderlo en asignaciones o impuestos.
La tipa distingue el amor de la pasión, para referirse a sus parejas y dice que estará feliz en soledad, con los ñandúes que ya compró, las vacas y futuras especies. Entiendo que sus parámetros difieren de los míos y que éstos, también poco tienen que ver con un paraíso terrenal comparable a los parámetros de esa audiencia que adora el consumo de Su, las guapeadas krispadas del gordo y en el que las pirateadas, se corresponden antes con la argentinidad, que con abordajes filibusteros o botecitos camuflados. Qué bueno que Knightley, con ese sombero de cáscara de arroz, me arranca de cuestiones tan tan previsibles..como una rubia gozosa de su fauna privada asalariada. Gracias Keyra, por tantas aguas turbias de fantasía.