viernes, mayo 10, 2013

10.333 visitas en siete años O Burgess, la patria y lo privado que se hizo público

...sin razón aparente y con mi autor fetiche como motor, dibujé mis primeros palotes en la web, pudoroso de los sentimientos, temeroso del silencio ajeno y desbocado en un mundo nuevo.
Entre el cansancio x aprender el traqueteo de un laburo nuevo, la demanda infantil y cierto escepticismo generado por los twitteros endemoniados antigobierno, descuidé la cantidad de mis visitantes y suspendí de a ratos el teclado, para no sentirme nuevamente expuesto en las preguntas sobre las elecciones propias (las del fútbol, de la política, del rojo, del amor, del devenir)
Satisfecho con el amigo Antonio guiándome por
segunda vez en la lectura de su segunda parte biográfica (el nombre del blog hace honor a ese texto), recupero una imagen robada de la web, pensando que no hay mejor estampita para el alma que la voz silenciosa que nos guía en la soledad.
Puedo prescindir del San Cayetano que quisieron imponerme en mi ex trabajo y hasta en los ex amigos ochentosos que exacerban su sorna antipinguina, cual militantes puristas. Puedo suspender mis relatos convincentes y mis comentarios inteligentes. Pero no puedo ser otro más que éste. El que no sabe. Pero insiste.
Saludo a mis amigos, anyoldiron, principalmente, seguidor anónimo y desinteresado que me acompaña sin verse obligado a sostener una histórica amistad para respaldar este blog desde ese espacio mágico que constituye cualquier transeúnte o ciudadano ordinario. Transeúnte que pudo haberse cruzado en una estación de tren o en una calle invitándome desde la mirada cómplice o de la sonrisa, a contemplar la idiotez de otro ciudadano acaso petulante o medio nabo, cayendo en la desgracia de su soberbia.
Celebro contar con mi socías del últimoestante, para encontrar temas reveladores y motivadores de sueños próximos.
Al resto, de los que siguen "viviste", desde casa, en Bielorrusia, España o Alemania (sospecho quién), gracias por la compañía y ojalá puedan ponerle música y voz a este lugar, así pierde esa cosa obligada y narcisista que caracterizan los textos en primera persona, para hacer un viviste lo nuestro. La nuestra que nos abarca, nos incluye e integra a toda gente de buena voluntad. Bíblico cierre, pero "nesario", entre tanto garca previsible.
Salud a los 10.333.