martes, diciembre 11, 2012

Me gustan los cuadros de Cándido...

López. Me hacen acordar al Bosco, también.




Su biografía Wiki

http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1ndido_L%C3%B3pez_(pintor)

Manuscrito de Cándido López:
Campamento del 29 cuerpo del ejército brasilero en Guiuzú, 20 de septiembre  de 1866.
"El Vizconde Porto Alegre, jefe del 29 Cuerpo del Ejército Brasileño, tuvo la gloria de conquistar esta posesión el día 3 de septiembre de 1866, donde derramaron copiosa sangre sus valientes batallones de Voluntarios de la Patria. Inmediatamente se ocupó de hacer abrir un foso a trescientos metros (al norte) apoyando su costado izquierdo en el bosque de la barranca del río, y su flanco derecho en la laguna; colocó en posición su artillería y parte de la tomada al enemigo y quedó de este modo resguardado de algún ataque que pudieran traerle los paraguayos por el lado de Curupaytí.
Dentro de este recinto acampó su ejército y en un grupo de ranchos que abandonaron los paraguayos en su fuga rodeado de altos curupayes, estableció su Estado Mayor. Aún se conservaba en uno de estos altos árboles una tosca y frágil escalera donde el enemigo colocaba un vigía para que observase la escuadra cuando esta evolucionaba del otro lado de la isla. Al pie de la muralla que da frente al río estaban sepultados los oficiales que sucumbieron gloriosamente en la lucha. Unas humildes cruces señalaban este enterratorio que era mirado con veneración y respeto por sus camaradas cuidando de no profanarlas con sus plantas.
Un grupo de soldados vestidos de zuavos llamaban la atención con sus vistosos uniformes, únicos en el ejército.
El río no podía presentar, a la vez un aspecto más animado y pintoresco; gran cantidad de buques se movían en distintas direcciones, allí estaba la numerosa Escuadra brasileña, también los pocos buques argentinos y sus transportes fletados.
A esto se agregaba la gran cantidad de embarcaciones de comercio, de variadas dimensiones y formas. Del otro lado de la isla de Curuzú se vela una línea interminable de mástiles con banderas de distintas naciones, siendo las más italianas.
El patriota almirante don José Muratore que me honraba con su amistad y cariño, fue el que me proporcionó los útiles para hacer estos bocetos, y este fue el último que trazó mi mano derecha dos días antes de ser destrozada por la metralla enemiga y dio la casualidad que a este paraje llegué cuando me retiré herido del combate, donde me encontré con el Dr. Lucilo del Castillo quien con toda solicitud puso hilas y vendas a mi herida.
En el asalto de Curuzú las fuerzas brasileñas tuvieron 11 oficiales muertos y 40 heridos.
Eran dos compañías de negros Bazanos que servían a bordo. Dicen que era la guardia del almirante de la escuadra. Muy raras veces se veían en tierra. Un capitán de estas compañías de nombre Marcelino Díaz, tomó participación en el ataque de Curuzú agregado al batallón 8 de Voluntarios de la Patria de Río de Janeiro y tuvo la gloria de arrear la bandera paraguaya que allí flameaba."