martes, octubre 02, 2012

Entre el "ista" y el "ismo"

Leo cómo al pasar la descripción de JPFeinmann del Diario La Nación, "filósofo kirchnerista" y lo primero que surge es ¿qué buena manera de ningunear al tipo?. Entonces, se me ocurre, con mis limitaciones, sumarme a tal expresión y seguir el mismo carril, con sus pertinentes calificativos, claro.
El vetusto diario fachista devenido en neocapitalista, comenta en las redes sociales vendettistas (a popósito de la "moda V", de derecha, acerca del cineasta proyanki (todos sabemos cuánto le gustan las películas norteamericanas de los 50 a JPF), intelectual falsamente nihilista, antiderridista (x Derrida) y biografista cercano al nonestorismo (si se lee con detenimiento el libro que escribió acerca de NK, descubriremos sus discrepancias).
Periodista conservador (no sale de Página desde sus inicios, a pesar de que lo hayan tentado quienes hoy lo castigan), se destaca por una promisoria faceta multimediática (tiene un programa en la tele, pero supo pasar por la tv pública, lo que lo vuelve multi, por el solo hecho de superar el singular), se lo puede citar como vampirista (escribe de noche), negro x opción (tranqui, hablamos de novelas chandlerianas y sus derivados), frustradista futbolero (es de racing, perdón pero hay que decirlo) e hijo no reconocido de Heiddeguer y Hegel (un cacho de cholulismo, para sumar sus obsesiones filosóficas, mal que les pese a los Mitre y Saguier).
Ninguneado por los turneristas latinoamericanos (Lanata, Oppenheimer y otros benefactores de la cultura democrática que reciben las dávidas del creador de FOX), acotado por los limitistas (¿cómo llamar si no a quienes lo asocian permanentemente con su homónimo pequeño de C5N), abandonado por el diario experonista, ex frigerista, ex videlista, ex alfonisinista, ex menemista, ex kirchnerista, exantimoyanista argentino (para qué nombrarlo), confunde a sus detractores cada vez que se fascina (de omnubilado, no de facho ni de faso) con Gershwin. Guionista acomodaticio o incomodista (escribir para cine en este país siempre debe generar un halo de sospecha o marco de corruptela), llevó el peronismo a las aulas, al teatro, al cine, a la tele, al drama y al hartazgo (propio y ajeno)
En síntesis, José Pablo Feinmann irritador por naturaleza, recibirá los salibazos de los cultos de siempre. Esos que sin Foulcault ni Braudillard, eligen a Sarmiento o a Borges, para describir argentinidad, peronismo y ahora kirchnerismo. Hasta que el tipo se salga de su siesta matutina y cual batman, se calce la capa literaria y ponga a sus críticos eventuales, patas para arriba. Como buen filósofo, sin istas baratos.