viernes, septiembre 23, 2011

Garabatos

A veces, cuando las ansiedades merman y la rutina deja sus ruidos a la nada, especulo con poder escribir en serio. Qué se yo, como garabatos indescifrables que, de golpe se vuelven algo en serio. Significativos para la imaginación interna. Una especie de bosquejo guerniquiano, que me haga sentir un picassito del arte. Entonces, las hojas, la humedad, el tipo corriendo sin sentido su bondi, la chica y su lectura discreta, los cientos de mensajitos que se devuelven con oficio y religiosidad, inspiran a hacer algo más en serio. A tomar las imágenes y las esporádicas buenas frases en serio. Por fin, el garabato se instaura como lo que es. El ritmo cotidiano conduce a la cordura, la voz se apaga, o adapta al devenir y el dibujo creativo, vuelve al archivo de los tiempos justos. Esos que amagan con torcer el destino, pero nunca llegan.