miércoles, mayo 25, 2011

678, Sarlo y la prensa dispersa

La primera impresión, más allá de la posición que uno tenga con el ciclo, fue que hubiese sido más productivo imaginar el mismo debate en vivo y en directo, sumando a JP Feinmann a la mesa. Beatriz Sarlo, aquella cultora de los ensayos postmodernos que tanta letra nos dio en los ochennoventa, hoy se acerca más a la de una pícara porteña, vivaracha, entradora y maliciosa que, como buena intelectual, pero también buena mujer, sabe conducir las conversaciones hacia donde le parece. "En la mesa no se habla ni de los hijos, ni de los libros que uno escribió", parafraseó a Oscar Wilde. Quién sabe si el hombre se sentía libre para expresarse sobre uno u otro aspecto en su contexto.
La cuestión es que mientras Mariotto, arengaba al estilo de la política histórica, la mujer con sus silencios, su complicidad virtual (muy viva para decir más con la expresión que con las palabras), dominaba como quien sabe que su presencia "engalana" la fiesta. Y es que si uno pudiera hacer un paralelismo desde la cuestión espectacular de la jornada, la puesta no dejó de ser teatral. Así vimos a oficialistas y destituyentes diciendo lo mismo pero poniéndose en veredas diferentes, pensando acaso en sus seguidores (los de Barone, los de Sarlo,etc.) Coincidieron en la crítica a Gelblung y al Martín Fierro, como aquellos intelectuales de los años del alfonsinismo que discutían sin considerar a la televisión con su fuerte influencia. Entonces, Mattelart, nos guiaba con Dorfman, Barthes y Baudrillard, sin pensar que lo que llegaría después...Big Brother y Showmatch, por citar constructores de pensamientos en la Argentina, nos afectaría y de qué manera.
Continuará....