domingo, abril 12, 2026

Mucho pendiente

Se extingue el domingo, la mochila pesa. Tantas son las ganas de compartir cosas en este contexto de silencio y al mismo tiempo densas, arduas. Estudiar chino o garabatear una novela resulta un bálsamo en mes y medio donde la muerte ya no se hizo carne, si no aliento.


Hay un par de post en boxes sobre una esquelita copada que armó Lacan al cierre de su Seminario XVI cuando gentilmente lo invitaron a cerrar sus charlas. El tipo se enfoca en la cuestión del Otro, motivación que me permitió adentrarme a uno de sus tantos laberintos.


También guardo un pretencioso análisis sobre el cuadro La vuelta del Malón que está en Bellas Artes e implica una provocación. Ya verán, espero que guste.


En el camino donde falta guita como esperanzas, oímos a impotentes promulgando fines de civilizaciones y celebrando robos "un crédito en dólares no es matar".

Fuimos (somos) parte de las filas de bondis y trenes. También de un abril atípico veraniego. De un Rojo discreto (prometedor para mí).

De no bajar un gramo, de por fin entregar tesis para hacerse Magister (ojo no es Masinger, sólo magist...) De una hipótesis recargada acerca de los incansables y multiplicados tatuajes. (Ya hablé de cuello y rostro, ahora entiendo que en zona sur al menos, debería haber un 70 por ciento de gente entregada a la tinta cutánea)

Y qué se yo. Pérdidas varias (literales y simbólicas) Y una estación vacía que ilustra un sábado de medianoche en la Ciudad del Vidrio.

Eso, a descansar.





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