martes, abril 04, 2017

Billions "Incauta sus bienes como Singer hizo en Argentina"

¿Más burdos que en la ficción?
Entre somnoliento y el fastidio lógico que representa ver cómo un especulador financiero intenta sobreponerse a la pérdida de otro negocio multimillonario en modus nonsanto (¿hay otra manera en este rubro?) sigo el último capítulo de la segunda temporada que Billions ofrece a cuentagotas (uno por semana). Sorprende la serie con la grata novedad de tenernos a nosotros los Argentinos, como protagonistas secundarios.

"La historia que transcurre en esta escena es aparentemente pequeña, una de las muchas menciones a diversos países termundistas que son blancos de los fondos de inversión para hacer dinero fácil".
rescata rápida de reflejos la edición del  Diario de Chaco de hoy (http://www.diariochaco.com/noticia/argentina-vs-paul-singer-la-escena-de-la-serie-billions-que-explica-el-modus-operandi-de-los) exponiendo los mensajes aparentemente invisibles para adictos a Netflix, pero directos al momento de exhibir la contingencia que padecemos en nuestro presente.
Y así, de golpe, uno de los empleados propone sin dudar: "Adelante, incauta sus bienes, como Singer hizo en Argentina". La conflictividad de tal mención podría sonar vieja en estos días donde parecemos más atentos a los debates choripaneros que a los daños colaterales que van dejando los sabiondos planes económicos del actual gobierno.
El pueblo que dejó caliente al dueño de AxelRod (protagonista de la serie) por no recibir la venia de instalar un Casino, parece quedar sumido a la suerte de este equipo de inescrupulosos, empeñados a recuperar ganancias, sin medir suecuelas.
Y es la pasante genio (sí, andrógina, según su propia descripción al incorporarse a la empresa AxelRod) quien con una reflexión tajante reconvierte a Sandicot, en la actualidad argentinidad.

"De muchas formas, un pueblo es como un negocio, y cuando un negocio opera más allá de sus recursos, los números no cuadran y sus responsables siguen igual, seguros de que un papito rico, a menudo con la forma de gobierno federal, vendrá a recogerlos y cubrir su déficits, eso de verdad me ofende", cuenta con el purismo cientificista de quien se vuelve ajeno a las medidas más crueles.
"Pueden decir que perjudicamos a ese pueblo, sigue, pero en mi opinión ese pueblo se perjudicó a sí mismo, se tienen que hacer correcciones, hay una forma de hacer que esto funcione, y esa forma es difícil pero necesaria. Cuando hagamos esto, el pueblo enfrentará ese reto y se hará más fuerte. O dejará de existir", para luego agrega: "Los dos resultados son naturales, como pasa en la naturaleza misma".
 El diálogo y las escenas que siguen, rescatadas hoy por el periódico chaqueño, podrían aludir a este presente de aparente inacción en lo político. "Austeridad indica que el intercambio de pagarés requiere que un pueblo te pague primero antes de sus otras obligaciones financieras, como contratos sindicales, salario de profesores, etc."
 "Si los obligan a pagar, el condado tendrá que reducir mucho, su personal municipal, anular contratos laborales y saquear los fondos para pensiones. Tendrán que cerrar escuelas, lo que produciría salones superpoblados y horas libres forzosas. Tasa de graduación baja y aumento de la delincuencia. Habría fusiones de hospitales, estaciones de bomberos. También recortes en personal policial. Las pérdidas afectan los negocios que le prestan servicio al pueblo. Negocios de otro tipo empiezan a cerrar y se pierden más empleos", añade la pasante y ejecutiva de cuentas.
(Díganme si no es esta una foto de cualquier municipio del país)
El cargo de conciencia (existe la necesidad de contrapesar el aspecto moral en el relato de esta serie) surge a partir de la contenedora psicóloga de la empresa y su conversación con uno de los empleados, presentes en la controvertida reunión que discute el destino de Sandicot. "Tenés remordimientos por ser un buitre. Uds. cruzan áreas grises legales y morales, pero puedes vivir con eso porque casi nunca sabes de la gente que es lastimada por eso. Con este pueblo, tú sabes quien exactamente va a salir lastimado y dónde van a sentir el dolor y cómo sus vidas van a salirse de control por decisiones tomadas en tu presencia en una mansión de Estados Unidos". Honestidad brutal de Maggie, la morocha linda de la serie y quien mejor surfea la ansiedad de buenos y malos. Por decirlo de algún modo.
El capítulo por supuesto termina como era de prever. El pueblo que contuvo en la infancia a Bobby quedó en la mira. De hecho, el negocio surge de un sobrino de su pizzero favorito, primero en acercarle la idea de hacer un casino (soretes hay en todos lados), terminó trunco "por causas externas", pero el multimillonario corona el capítulo acelerando su Lamborghini amarillo, no sin antes dar una indicación desde su celular.
"Incauten todos sus bienes, propiedades, servicios, maquinarias, vehículos , edificios. Todo, hasta la maldita alcaldía. Incauten las cuentas del pueblo, cuentas de nómina, fondos de pensión. Háganlo, tendrán que aceptarlo porque no tienen alternativa. Y no paren hasta que obtengamos lo que se nos debe", suelta Bob.
"No vuelven más", le faltó decir.