jueves, enero 26, 2017

Pato Bullrich y las carcajadas solitarias

A  ojo fueron 55 o 56 minutos de reírme en silencio. Ahí estoy, arriba del 98 suspendiendo a Vonnegut para adentrarme en el mundo tuitero de Patricia.
A la piba, ya la conozco de hace rato*.
Como pasa siempre la pregunta de algún amigo virtual surgió cual gato encerrado ¿hackearon la cuenta de Bullrich? Y sí, el "macri gato" que va camino a inmortalizarse, afloró entre los sospechosos tuits, pero también las alusiones a los problemas con el alcohol de la ministra (a no olvidarse que quien nos cuida no sorteó un control de alcoholemia), Panamá, el cambio en su bio ("ministra inútil de la Nación. donde nos mandamos cagadas y no lo admitimos") y hasta su número telefónico.
El ingenio popular surgió en el acto, por los DM, por las acotaciones, por la cuenta regresiva, por la solidaridad de algunos referentes de la justicia (arrobando al hacker), por los trolls y sus reacciones tardías, por los periodistas pro, desesperados intentando pegar a Parrilli o a Cristina las acotaciones, tratando de disimular lo que muchos, sin excepción concluyeron en voz alta o con letras gruesas. "si hackean a la de Seguridad...al resto qué nos queda".



Seis minutos demoró en ser TT, otros 12 en ser borradas las menciones (Pato Bulllrich y Ministerio de Seguridad), incluso con un insólito récord de 10 mil rt en 7 minutos. ¿Y no es tendencia? soltaba alguien cuando la red social ya, advertida, borraba lo evidente. Nadie del ministerio decía nada.
Es más, la gente podía verla a la chica sonriente (sin hacer trencito con gendarmes como en otra ocasión), celebrando el ascenso de nuevos hombres de la fuerza.
¿Saldrá Lilita a pegarle a Stiuso, justo esta semanita que de la noche a la mañana se volvió carmelita descalza después de que Cristina lo criticó, entre otras cosas, por sus audios con Parrilli?


Quién sabe. Un colega, aprovechó la moda de la red y disparó una interesante encuesta:
 Hackearon a Patricia Bullrich. La ministra responsabilizará a:

















Pero eso no fue todo, sumo algunos retweets para compartir el ingenio de los navegatorss


Dice Pato Boullshit que recemos para que le devuelvan la cuenta.

Se viene Chano a cargo del Sedronar

La cuenta de @PatoBullrich está tomada. #Logico

Dalbon se solidariza arrobando al hacker. Hoy me van a matar.

No pueden recuperar la cuenta pero si armás un grupo de Facebook, dejando tu mail y DNI, y amenazas al Presidente te encuentran seguro.

Es como si, no sé, sos ministro de medio ambiente y se te quema La Pampa, que no se incendió in the puta life.

una bosta este país pero tiene lindos momentos de color

usuario: PatoBullrich
contraseña: tomoparanoenamorarme

Todos mirando la transmisión por la TV Pública para ver cuándo le avisan a Pato que le hackeraron la cuenta.

Lo mejor es que en unos días se van a querer anotar como poroto el meter en cana al peligroso taringuero de 16 años que les cagó la cuenta.

Todas las fuerzas de seguridad cazando inmigrantes y tuiteros.

Le hackean la cuenta a la ministra de seguridad. En cualquier momento le hacen el cuento del tío al ministro de economía
Llegan los camiones hidrantes a Twitter Argentina.

Por supuesto que el durante es el momento más jugoso, después las cosas se reacomodan y volver a la normalidad, implica retornar al dolor. Sin embargo, pensé en esos guiños que nos hacen reír en soledad o cómplices. Similares a buscar un guiño familiar o un chiste viejo, algo tonto, quizás pero que se celebraba mucho en el colegio, en el barrio, entre camaradas o familiares. No los de la reciente década pasada, donde los crispados reproducían en voz alta. Más bien, el del peón viéndolo al patrón caerse del caballo.
Algo pasa en tal sentido, las voces mediáticas se plantan desde el lugar de "qué barbaridad, qué falta de respeto" y ahí irán vía trolls y voceros garpados a la cruzada que castigue a quienes hozaron humillar a una defensora de la patria republicana.
Bueno, pienso en los colegas y en los medios cagándose de risa en soledad, frente a sus compus, en el bondi, esperando llegar a casa, aunque quizás no surta el mismo efecto.
Pienso en Eco y en todos leyendo En nombre de la Rosa. Y en la risa. Esa pecaminosa, la que ofende, la que se mofa del poder. Y por un rato me gusta twitter. Me gusta la incomodidad subversiva, si de alterar el orden, aunque sea por un tiempo ínfimo, vale la pena. Como una carcajada.
Brindemos por ello. Por las carcajadas.
Y por Pato, por supuesto.


 Hola estoy probando esta herramienta, espero sea para establecer una buena comunicacion.
*Internarse en el libro Galimberti de Larraquy y Caballero es más o menos como hacer un posgrado de la combativa devenida en servicio.