jueves, diciembre 01, 2016

Cual aforismos riverianos

Los próceres del viejo, hablando en voz alta

"Vivimos porque somos hijos de la guerra.
Que la paz no sea con nosotros.
Y lloré por él, por mí, por los pocos
que no se ofrecen en el mercado"
Andrés Rivera, El verdugo en el umbral

"Me veo, en alguna de las desveladas noches en que recupero al orador de la revolución
Veo, cuando alzo la pistola, lustrosa, aceitada, a la altura del corazón, el río
inmóvil y tenso y violáceo contra el horizonte, y el sol, quizá, al este del horizonte, y
a Moreno, pequeño, enjuto" (De la Revolución...)

Castelli mira a un hombre que flota en el mar aferrado a
unos maderos, mira a su padre que, sentado del otro lado de la mesa, levanta
un dedo y repite que se embarcó en Cádiz, escucha que el anciano dice
que olvidó muchas cosas, menos una: el destino es una casualidad que se organiza..

Lo veo escapar a don Facundo Quiroga, y sé qué hora del día es. Y sé que vivo, en
silencio, un largo momento de placer. Y que me lo gané. Y que ese largo momento de
placer me rejuvenece […] Los míos miran la cara del general Paz y no comprenden
cómo un inválido los lleva a la victoria. […] Miro a Quiroga tendido sobre el lomo
de su caballo, escapando de los matungos flacos de una partida de hombres que elegí
para que vaya detrás de él, y lo aprese, y me lo traiga. (Ese Manco Paz)