lunes, octubre 26, 2015

Una modesta proposición, de Swift el plan de Cambiemos contra El hambre

Conocido sobre todo por Los viajes de Gulliver, Jonathan Swift (1665-1745) es también autor de numerosos libelos y textos satíricos en los que precisamente los niños no salen muy bien parados. Uno de los más populares es Una modesta proposición, en el que el célebre moralista irlandés sugiere una peculiar forma de acabar con el hambre en Irlanda, según un plan inocente, barato, cómodo y eficaz.



«A todo el que atraviesa esta gran ciudad o viaja por el país le causa una profunda tristeza ver las calles, los caminos y las puertas de las cabañas atestados de mendigos del sexo femenino, seguidos de tres, cuatro o seis niños harapientos que importunan a todo el que pasa pidiéndole una limosna»

«Es precisamente a la edad de un año cuando yo propongo que miremos por ellos de tal modo que en vez de suponer una carga para sus padres o para su parroquia, y de carecer de comida y vestido durante el resto de sus vidas, contribuyan, por el contrario, a la alimentación, y en parte a la vestimenta, de muchos miles de compatriotas.»

«Voy, por tanto, a exponer ahora humildemente mis propias ideas, con la esperanza de que no pueda oponérseles la menor objeción. Un americano muy entendido en la materia, al que he conocido en Londres, me ha asegurado que un niño sano y bien criado es, al año de edad, el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, guisado, asado o hervido, y no tengo la menor duda de que puede servir igualmente para un fricasé o un ragú».

«Por tanto, expongo humildemente a la pública consideración lo siguiente: que de los ciento veinte mil niños ya estimados, veinte mil pueden reservarse para el apareamiento; de estos, sólo una cuarta parte serán machos, que es más de lo que permitimos en la cría de ovejas, vacas o cerdos.

»Reconozco que esta comida será algo cara, y por tanto muy apropiada para los terratenientes, quienes, habiendo devorado ya a la mayoría de los padres, parecen tener todo el derecho a hacer lo propio con los hijos.»

«… los cien mil niños restantes, propongo que al cumplir el año puedan ser ofrecidos en venta a las personas de calidad y fortuna de todo el reino, aconsejando siempre a la madre que les deje mamar a gusto durante el último mes, de manera que lleguen rollizos y mantecosos a la mesa.»