lunes, octubre 28, 2013

Y sí, por ahí, el sueño terminó

Mateando a las 6.15 de la mañana, con el teclado viejo más ruidoso que nunca, repaso las consecuencias del resultado de ayer, 27 de octubre 2013. Más realista y quitándome la ilusión del vaso lleno:
#Elecciones2013 Escrutado el 77% el FPV lleva un 32,5 %, o sea, un 2,5% más que el previsto por @Lupo55 ejem....

....entiendo lo que más duele y es evidente, aún con mayoría en ambas cámaras y ganando en un par de provincias con amplio margen, el sueño del kirchnerismo se acabó, o como le gustan twittear a algunos agazapados krispados, game over.
Sin NK, con Cristina entre algodones, un gobernador diezmado, el goteo permanente y agresivo de los medios, sumado al odio visceral desde las redes sociales, el desenlace es contundente.
El otro aspecto que, nobleza obliga a analizar, es asumir la pérdida de confianza de la gente. Con Massa corrido al duhaldismo para no quedar pegado, los intendentes reubicándose, el panradicalismo en ascenso y el partido obrero surgiendo cual alternativa real, queda claro que los k dejan de ser una opción en lo político. Aclaro que no escribo con la voluntad de correrme de esta ilusión que duró poco más de una década, en esto de aquellos que buscan arrepentidos pegando el salto. También entiendo que nuestro país parece tener el síndrome de las parejas, ningún proyecto se sostiene calmo después del séptimo año.
Por otro lado, es bueno que en tiempos donde ningún equipo asume sus derrotas (alcanza con ver cada fin de semana la reacción de cualquier hincha en la cancha, o los debates en la web, negando los argumentos de los otros, con el odio, hecho palabras) intentar aprender de los fracasos; aunque te quedes más solo, inevitablemente siempre te hacen mejor persona.
Pero bueno, decía que entre todo lo visto ayer que suma a Del Sel, McAllister, Baldassi, el rabino Bergman, la Carrió exultante como legisladores, los exponentes bonaerenses (Juanjo Alvarez, Solá) al Congreso, todo eso más el bailecito tan biónico del Pro, la contundencia de Cobos y la sobredimensionada euforia de Binner (¿qué pensaría el recientemente baleado Bonfatti, mientras su líder, sudaba con un sorprendente entusiasta stand up?, bueno con todo esto,es evidente que para la mayoría cualquier cosa suma.... menos los Kirchner.
Y acaso además de revisar el notorio déficit de lo concreto, habrá que pensar que una cosa es el país que se piensa y otra el país real. Tal vez, "lo nuestro" se acerque más al conservadurismo histórico que a la igualdad de oportunidades. Quizás la asignación universal fue un despropósito y el estado deba abocarse a dos o tres cositas. Con tantas y notorias diferencias promulgadas desde el mercado, habrá que asumir que la educación deba ser un privilegio, que los trabajadores que vienen de países limítrofes quedarán abocados a sus funciones primarias y no tener más privilegio que el trabajo precarizado, si es que hay lugar para ellos. Los chicos que fuman porro, deberán asumir los correctivos de sus padres "con un buen bife tigrense", aún en el nuevo milenio; los gays encomendarse al nuevo Bergoglio o éste Francisco más tolerante. Los derechos humanos deberán, parafraseando al entreverado discurso del encumbrado Casero, someterse a éste presente y a la teoría de los dos demonios Y quedar sepultados ahora sí, para siempre, para que, como enunció Lanata alguna vez, "no rompan más con la dictadura".
Serán opciones abrir la importación para las nuevas oportunidades, crear si no más fuentes de trabajo, cárceles o murallas que separen la paja del trigo (como excepción, claro no hay que olvidar que aquí, todo será unicamente soja ya sí, sin necesidad de retenciones) y cambiar la fantasía del país industrial por empleos esporádicos o servicios. La precarización que insuflan las nuevas tecnologías también van delimitando ese camino.
A los oficialistas, entonces, les cabe hacerse cargo de cuestiones cuanto menos, engorrosas, la falta de generosidad y confianza para sus fieles dirigentes. En tal sentido, el caso Scioli, es emblemático: nunca recibió un centro del gobierno, más por canchereada camporista que por la búsqueda de sentido común. Mea culpa menor entre algunas señales prepotentes, aunque ingenuas.
Quizás exponer determinadas medidas ad referendum (YPF, importaciones, INDEC, dólar blue, AMIA, Botnia) hubiera significado comprometer más a la gente en definiciones odiosas.
Comprender que la grandeza hace a promover sucesores más allá de la mesa chica.
Entender qué se quiere decir cuando se habla de "soberbia", para modificar actitud y discurso.
Lo concreto es que si hacía falta templanza y fundamentalmente tolerancia, ahora será el momento de encarar ambas a la vez. No queda otra. Hacerse cargo de los errores y, más que nada a diferencia del sueño montonero o peronista de izquierda de los 70, analizar las consecuencias para no exponer a quienes creyeron en este proyecto a una segunda derrota.
La gravedad, sería similar al silencio cómplice de los argentinos en tiempos de dictadura y éste país es recurrente en esto de bañarse varias veces en el mismo y terrible río (de sangre). Basta leerlo en cualquier correo de lectores o páginas web, el odio de la gente se ve insondable.
Entonces, habrá que desarmar el sueño de patria grande o de una Sudamérica Unida. Pensar que en 2014, la argentinidad tendrá tiempo para pelearse con los que son por ahora nuestros aliados brasileños ("nosotros somos los mejores"). Haremos oídos sordos o, mejor dicho, nos olvidaremos del olfato, frente al paísito, afín de que nuestra representatividad regrese como dios manda a Punta del Este y los progres cool, continúen refugiando sus sueños de izquierda circunscripto al mundo montevideano o la playas "austeras" de Valizas.
Nos iremos acostumbrando a sumar patrulleros y cámaras. En síntesis y veremos que aquello de "la patria es el otro", devenirá como en los 90, en "la patria son ustedes"...nosotros los seguimos por tevé.
Ahora Sirvén, Fontevecchia, Lanata, Morales Solá y tantos ideólogos por fin ratificarán por enésima vez, el fin del relato. Habrá entonces que reinventarse, rumbear la naturaleza, releer mucho, refugiarse como muchos talentosos en las Homeland, Braking Bad y tantas series de culto, donde la Unasur, seguramente representará una sociedad sudaca del narcotráfico y, nosotros con menos canales (¿no van a sostener con ingenuidad, los últimos militantes k que la Corte se expedirá a favor de la ley de medios?) nos quejaremos por la falta de espacios para manifestarnos.
Entonces ni Casero, ni Campanella, perderán tiempo en eso o no se darán por enterados.
Cristina pondrá su corazón en sus nietos (lógicamente con la sucesión de juicios por enriquecimiento ilícito que se multiplicarán hacia el infinito para que el sur del país tenga su Tupac Amarú in eternum y ningún joven delirante más, intente osar soñar otra vez con delirios inclusivos. Ni que hablar, si ese sueño surgió de alguien de clase media, delirio setentista de aquella generación comemierda, no?

*aclaro que no soy militante, no recibo dádivas del kirchnerismo, me han invitado a retirarme de una empresa periodística, no por K si no por eludir la krispación editorial y, aún habiendo ganado con mi voto en elecciones anteriores, me he identificado con éste gobierno (a pesar de votar en 2003 a Carrió) y con su fallido relato.